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Mundial Rusia 2018

Catarsis en medio de la duda

Perú consiguió su primer triunfo después de cuarenta años en un Mundial y se fue con la frente en alto. ¿Qué se viene ahora para la selección?

Es posible que si se hubiera hecho una encuesta preguntando a la mayoría de peruanos si firmaba un triunfo frente a Australia o, por el contrario, una derrota con el anuncio posterior de renovación de Ricardo Gareca, hubieran optado por la segunda posibilidad. Contra los australianos, Perú se jugaba el honor y buscaba devolver con goles el enorme apoyo mostrado por la afición. Pero más allá de Australia y de Rusia, Perú se juega ahora mismo mucho más: el futuro.

En Sochi, una de las ciudades que más han enamorado a los hinchas en Rusia, Perú jugó una vez más de local. El himno nacional y el clásico “Contigo Perú” llenaron el estadio de escalofríos y nostalgia retumbante.

La selección de Ricardo Gareca se sabía eliminada y salió, como era de esperarse, un poco relajada. Dijo luego el técnico peruano que fue muy difícil lograr que los futbolistas estuvieran realmente motivados para un partido así, después de dos derrotas tan duras. En los primeros cuarenta minutos, se notó: Australia, que aún peleaba la clasificación, salió a buscar el partido con más deseo pero sin desesperación. Así, llegó una y otra vez, y por las dos bandas, al área defendida con cierto apremio por Ramos, Santamaría y el portero Gallese.

Perú no presionaba, no conseguía que sus mediocampistas se asociaran y convertía a Paolo en una isla en medio del océano de defensores australianos. La única alternativa de la blanquirroja –que nos recordó nuestros peores momentos en estos últimos años- era tirársela al capitán y que él, de una u otra manera, se las arreglara. Y fue así justamente como llegó el gol: pelotazo desde propio campo, buen control de Paolo, gran pase a Carrillo y extraordinario remate del extremo del Benfica. Guerrero —una isla— convirtió un pelotazo en un pase clave y le dio la oportunidad a Carrillo, el mejor jugador peruano del Mundial, de anotar el primer gol mundialista de Perú en 36 años. Sus familiares están mandando ya a imprimir la instantánea para adornar el salón de la casa.

Tras el gol, Australia se mostró un poco más endeble, aunque Perú siguió en su actitud pasiva, soportando el calor y esperando que se acabara la primera parte. El segundo tiempo empezó con un equipo australiano menos enchufado, probablemente porque se había enterado en el vestuario de que Francia y Dinamarca empatarían así el partido de Moscú durara diez horas. Perú aprovechó esa coyuntura y Paolo Guerrero anotó el gol que soñó desde que tenía seis años: de volea en un Mundial. Cierto que es un tanto que no da puntos importantes ni clasificación alguna, pero sabe a mucho después de tanto tiempo, de tantas derrotas, desilusiones y suspensiones. Paolo se lo merecía.

El resto del partido fue un trámite: Australia entendía que sus chances habían acabado y Perú buscaba tímidamente convertir el triunfo en goleada. Salvo un remate al palo de Edison Flores —de pésimo partido y flojo torneo, por cierto—, la última media hora se pasó lenta, sin emociones y con la fabulosa afición peruana satisfecha.

Ha sido catártico gritar un gol en una Copa del Mundo. Desde que nacimos los menores de cuarenta hemos soñado con este momento y, por más que fueron goles más bien simbólicos, hemos derramado alguna lágrima. Nos hemos sacado un peso de encima.

Pero ahora vuelve la vida real y, con ella, sus problemas. La tarea de la Federación Peruana de Fútbol (FPF) y de los clubes profesionales es seguir creciendo. Más fútbol de menores, mejores entrenadores y estadios, árbitros más capacitados (ningún peruano arbitró en Rusia), dirigentes honestos, jugadores bien educados y de todas partes del país. Recordemos que esta selección está constituida en su inmensa mayoría por jugadores de la capital. Perú es un país de 30 millones de habitantes de los cuales 20 viven en el interior. Ahora toca aprovechar este envión para crecer y que esto no sea sólo un oasis en medio de nuestro inmenso desierto de informalidad, corrupción y mediocridad.

En este sentido, es vital que sepamos cuanto antes qué le espera a la selección en el futuro inmediato. Primero, si se quedará Juan Carlos Oblitas a cargo de la gerencia deportiva de la FPF. Su trabajo contratando a Gareca y manejando los hilos de la selección ha sido impecable. Lo segundo que debemos saber es si se quedará el técnico argentino. En la conferencia de prensa después del partido, Gareca respondió que aún no había tomado una decisión, que tenía que pensarlo un tiempo, así como tenía que pensarlo también la FPF (que, si pudiera, lo renovaría por 30 años), y dio a entender que estos cuatro años han sido realmente desgastantes para él.

Lo cierto es que si Gareca se va, es importante encontrar un reemplazante acorde a la idea de Oblitas —si sigue— y la FPF, de manera que el proceso de la selección mayor (que sólo es una de las aristas del fútbol peruano) siga su camino. También hay que reconocer que si Ricardo quiere tomarse unas vacaciones de un mes, apagar el celular y la tele, y dedicarse a tomar mate al borde de la piscina, nadie le va a reclamar nada.

 


PERÚ EN EL MUNDIAL, UN BALANCE


El mejor: André Carrillo. Fue clave en los tres partidos de Perú. El que aportaba desequilibrio y profundidad. Coronó su buen Mundial con un gol extraordinario. Mención honrosa para Luis Advíncula y Pedro Gallese. El lateral derecho fue una daga por su banda y jugó bien los tres encuentros. El portero, por su parte, no cometió ningún error en Rusia. Sólido y sobrio.

Las decepciones: Edison Flores y Renato Tapia hicieron un Mundial por debajo de sus expectativas y de las de la afición y el cuerpo técnico. Ambos, curiosamente, son los rostros de esta selección: jóvenes, educados y talentosos, encarnan todo lo bueno de este proceso. Sin embargo, ninguno de los dos pudo hacer un partido redondo ni influir positivamente en el equipo. Son jóvenes y estarán en su mejor momento en las eliminatorias para Qatar.

Momento clave: el penal errado por Christian Cueva. El talentoso mediocampista de la selección peruana falló un penal en el primer tiempo frente a Dinamarca, cuando el partido estaba empatado. Sus lágrimas después del triunfo ante Australia son el reflejo del dolor que aún debe sentir Cuevita, que tendrá varias revanchas.

El técnico: Ricardo Gareca decidió debutar sin Guerrero frente a Dinamarca, privilegiando el funcionamiento de un equipo con el que venía trabajando los últimos meses. A Perú le faltó gol y quizás la presencia desde el arranque del Capitán hubiera cambiado algo. Lo cierto es que su actuación ante los franceses confirmó que no estaba al 100%. En el tercer partido, cambió a los mediocentros en pleno encuentro y mejoró mucho el equipo. Un desempeño más que aceptable del entrenador y sus dirigidos.

Periodista y defensa central que no le teme al choque, salvo el que le planteó la realidad. Entrenador top en Football Manager. Lejano y solitario aficionado de la Fiorentina gracias a un melenudo llamado Gabriel Omar. Vive el fútbol como su país le enseñó: con taquicardia y el ceño fruncido. Trabajó en AS durante un año y ahora está de vuelta en Lima, su ciudad, donde escribe para una revista local, y desde donde intentará contarnos qué pasa en esas latitudes (o cómo se ve desde allí el otro lado del mundo).

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