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Real Madrid

Casemiro manda y Hazard marca

El brasileño puso orden y un gol del belga dio la victoria al Real Madrid contra el Salzsburgo. Primera parte aceptable y segunda parte sufrida.

Buen partido del Madrid? Pues no lo sabría decir. Aceptable en la primera parte y deficiente en la segunda. ¿Por culpa de los cambios? Eso ya pueden descartarlo porque apenas los hubo. Tras el descanso entró Nacho por Militao y Valverde por Casemiro, piezas teóricamente recambiables, aunque la teoría es endeble en este caso. Cuando a Zidane se le permitió lo que se negó sistemáticamente a Benítez (que Casemiro fuera titular en detrimento de alguna estrella) el Real Madrid comenzó un camino que le llevó a ganar tres Champions seguidas. Algo tendrá el agua cuando la bendicen, aunque nadie ha terminado de bendecir a Casemiro. ¿Por qué? Pues porque sigue instalado en el subconsciente colectivo que le quita el puesto a un jugador mejor. Algún día deberíamos distinguir entre lo bueno y lo conveniente pero no será hoy. Muchas preguntas y pocas respuestas, como pueden observar.

El hecho es que el Real Madrid dio otra sensación con Casemiro en el mediocampo. Es la diferencia entre corretear solo por el parque o pasear por la calle de la mano de tu hermano mayor. Con Casemiro no evitas los riesgos, pero los reduces al mínimo. Si algo se descontrola, él pone sensatez o patadas, que a veces viene a ser lo mismo. El tapón de la bañera. Kroos e Isco se movieron más protegidos a su lado y la consecuencia inmediata es que parecieron mejores. Hazard también dio otra impresión, más liberado, y suyo fue el gol que valió la victoria, un buen disparo al que el portero respondió con una mano blanda, esa manía de llevar lo guantes dos tallas grandes. Dicho esto, se espera más de Hazard, un liderazgo que todavía no ha asumido. Hay quien le acusa de estar pasado de peso, pero yo creo que Hazard tiene la forma de los barriletes cósmicos y no hay que poner a dieta a la genialidad.

Militao, que se estrenaba, dejó detalles para la ilusión, concretamente una salida con agilidad y criterio que le plantó en la frontal del área enemiga. En ese movimiento quedó claro que no es un lateral, sino un central al que habrá que probar bajo fuego de morteros. Seamos claros: aunque patrocinado por Red Bull, el Salzburgo es el equipo de Mozart.

En la segunda mitad, el Madrid fue casi avasallado por el un rival correctito que se parece al Madrid en solo una cosa: la falta de gol. Puede chutar cien veces que siempre necesitará hacerlo una más, quizá dos. La entrada de Vinicius insistió en ese drama. La portería es un medidor de complejos y siempre hay quien teme romper un cristal o perder el balón por un terraplén.

La mejor noticia es que todas las victorias sirven. Para ser o para imaginarse, que son dos formas de atraer la confianza y tras ella vienen los éxitos y cuadran las cuentas. El camino siempre es el mismo y está lleno de maleza, pero el gol suele ser un atajo formidable.

Periodista, ciclista en sueños, cronista de variedades y cinéfilo (sector La La Land). Capitán del equipo para que le dejen jugar. Después de tantos años, sigue pensando que lo contrario del buenismo es el malismo. Fue subdirector del diario AS y colabora con El Transistor de Onda Cero. Ahora se lanza a esta aventura de 'A la Contra' porque cree que hay que hacer cosas. Y esta tiene buena pinta y le apetece mucho.

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