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Cásate conmigo por favor
Fotograma de '¡Cásate conmigo!, por favor'.

Cine

‘¡Cásate conmigo!, por favor’, chistes fáciles en una comedia anclada en el pasado

El problema de ¡Cásate conmigo!, por favor es que es una comedia provista de personajes estereotipados y escenas que rozan el cliché continuamente.

Todos hemos conocido a alguien que se ha tenido que marchar de casa con el esfuerzo de su familia para estudiar lo que quería y cumplir sus sueños, de sobra sabemos la situación ilegal de muchos de los inmigrantes, que trabajan a espaldas de cualquier reglamento, o los matrimonios de conveniencia y de homosexuales. Normalmente, esas y otras muchas situaciones ocurren por separado, a distintas personas, menos en ¡Cásate conmigo!, por favor.


Dirección: Tarek Boudali.

Reparto: Tarek Boudali, Philippe Lacheau, Charlotte Gabris, Andy Rowski, David Marsais, Julien Arruti, Baya Belal, Philippe Duquesne, Sissi Duparc, Charlie Vincent, Nadia Kounda, Doudou Masta, Manuel Blanch, Jonathan Loui.

País: Francia.

Duración: 92 minutos.


Desde el punto de vista cómico, la gracia de que la vida se ensañe de esa manera con solo una persona puede convertirse en un arma de doble filo. Puede contentar al espectador y provocar algunas risas con chistes fáciles, a cargo de momentos que ridiculizan a sus personajes, pero no deja de ser humor manido, muy usado.

Yassine es un joven marroquí que viaja a París para empezar la carrera de Arquitectura, pero, de un día para otro, suspende sus exámenes, pierde el visado y se queda sin papeles. Aunque todo eso no es más que un contexto, una excusa. El problema de ¡Cásate conmigo!, por favor es que es una comedia provista de personajes estereotipados y escenas que rozan el cliché continuamente, no profundiza en ninguno de los aspectos, por eso es efímera.

Está el clásico inspector molesto que vigila a todas horas el sospechoso casamiento entre Yassine y su mejor amigo Fred (una pareja gay anclada en el pasado), la invasión de los petrodólares cataríes, y la joya de la corona: una historia de amor poco creíble del protagonista con una antigua novia de la universidad, que con el paso de los años se ha convertido en un rostro angelical.

La sensación es que da demasiadas vueltas para acabar prácticamente como empieza. En el transcurso, ninguna sorpresa, y eso se parece muy poco a la vida real, incluso a la de un estudiante inmigrante heterosexual que se queda sin papeles y planea un matrimonio de conveniencia gay con su mejor amigo a espaldas de su familia.

Periodista vigués. No trabaja en el Daily Planet, ha estado en el decano de la prensa nacional y ahora va A la Contra, buscando siempre la mejor opción. Colabora con Radio Marca. Su debilidad no es la kryptonita, sino la Cultura y el Deporte, pero en el buen sentido. No vive en Smallville. Su nombre no es Clark Kent, tampoco es Superman, solo es periodista.

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