Adiós a Carlos Alcántara, mucho más que el 'Boyhood' español | Series | A la Contra
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Ricardo Gómez es Carlos Alcántara en 'Cuéntame'.

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Adiós a Carlos Alcántara, mucho más que el ‘Boyhood’ español

Los adultos de hoy despidieron su infancia con ‘Verano azul’, y los del mañana lo harán con ‘Cuéntame’. No recuerdo la muerte de Chanquete, pero Carlos Alcántara ya es historia de la televisión.

Hace unos años, más de dos, pero menos de tres, tuve la oportunidad de conocer a Ricardo Gómez, y más tarde de volver a encontrarme con él en Madrid. A Ricardo y a mí no nos separan más que unos meses, compartimos una misma generación (millenial para la sociedad, comprometida para mí); aunque, siendo sinceros, como actor parece de otra época. Él es el primero en admitir el privilegio que ha tenido en formarse trabajando cada día desde los seis años con actores y actrices como Imanol Arias, Ana Duato o María Galiana, que han pasado de ser compañeros a amigos y de ser amigos a familia. Aquel día, Ricardo me reveló que rodar a Carlos Alcántara teniendo un hijo, hecho que finalmente se ha producido, sería llegar demasiado lejos. Después de diecisiete años, ya no volverá a coger ese coche que le acercaba cada día al set de rodaje de Cuéntame.

Qué difícil es decir adiós. En la vida real y también en la ficción, sobre todo cuando un personaje lleva desplegándose en nuestros televisores desde 2001, sin más interrupción que los descansos obligados entre temporada y temporada. Me imagino, además, el ejercicio interpretativo y emocional que tuvo que suponer el rodaje de las últimas escenas, así como los días previos y posteriores. Por supuesto, también el día de ayer, jueves 29 de noviembre de 2018, fecha de emisión del último capítulo de la temporada 19 y, por tanto, de Carlos Alcántara, cuando el público pudo ver el resultado y vivir un sentimiento contradictorio. El espectador llora, pero no sabe por qué. Con el adiós de Carlos, hay una pérdida sin muerte (matarlo hubiera sido absurdo y deshonesto). Porque Carlos (y Ricardo) se va del barrio de San Genaro para volar a otra parte, a un lugar de ensueño acompañado por la vecina de enfrente, a quien conoce desde chico y con la que ha vivido cientos de aventuras. De repente, ella es su amor, el amor más puro, el mismo que nace de una amistad a prueba de balas.

Cuéntame se estrenó en 2001, dos días después del 11-S. Y el guion, escrito por Óscar Aibar (director) y Joaquín Oristrell (guionista) con la colaboración del propio Ricardo, lo ha llevado a la ciudad de Nueva York, frente a las dos Torres Gemelas, acompañado de la suya, Karina, que, de la mano, también abandona la ficción. En Cuéntame nada es casualidad. La serie empezó con un plano de la familia viendo la televisión en 1968 y, de la misma forma, en 1988, por medio de un VHS grabado, el heredero se despide de sus seres más queridos incapaz de hacerlo en persona. Son unas palabras que Carlos le dice a los Alcántara y que Ricardo se las dice al equipo. Hay mucha más verdad en ellas que actuación. El capítulo 348 es una sucesión de guiños al pasado para aclarar el futuro del personaje, un regalo para la audiencia más fiel. En Buscando, como se titula el episodio, Carlos está sumido en una crisis existencial, en un fracaso personal y profesional, absolutamente desorientado, y debe encontrar su voz interior propia, algo que ha perdido durante el transcurso de esta última temporada. Y su destino no es otro que fundirse con el espejo de agua que vio crecer al mito para contar cómo pasó: la historia de su familia y de España. Es entonces cuando se produce una simbiosis con las voces de Ricardo Gómez y de Carlos Hipólito, la de Carlos de mayor, el narrador de la serie. Repito, en Cuéntame nada es casual.

Imagen del capítulo 348 de ‘Cuéntame’.

Cuéntame fue de las primeras series que se atrevió con la fórmula que ahora sigue la mayoría que tiene éxito en nuestro país: contar nuestras propias historias, porque nuestra voz está en nosotros mismos. Sus personajes son como nosotros, sus sueños y sus miedos también nos representan. Por capítulos como el de ayer, es considerada la mejor ficción española de siempre (que no os cieguen Netflix y otros derivados). Ninguna otra es capaz de atreverse como ella diecisiete años después. Tras 19 temporadas, con otras dos confirmadas (unos 40 capítulos más), Cuéntame, cifras aparte, está en su mejor momento, es la excepción que confirma la regla. Todavía le quedan cosas por vivir. Quizá la muerte de la abuela Herminia. Es ley de vida, como que la serie termine más pronto que tarde.

Los adultos de hoy despidieron su infancia con Verano azul, y los del mañana lo harán con Cuéntame. No recuerdo la muerte de Chanquete, pero Carlos Alcántara ya es historia de la televisión. Es nuestro Boyhood, solo que con mucho más recorrido. La película de Richard Linklater se hizo en doce años, pero en 39 días de rodaje (el largometraje dura aproximadamente 160 minutos); mientras que a Carlitos lo hemos visto crecer en más de 348 horas: la infancia, la adolescencia, el paso por la cárcel, la Movida madrileña, el incendio de Alcalá 20, él éxito de la primera novela, la droga…

La primera vez que hablé con Ricardo, me confesó que su trabajo en Cuéntame no pretendía ser un juego, estaba decidido a vivir de la interpretación, a ser actor para siempre. Y vaya si lo ha conseguido. Desde entonces, ha debutado en el cine, con Los últimos de Filipinas, y en su primera aparición en la gran pantalla fue nominado al premio Goya. También ha participado en varias obras teatrales de nivel, como La cocina o Mammón, dejando dosis de en qué puede llegar a convertirse. Anoche, momentos antes de la emisión del último capítulo, debutó como protagonista en Rojo en el Teatro Español acompañado de Juan Echanove. Una despedida y una bienvenida en cuestión de horas. Ahora, Cuéntame pierde a su personaje más importante, aunque, si se lo piden, reaparecerá en el adiós definitivo de la serie. Seguro. Lo volveremos a ver. El capítulo de ayer también.

 

 

Periodista vigués. No trabaja en el Daily Planet, ha estado en el decano de la prensa nacional y ahora va A la Contra, buscando siempre la mejor opción. Colabora con Radio Marca. Su debilidad no es la kryptonita, sino la Cultura y el Deporte, pero en el buen sentido. No vive en Smallville. Su nombre no es Clark Kent, tampoco es Superman, solo es periodista. Le tiene mucho respeto al crío que fue y no le piensa defraudar.

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