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Fútbol

Ceballos y la ley del ex

La ley del ex volvió a cumplirse una vez más. El centrocampista utrerano fue el último, pero no el primero.

Cuando Dani Ceballos agarró la pelota, el público del Benito Villamarín se temió lo peor. Quedaban apenas dos minutos para el 90, el empate a uno reinaba en el marcador y el centrocampista utrerano se disponía a lanzar una falta peligrosa. La tragedia bética se mascaba en el ambiente. Ceballos la había pedido expresamente en medio de los silbidos e insultos que atronaban Heliópolis cada vez que tocaba el balón. Sus antiguos aficionados no le estaban haciendo fácil la vuelta a casa. El final de la jugada lo conocemos todos. La ley del ex volvió a cumplirse… una vez más.

El AS Mónaco eliminó al Real Madrid en las semifinales de la Copa de Europa de 2004 gracias a los goles de Fernando Morientes en la ida y la vuelta de la eliminatoria. El ariete extremeño estaba viviendo su primera temporada fuera del conjunto blanco. La llegada de Ronaldo Nazario le cerró las puertas de la titularidad y el Real Madrid acordó con el AS Mónaco su cesión por un año. En el club del Principado, Morientes se reencontró con el gol hasta el punto de convertirse en el máximo artillero de aquella famosa edición de la Copa de Europa en la que los monegascos avanzaron a la final a costa del Real Madrid. La dirección deportiva merengue intentó resarcirse de su error trayendo al Moro de vuelta, aunque el daño era ya irreparable.

El caso de Álvaro Morata fue muy parecido al de Morientes. Sólo que el Ronaldo que le impedía tener minutos al punta español era portugués y no brasileño. Morata se marchó cedido a la Juventus de Turín para tener más oportunidades y crecer como futbolista. Su regreso al Santiago Bernabéu se produjo antes de lo previsto. Fue en las semifinales de Champions del año 2015, cuando el canterano de La Fábrica apenas estaba viviendo su primera experiencia lejos de España. Tal vez por eso dolieron tanto sus goles en los dos partidos de la eliminatoria. Especialmente recordado fue el que anotó en el encuentro de vuelta en el Santiago Bernabéu. Morata se hizo mayor en casa, aunque ya no vestía de blanco. Como en 2004, los aficionados madridistas volvieron a sufrir en sus carnes la ley del ex.

Morientes y Morata eliminaron al Real Madrid en semifinales de la Champions tan sólo una temporada después de abandonar el club. Ambos estaban cedidos y ambos marcaron en los partidos de ida y vuelta. Las coincidencias no acaban ahí, ya que tanto Mónaco como Juventus perdieron en la final. El primero contra el Oporto de José Mourinho y el segundo contra el Barça de la MSN. Después fueron recuperados por el Real Madrid, una forma de intentar enmendar el error, pero ya nada volvió a ser como antes.

Uno de los errores más importantes de la dirección deportiva blanca fue no apostar decididamente por Samuel Eto’o. El delantero camerunés llegó a Europa de la mano del Real Madrid. Sin embargo, esa confianza inicial nunca se trasladó más allá de un puñado de partidos con el primer equipo y dos cesiones a Leganés y Espanyol. A diferencia de Morientes y Morata, la relación Eto’o con el Real Madrid siempre tuvo más de tensión que de buenas palabras. Se le notaba en la cara cada vez que perforaba las redes de la portería merengue. Sobre todo cuando vestía de azulgrana. Por no hablar de su celebración de un título de Liga al grito de “Madrid, cabrón, saluda al campeón”. En su honor, hay que reconocer que después pidió disculpas con un sincero “he escupido en un plato donde he comido”.

Una gran parte de los mejores momentos de la historia reciente del Real Madrid han estado protagonizados por Cristiano Ronaldo. El crack portugués fue fundamental para que su equipo accediese a los cuartos de final de la Champions del 2013. Era la primera vez que Cristiano se volvía ver las caras con el Manchester United después de su salida de Old Trafford tres años antes. Pese a que reconoció tras el encuentro de vuelta en Inglaterra que era la primera vez en su carrera en la que “el ambiente lo había superado”, Cristiano marcó gol a su ex equipo tanto en el partido de ida como en el de vuelta. Durante la fase de grupos de esta edición de la Champions, el portugués volvió a mojar ante el United. Sólo que ahora iba de bianconeri y no de blanco.

Entre Barça o Madrid, aunque por sus convocatorias con la selección española parezca lo contrario, Luis Enrique tiene muy claro qué colores le tiran más. Lo demostró cuando se estiró su camiseta azulgrana delante de todo el público del Santiago Bernabéu en su primer Clásico como culé. El delantero asturiano acababa de marcar gol a su ex equipo y su celebración no pudo ser más efusiva. Cinco años y casi 250 partidos vestido de blanco no importaron para que Luis Enrique realizara el puente aéreo Madrid-Barcelona en el verano de 1996. Fue en el Camp Nou donde terminó su carrera ocho temporadas después. De sobras es conocida la animadversión que el canterano del Sporting de Gijón le profesa al Real Madrid.

