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Castroviejo, a la izquierda, ha sumado una nueva plata a su palmarés. / Foto: PA Images/Cordon Press

Ciclismo

Castroviejo, metrónomo de plata

El español se ha quedado a 63 centésimas de una medalla de oro que podría haber ganado arriesgando más

Por el tiempo que tarda en leerse una palabra o por el tiempo que tardamos en estornudar ha perdido Jonathan Castroviejo el Campeonato de Europa de Contrarreloj, porque no hay que olvidar que el segundo es el primero que pierde, sobre todo, si la diferencia es tan exigua que durante minutos has acariciado la victoria hasta el punto de haberla rozado. Y es que el destino está jugando con el español en demasiados momentos. Por un par de segundos perdió un bronce olímpico ante Froome y, hoy, otra vez ha sido un suspiro el que ha evitado que lograra su segundo Europeo de Contrarreloj.


Oro de Campenaerts


Seguro que algo bueno le pasará en la vida y entonces brindaremos y celebraremos todos juntos, pero de momento le queda golpear con fuerza el manillar y sonreír en el podio de Glasgow, pues no todo el mundo puede decir que es el segundo mejor contrarrelojista del continente. Le ganó el belga Victor Campenaerts, que ya fue el triunfador el año pasado, después de una última recta agónica en la que incluso la tele quiso regodearse de los espectadores y por un momento detuvo el crono. Esa moda que ha inaugurado el Tour de Francia este año y que a Sky salió tan poco rentable.

De lo que no hay ninguna duda es de que Castroviejo es un fuera de serie, un corredor en mayúsculas, que igual lidera los puertos del Tour como ejerce de calculadora humana en una contrarreloj de esta índole. Es verdad que faltaban aspirantes como Tony Martin, Primoz Roglic o Tom Dumoulin, pero el ciclista del Sky ofreció una imagen fabulosa, inmóvil sobre su bicicleta, con esa posición aerodinámica que solo sostienen los grandes especialistas y dando siempre la sensación de estar volando sobre un asfalto que mezcló tramos húmedos con otros secos.

El bronce fue a parar al talentoso Maxi Schachmann, que no contaba en las quinielas y que fue agigantando su figura con el paso de los minutos y los kilómetros. Eso sí, nunca estuvo en la pelea por el oro, que a mitad de prueba ya se vio que era cosa de dos hombres, del belga Campenaerts y del español Castroviejo, los dos últimos campeones. Esta vez salió cruz porque el belga estuvo fantástico y porque arriesgó más en unos kilómetros finales plagados de curvas con lluvia. Eso sí, nadie reprochará nada al gran Jonathan Castroviejo, que seguro lamentará durante unos días su falta de riesgo y su exceso de cerebro. Para algo es un metrónomo de plata.


El velódromo, un drama


Esta medalla se une a la de bronce lograda ayer por David Valero en la prueba de mountain bike y, a la espera de que el domingo se dispute la ruta, España cerrará estos Europeos de Ciclismo con estas dos preseas, que no son gran cosecha y que abren el debate sobre la pista, pues el velódromo es un verdadero desastre. Ni hay presente ni se atisba un futuro esperanzador cuando ya se está a mitad del ciclo olímpico. Creo que habría que replantearse cosas, pues figuras como las de Joan Llaneras no están tan alejadas en el tiempo.

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