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Liga ACB

El Real Madrid es una dinastía

Un descomunal Tavares y un excelso Campazzo dan al Real Madrid su 35ª Liga tras ganar en el Palau por 68-74.

El Real Madrid se ha proclamado campeón de la Liga Endesa tras derrotar al Barcelona en el Palau por 68-74. Los blancos se convierten en una de las mejores dinastías del baloncesto nacional tras conseguir su quinto título en los últimos ochos años, el segundo consecutivo. Facundo Campazzo fue elegido MVP del partido tras registrar 15 puntos, 9 rebotes y 5 asistencias.

Pablo Laso sigue haciendo historia. Ya suma cinco ligas como entrenador madridista y 17 títulos desde que se hizo cargo del equipo. Números de dinastía sin fecha de caducidad.

La victoria no solo engrandece a Laso, también a sus jugadores. Jaycee Carroll anotó cuatro puntos en el partido que le convierten en el 4º máximo anotador del Real Madrid en playoff, con 792 puntos, por delante de Alberto Herreros (788). Llull, por su parte, sumó su encuentro 108 en playoff, con lo que supera en el ránking histórico a José Antonio Montero (107). También acumuló su 19º triunfo en un playoff final, con lo que se coloca por delante de Andrés Jiménez (18).

Tavares, que colocó dos tapones en el cuarto partido, ya es el 24º mejor taponador de la historia de la Liga, con 278, por delante de Roberto Dueñas (277) y Felipe Reyes (276). Fran Vázquez lidera esta clasificación con 728 gorros.

El partido fue tan apasionante como se esperaba. Real Madrid y Barcelona se volvieron a ver las caras tras la victoria culé en el tercer partido de la serie. El público del Palau sabía de la importancia del encuentro y se vistió de gala para recibir a su equipo. Un ambiente de coliseo romano donde todos los aficionados jalearon desde el principio en busca de una nueva estocada de su equipo al eterno rival. Poco duró el estruendo en el pabellón cuando el Real Madrid se puso con ocho puntos de ventaja y un porcentaje por encima del 50% desde la línea de tres. Cuando peor estaban los locales, Pesic llamó a filas a sus jugadores para reordenarlos; fue lo mejor que le pudo pasar al Barça. Tras la charla, los catalanes consiguieron un parcial de 14-2 puntos a favor y cerraron el primer cuarto solo tres puntos abajo.

En el segundo cuarto los equipos se cambiaron los roles sobre la pista. Los blaugrana empezaron a anotar desde el perímetro y el Real Madrid recuperó el dominio en la pintura. Algo que durante toda la final habían perdido los madridistas y que les estaba penalizando mucho a la hora de controlar los encuentros. Dos protagonistas destacaron por encima del resto. Primero fue Ayón. El mexicano empezó a dominar la ofensiva en la zona, lo que ayudó a los de blanco a controlar el partido y estar todo el cuarto por delante. El segundo fue Tavares: regresó el jugador que estábamos acostumbrados a ver en la Euroliga. Volvió a hacerse el dueño del rebote tanto ofensivo como defensivo. Todos los fallos del equipo blanco los recicló el caboverdiano, que en muchos momentos dio la sensación de que estaba jugando contra niños. Con el gran segundo cuarto de los pívots de Laso, el Madrid se marchó al vestuario con una ventaja de cuatro puntos (33-37).

La segunda parte de la final empezó con la misma tónica. Tavares cogía rebotes y hacía el trabajo sucio dentro de la zona para que sus compañeros anotasen desde el perímetro. Consecuencia: el Madrid se fue siete puntos arriba. Los azulgrana fueron incapaces de descifrar la fórmula para detener al jugador de Cabo Verde. Pangos y Singleton fueron los únicos que capaces de mantener a los locales dentro del partido. Fueron ellos quienes recortaron distancias para volver a acercar al Barça en el marcador. Sin embargo, Causeur actuó de apagafuegos y devolvió la ventaja de ocho puntos a los blancos.

Con el inicio del último cuarto las gradas del Palau volvieron a recuperar su griterío. Era el último periodo del partido y no iban a dejar a los blancos cantar el alirón en su templo. Pero la animación culé no asustó a un Real Madrid que siguió con la misma línea: Tavares se peleaba con todo el que pasaba por la pintura y el resto buscaba al jugador libre para tirar de tres. Funcionó. Laso comprobó que Pesic no conseguía parar a Tavares y le mantuvo en pista casi toda la segunda parte. Tras la exhibición del caboverdiano, que terminó exhausto, y con sus compañeros abanicándole en el banquillo, el Real Madrid conquistó su liga número 35, la segunda consecutiva.

Describe su cabeza como el garaje de Homer Simpson: siempre desorganizado. Le promete a diario a una Marge imaginaria llamada conciencia que luego más tarde lo organizará, pero nunca lo hace. Un sillón, su cerveza Düff, el mando a distancia y el televisor con retransmisiones deportivas son sus acompañantes en el día a día. En A La Contra encontró el lugar donde puede contar esas hazañas del deporte que tanto le gusta ver.

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