El movimiento que protagonizó Luis Enrique fue sólo la antesala del que se produciría entre Luis Figo y Florentino Pérez a comienzos del siglo XX. El extremo portugués abandonó Can Barça con destino a la capital española después de que el nuevo presidente blanco abonara su cláusula de rescisión de 10.000 millones de pesetas. Uno de los Clásicos con más tensión que se recuerdan fue el del famoso cochinillo, en el que las 100.000 almas del Camp Nou se dejaron la garganta y la compra de la semana en darle una calurosa bienvenida a Figo en su regreso a Barcelona. Otro Clásico de mejor recuerdo para el futbolista luso fue el de la temporada siguiente. Ya en su nuevo estadio, el público del Santiago Bernabéu vibró con su disparo cruzado ante el que nada pudo hacer Bonano. Fue el primer y único gol de Figo ante el Barça con la camiseta del eterno rival. Los blancos ganaron ese encuentro por 2-0.

Una de las celebraciones que más cola ha traído de los últimos años fue la protagonizada por otro ex futbolista del Real Madrid. Emmanuel Adebayor se recorrió todo el Etihad Stadium para celebrar su gol delante del sector donde se ubicaban los aficionados del Arsenal. Al delantero togolés le sentó muy mal que los gunners le colgarán el cartel de “En venta”. Su carrera de portería a portería, digna de un atleta olímpico, así lo acredita. Estaba deseando marcarle a su ex equipo. No le importó la sucesión de insultos que comenzó a recibir al instante. Estaba de rodillas, con los brazos abiertos y la cabeza arriba. Era su momento.

Otro ex futbolista del Manchester City que se frotaba las manos cada vez que se enfrentaba a su antiguo club era Carlos Tevez. Con la diferencia de que Adebayor cambió de ciudad y el Apache de acera. La relación del atacante argentino con los dirigentes del Manchester United fue claramente de más a menos. Tanto que terminó fichando por los vecinos del City. En una eliminatoria de semifinales de la Carling Cup que enfrentó a ambos equipos, Tevez dejó claro que su paso por Old Trafford era agua pasada. En el encuentro de ida, disputado en el Etihad, marcó los dos goles de su club y los celebró con rabia frente a las caras desencajadas de sus antiguos aficionados, encarándose con Gary Neville, con quien se decía que tenía mala relación. En la vuelta volvió a marcar y volvió a celebrarlo de forma efusiva, con la desgracia para el City de que el United terminó dándole la vuelta a la eliminatoria.

En la ciudad de Nápoles se vende papel higiénico con el rostro estampado de Gonzalo Higuaín. Los aficionados napolitanos nunca le perdonaron su traición. Después de tres temporadas en las que se consolidó como uno de los grandes ídolos del público de San Paolo, el delantero argentino se marchó a la Juventus de Turín tras una operación millonaria que golpeó de lleno en el corazón en la ciudad del sur de Italia. Para colmo, Higuaín le marcó varios goles a su ex equipo con la camiseta del eterno rival. Especialmente dolorosos fueron los tres que anotó en las semifinales de la Copa de Italia. Dos en Nápoles y uno en Turín. El ex punta del Real Madrid es persona non grata en San Paolo.

Durante unos minutos, el tiempo que tardó Adrián López en iniciar la remontada, el Atlético de Madrid estuvo eliminado de la Champions por culpa de Fernando Torres. En 2014, el conjunto colchonero se enfrentó con el Chelsea en las semifinales de la máxima competición de clubes continentales. El encuentro de ida en el Calderón terminó con empate a cero. Todo estaba por decidirse en Stamford Bridge. El primer gol de la noche fue obra de Fernando Torres, que entonces vestía de azul y no de rojiblanco. Su celebración fue lo más austera posible. Probablemente fuese el gol más triste de su exitosa carrera, pero hubiera sido demasiado trágico que Fernando Torres hubiese eliminado a su Atleti.

En su última temporada en la Premier League, Frank Lampard se vistió con un azul con un tono bastante más claro que el de la camiseta del Chelsea. Los aficionados blues experimentaron lo mismo que sus homónimos colchoneros cuando un remate marca de la casa del box to box londinense les privó de sumar los tres puntos en el campo del Manchester City. Lampard no quiso celebrarlo y su público de toda la vída se lo reconoció con un emocionante aplauso. El internacional inglés estaba haciendo escala en el Etihad antes de comenzar su aventura en el New York City (club que mantiene un convenio con los sky blues). Si a los aficionados del Chelsea les hubieran dicho que algún día vivirían una situación tan surrealista…

La ley del ex también es eso, pasar de la celebración al lamento con un mismo futbolista que hasta no tanto lucía nuestros colores. Los últimos en padecerla han sido los béticos. A veces una camiseta puede cambiarlo todo.

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