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Masters 1000

Al barrio de San Fermín no le gusta el tenis

Dos mundos separados por una calle. En un lado está el Mutua Madrid Open, al otro un barrio humilde que lucha para tener un pabellón municipal y que los jóvenes puedan practicar deporte.

El Mutua Madrid Open repartirá casi diez millones de euros en premios. Los vencedores, tanto en categoría masculina como femenina, se embolsarán 1,2 millones. El trofeo que reciben los ganadores, el Ion Tiriac Trophy, está compuesto con 96 piezas de oro y adornado con 33 diamantes. Colindante con la Caja Mágica se encuentra el barrio de San Fermín, distrito de Usera, donde las rentas medias por hogar son de 25.440 euros, trece mil euros menos que la renta media de los hogares madrileños.

El contraste entre el lujo que envuelve al Mutua Madrid Open y las dificultades de un barrio popular como San Fermín se ponen de manifiesto cada mes de mayo. Aunque hubo quien pensó que la presencia del tenis serviría para mejorar las condiciones del barrio, incluso para revalorizarlo, diez años después del estreno de la Caja Mágica los vecinos no se sienten beneficiados por el torneo, más bien todo lo contrario.  «En San Fermín chocan dos cosas muy claras: lo que nos incomoda y la parte moral. Nos incomodan las miles y miles de personas que durante diez días colapsan el barrio (270.00 espectadores en 2018). La parte moral es la acción política. Manejar y construir en suelo público lo que unos empresarios y una élite disfrutan con el dinero de todos los madrileños en un barrio azotado por la crisis, los desahucios, los fondos buitres… Es algo que también molesta», explica Arantxa Martínez, miembro del Proyecto San Fermín.

Uno de los grandes problemas que genera el torneo es el aparcamiento. El parking de la Caja Mágica está gestionado por el Ayuntamiento a través de la empresa municipal Madrid Destino. Pero los precios están lejos de ser municipales. Veinte euros es el precio por aparcar en una explanada de tierra. Y el espacio es a todas luces insuficiente, al menos tal y como está repartido. De las 12.000 plazas disponibles, la mitad están asignadas para la organización. Así las cosas, una mayoría de espectadores aparcan como pueden en el barrio de San Fermín. «El Mutua Madrid Open nos influye de manera muy negativa, porque el barrio se convierte en el aparcamiento del evento. La gente viene a aparcar aquí porque es gratis», expresa Arantxa.

Antonio, dueño del Bar La Peña, situado a escasos 50 metros de la entrada al recinto, insiste en la misma idea: «Para la gente de aquí es un coñazo. Muchos se pasan repartiendo todo el día con sus furgonetas. Cuando llegan aquí, sobre once de la noche, se pasan una hora buscando aparcamiento».

En 2012, Ana Botella firmó un contrato de 34 millones que aseguraba el torneo hasta 2022. la concesión fue renovada hasta 2031 por la actual alcaldesa, Manuela Carmena, que aseguró que los vecinos podrían utilizar la Caja Mágica durante todo el año. «Cuando no hay torneo el recinto está cerrado. Hay un gimnasio, pero es de una franquicia. Los precios no son especialmente caros, pero no es lo mismo que un pabellón municipal, donde la gente tendría que hacer un pago trimestral», cuenta Arantxa.

Según Arantxa Martínez, la presencia de la Caja Mágica no ha motivado a los jóvenes a practicar el tenis: «Nuestros niños no van a jugar al tenis en su vida».  Desde la Asociación llevan a cabo un proyecto de inclusión social a través del deporte. «Hemos luchado durante mucho tiempo por la entrada a la Caja Mágica. Y conseguimos entrar, pero en la zona de carga y descarga. Pasamos frío, calor, conseguimos que nos pusieran una caseta, porque no tenemos permitido el acceso a los vestuarios… Cuando empieza el Open nos sacan y nos dejan en la calle. Ahora mismo tenemos 150 chavales en la calle». 

Varios jóvenes juegan al frontón delante de la Caja Mágica.

Con miles de personas paseando por los aledaños del evento, le preguntamos por la gente del barrio que asistirá al Masters 1000. «Si no tenemos para el autobús, ¿crees que alguien se puede permitir ver un partido? El otro día nos regalaron unas entradas para ver la despedida de Ferrer. Valían 130 euros. Con ese dinero, nuestras familias pagan la luz, el agua y comen. Hacen auténticos milagros», sentencia Arantxa.

Nada más llegar a la Caja Mágica, se suele ver una larga cola para acceder al recinto. «A diez minutos de aquí, hay una oficina de la Seguridad Social, donde a las ocho de la mañana ya podemos ver una cola mucho mayor». También es frecuente la policía a caballo en los alrededores del recinto. «Este es otro problema. Ver estos días por el barrio a la policía con los caballos, las porras, los cascos… Todo esto altera la vida cotidiana de la zona. Además, si protestamos, Delegación del Gobierno nos dice que no es el día y que como lo hagamos tomarán medidas contundentes. Mientras tanto, nos tenemos aguantar y buscar alternativas para poder traer los niños al albergue juvenil, porque todas las calles están cortadas (el albergue juvenil está en la misma puerta del Mutua Madrid Open).

Frente al acceso de entrada del Mutua Madrid Open en la calle Camino de Perales, hay varios bloques de pisos de color gris. «Todos estos bloques de pisos son de protección oficial. Aquí vive gente que es parada de larga duración, que están luchando sus porcentajes de discapacidad para no perder sus subvenciones y mientras, desde sus balcones, tienen que estar viendo el evento y la gente que viene. Esto duele mucho en San Fermín. Esto son dos mundos y los separa una calle».

Los conciertos que acoge la Caja Mágica son mejor recibidos que el tenis. Lo confirman Matilda y Antonio, duelos del Bar La Peña.  «La mayoría de personas que acuden a los conciertos son jóvenes que cogen el transporte público y no colapsan el barrio. Además, en los eventos musicales, entre actuaciones la gente puede salir del recinto. Cuando eso ocurre vienen al bar y consumen. Eso a nosotros nos beneficia mucho. En el Mutua Madrid Open no ocurre, porque cuando entran ya no pueden salir«, nos explica Antonio. «Dentro de la Caja Mágica un perrito caliente vale nueve euros, y una hamburguesa con patatas y bebida 16. Nosotros tenemos la hamburguesa con huevo, bacon, queso… a 4,50 euros. Si les permitiesen salir entre partido y partido, seguramente, tendríamos el bar lleno de gente. Como no pasa, no hay nadie».

Diez años después, la Caja Mágica no ha tenido poderes mágicos para el barrio de San Fermín. Por eso hay vecinos que la llaman la «Caca Trágica». Nadie se ofende, seguramente porque sus voces rebotan contra las paredes de ese gran recinto que este año albergará también la nueva Copa Davis de Piqué…

Describe su cabeza como el garaje de Homer Simpson: siempre desorganizado. Le promete a diario a una Marge imaginaria llamada conciencia que luego más tarde lo organizará, pero nunca lo hace. Un sillón, su cerveza Düff, el mando a distancia y el televisor con retransmisiones deportivas son sus acompañantes en el día a día. En A La Contra encontró el lugar donde puede contar esas hazañas del deporte que tanto le gusta ver.

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