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Declan Rice, frente a De Ligt, en un partido internacional contra Holanda. CORDON PRESS

La Tribuna de Brian Clough

West Ham y Southampton, la cantera de Inglaterra

Los futbolistas ingleses saben que pasar por Southampton es como graduarse en Oxford o Cambridge.

Todos los veranos son iguales, y cada año que pasa el fenómeno va en aumento: rumores sobre fichajes. Internet ha traído una ventaja: no hace falta talar tantos arboles para publicar noticias, bulos, invenciones o suposiciones varias. Y también una desventaja: los medios ya no se conforman con el rumor nacional. Ahora se puede uno hacer eco en cuestión de minutos de lo que publican L’Equipe, Bild, Récord, La Gazzetta o cualquier tabloide. Todo esto hace que los aficionados alaben o critiquen el gusto del club de sus amores y evalúen el coste de una operación que, quién sabe, puede que nunca se produzca.

Todos los jugadores que forman parte de la rumorología han desempeñado sus funciones en otros lugares, donde han tenido otras aficiones que les han idolatrado. Pero un canterano… Un canterano que sube al primer equipo es irresistible para el aficionado del equipo que sea. Así se gana el aplauso más fácil y los errores se le perdonan con más facilidad y, sobre todo, por más tiempo. El chico es joven y, además, es uno de los nuestros. Por ejemplo, los aficionados del Tottenham reivindican en sus cantos la figura de Hary Kane: “He’s one of our own, he’s one of our own, Harry Kane, he’s one of our own”. Eso corean con orgullo al tiempo que olvidan aquella foto del niño Harry con la camiseta del Arsenal.

En las últimas temporadas la cadena de producción del Tottenham ha sido la más efectiva en la Premier League, pero no siempre fue así. Antes de la Ley Bosman, la mayoría de los clubes tiraban de su cantera, pero desde entonces las primeras plantillas se nutren de cualquier lugar, ya sea para fichar jugadores jóvenes —como hizo el Arsenal con Cesc o Fran Mérida para incorporarlos a su cantera— o directamente para el primer equipo.

Mientras se cocía la sentencia Bosman, el Manchester United preparaba su mejor producción desde los años 50, la llamada “Class of 92”, que sería la base del equipo campeón de la Youth FA Cup de aquella temporada. Hoy en día seis jugadores se asocian a ese grupo: Beckham, Giggs, Scholes, Butt y los hermanos Neville, pero junto a ellos jugaron también Keith Gillespie y Robbie Savage, ambos internacionales con Irlanda del Norte y Gales respectivamente y con múltiples temporadas en la élite. Desde entonces, el United ha optado por no mirar hacia la cantera —con la excepción de Rashford— o ha sido incapaz de sacar algo parecido. Generaciones como aquella, como la Quinta del Buitre o la generación de Xavi e Iniesta salen una vez cada varias décadas y ofrecen el peligro de hacer creer que la mina de oro no tiene fin.

En Meldwood, la ciudad deportiva del Liverpool, los futbolistas van surgiendo con un goteo más continuo. Casi no salen en grupos de varios jugadores, pero sí van saliendo poco a poco. McManamann, Fowler, Carragher, Owen y Steven Gerrard fueron incorporándose al equipo entre 1991 y el año 2000, y aunque salieron otros jugadores ninguno ha sido capaz de asentarse en el equipo titular hasta Trent Alex-Arnold y en menor medida Joe Gomez.

Las canteras más reputadas de Inglaterra no son ninguna de estas dos, tampoco la del Manchester City, ni la del Chelsea. La principal cantera de Inglaterra ha sido tradicionalmente el West Ham United, y en tiempos recientes la del Southampton. Salvo Matt Le Tissier, la mayoría de los jugadores más destacados del Southampton dejaron el club en búsqueda de títulos y, por qué no decirlo, dinero. Entre los jugadores aun en activo que pasaron por la academia del Southampton destacan Alex Oxlade-Chamberlain, Luke Shaw, Adam Lallana, Theo Walcott (que parecía que se iba a comer el mundo) o Gareth Bale, cada vez menos activo y otro que se podría haber comido el mundo si le gustara el futbol la mitad que el golf.

También pasaron por Southampton en sus años de formación Alan Shearer, máximo goleador de la Premier League desde que cambió de nombre, o Kevin Phillips, goleador en todos los equipos en los que estuvo, ya sea en la Premier League o en el Championship. También Dennis Wise, un centrocampista peleón —por ser generoso— que fue imagen del Wimbledon más batallador —y seguimos siendo generosos— y posteriormente capitán del Chelsea. O Wayne Bridge, lateral zurdo y como los citados anteriormente, internacional absoluto con Inglaterra (a excepción hecha de Bale, que es internacional con Gales).

Aunque hace unas temporadas llegaron a caer hasta la tercera categoría, lo cual hizo prestar aún más atención a su cantera, el Southampton ha sido tradicionalmente un club con presencia casi permanente en la Premier League y con poca competencia geográfica a la hora de captar jugadores. Los futbolistas saben que pasar por Southampton es como graduarse en Oxford o Cambridge, dados los nombres que han pasado por allí.

El West Ham, al contrario que el Southampton, sí tiene competencia en Londres. Como suele pasar, la tradición de cantera surge de la necesidad financiera entre finales de los años 50 y principios de los 60. Y es que el West Ham era incapaz de competir con sus vecinos en la contratación de jugadores. Unido a técnicas más modernas de entrenamiento y un acuerdo con un café cercano al estadio, donde los jóvenes comían y se reunían, el West Ham estableció un sistema de tutelaje y tradición que se mantuvo en el tiempo buscando instaurar una cultura de club, inspirada por la selección húngara que venció en Wembley (3-6) y el Real Madrid de los años 50.

El sistema pronto dio resultados con victorias en la FA Cup y, de acuerdo a los hinchas del club, en el Mundial de 1966, donde los jugadores hammers fueron decisivos, como el capitán Bobby Moore, el goleador Geoff Hurst (hat-trick incluido en la final) y el extremo Martin Peters (que hizo el otro gol de la selección inglesa en la finalísima).

Además de los campeones del mundo, han pasado por la academia del West Ham internacionales ingleses como Frank Lampard, Joe Cole, Rio Ferdinand, Michael Carrick, Paul Ince, John Terry y el último en llegar, Declan Rice. Todos, y a la espera de ver qué pasa con un supuesto interés de los clubes de Manchester en Rice, salieron del club relativamente pronto, de nuevo, en búsqueda de fortuna profesional y económica. Y vista la lista parece que acertaron.

Salvo el capitán, Mark Noble, y Rice, no parece que ningún jugador de la academia del West Ham esté cerca del equipo titular de cara a la temporada que está a punto de iniciarse. Siempre y cuando los resultados sean buenos, los aficionados estarán contentos con una plantilla cada vez más llena de talento latino (Lanzini, Fornals, Anderson, Balbuena). Por su parte, el Southampton sí cuenta con seis o siete jugadores que han estado en el club desde su época de formación, de los que suelen jugar habitualmente al menos tres en el once inicial, quizá a la espera de que llegue el Arsenal, el Liverpool o el Manchester United. Por fortuna pronto tendrán un recambio a mano.

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