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Imagen de El silencio de la ciudad blanca

Cine

Calparsoro le pega al palo

El silencio de la ciudad blanca, más que una buena película, lo que me ha parecido es un muy buen capitulo piloto de una serie.

Desde que en 1995 hiciese Salto al vacío, Daniel Calparsoro nos ha dejado un gran número de películas de buen cine policiaco. En El silencio de la ciudad blanca, el director catalán aborda llevar a la pantalla la primera novela de la trilogía de la Ciudad blanca, escrita por Eva García Sáenz de Urturi.

La trama nos lleva a la ciudad de Vitoria y nos cuenta la aparición en la Catedral Vieja del cadáver de dos jóvenes siguiendo el ritual de un asesino en serie (los cadáveres de un chico y una chica de la misma edad desnudos, situado un lugar emblemático de la ciudad), asesinatos por el que hacía 20 años ya había sido condenado un conocido arqueólogo hijo de una influyente familia vasca. Con esos nuevos asesinatos se reabre un caso que se creía cerrado y este se pone en manos de Unai López de Ayala (Javier Rey), su compañera Estíbaliz Ruiz de Gauna (Aura Garrido), comandados por la subcomisaria y recién llegada a Vitoria, Alba Díaz de Salvatierra (Belén Rueda). La investigación se irá complicando por la cercanía de los personajes al entorno y a los presuntos sospechosos, lo que hace que una cadena de nuevos asesinatos les salpique de forma muy cercana.

Los actores cumplen con su cometido, algunos algo más creíbles que otros. Javier Rey lleva bien el peso de la historia con buenos momentos dramáticos aunque se pase, al más puro estilo Tom Cruise, toda la película corriendo, y no solo porque su personaje mate el insomnio haciendo footing. Belén Rueda le da carisma y cuerpo a una subcomisaria poco creíble y Aura Garrido demuestra talento, aunque todo apunta a que lo mejor de su personaje debe estar por venir o murió en la mesa de montaje.

La película es entretenida, comienza con un ritmo lento, presentándonos a todos los personajes y creando una serie de subtramas en torno a muchos de ellos, que nos distraen del foco de la historia, si bien en la novela puede que se resuelvan,-reconozco no haberla leído- en el film de Calparsoro se quedan colgados, con lo que cuesta entender el por qué de crear historias paralelas si carecen de importancia para el desarrollo de la película y solo distraen; a mí me interesen más que la trama policiaca, que es muy flojita y se sujeta con pinzas, al igual que la historia romántica entre los protagonistas, metida con calzador con, por cierto, dos secuencias eróticas de sí, pero no.

Viendo el talento y los medios que hay ahora en cualquier serie de televisión, El silencio de la ciudad blanca, más que una buena película, lo que me ha parecido es un muy buen capitulo piloto de una serie. De esa forma se entenderían las múltiples historias, alguna que se intuye más interesante que la resolución de la trama policíaca, que apunta al típico Macguffin, mientras lo que verdaderamente interesa son las vidas de los tres personajes protagonistas.

Así que diré, que ver la película de Daniel Calparsoro, no es una pérdida de tiempo, que de la sala salía gente a la que le había gustado, pero que no es ni de lejos mejor, ni más interesante, ni más emocionante que algunos capítulos de Mentes Criminales, por poner un ejemplo de serie de consumo rápido, o que me pegaron al asiento mucho más algunos capítulos de True detective en cualquiera de sus tres temporadas. Digamos que, en términos futbolísticos, Calparsoro le pega al palo.

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