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Real Madrid

Hay que invertir en el Castilla

Pagar la ficha de Kubo y, sobre todo, poner a los mandos de ese futbolín a Raúl González, es una verdadera declaración de intenciones.

La política de comprar jovencitos a mansalva para el primer equipo ha tenido como consecuencia el descuido del filial. Si en las dos últimas temporadas al Madrid han llegado Lunin, Vinicius, Brahim, Theo, Odriozola, Vallejo y Ceballos, con menos de 23 años, en el filial nos gastamos menos en jugadores que en los recibos de la luz de Valdebebas. Únicamente Cristo y De Frutos llegaron con coste, para un total de unos exiguos 850.000 euros para los dos cursos.

Si sirve de comparación (que creo que sí), el Barcelona B utilizó 14 millones de euros en el mismo periodo. Poco más que agregar. El campo de pruebas parecía estar más en la primera que en la segunda plantilla.

Pero parece que algo está cambiando en la planta noble. Aparte de confiar en Zidane para que tenga voz y voto en la confección del plantel y de abrirnos al fútbol femenino, esta campaña tiene pinta de que, por fin, se va a potenciar al Castilla. No sé si Florentino está enamorado (si es así, le deseo lo mejor) o si la decepción del curso pasado es tan grande que, al menos, ha criado cordura. No hay mal que por bien no venga.

Pagar la ficha de Kubo y, sobre todo, poner a los mandos de ese futbolín a Raúl González, es una verdadera declaración de intenciones. El japonés va a llevar mucha gente a la grada, además de proporcionar ingresos extras en publicidad en el mercado asiático. Raúl va a dar un curso de mamar madridismo a todos los que se sienten a escuchar sus charlas, algo que debería ser el primer mandamiento de los prospectos para quienes desean ser jugadores del primer equipo. Si a Rulo le falta pizarra, fijo que le sobran maneras para enseñar a competir y a ganar. Hemos dicho siempre que el fútbol no son matemáticas, pero aquí las cuentas suenan de maravilla. Mucho más cuando se está hablando de algún que otro prometedor fichaje para el filial.

Yo siempre he pensado que la filosofía en la compra para un club como el Real Madrid debería pasar por el tamiz del equilibrio. Contraste para el primer equipo (con alguna apuesta de riesgo) e inversión en el Castilla en jóvenes que lleven la palabra proyección en la frente. Me valen Casemiro o Fabinho de ejemplos.

Porque para que de verdad el Castilla vuelva a producir Quintas es imprescindible subir a Segunda. Y para que esto ocurra, hay que dotar de calidad a su plantilla. Si no es así, La Fábrica sólo servirá para llevar al primer equipo futbolistas a cuenta gotas. No es lo mismo jugar contra Depor, Málaga o Las Palmas que hacerlo frente al Fuenlabrada, con todos mis respetos a este equipo del sur de Madrid y a sus aficionados.

Potenciar, de verdad, el filial es tener una tercera unidad en reserva para abastecer al Madrid. Además también se convierte en un negocio a corto plazo de los que le gustan a nuestro presidente y a todo su departamento contable. Sólo con las ventas de Llorente y De Tomás pagará los gastos del Castilla de muchos años. Otro dato, el curso pasado hubo más de cincuenta futbolistas en Primera que, en uno u otro momento, habían pasado por la cantera merengue. Casi todos dejaron dinero en su momento. Ha sido mucho tiempo de poca inversión y de réditos extraordinarios para las arcas de la Institución.

Llega la hora de creer de verdad en estos chavales y de abandonar el infierno de la Segunda B. El Madrid ha de potenciar a su primogénito de una vez por todas.

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