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Pep Guardiola durante el derbi de Manchester que el City perdió ante el United. Peter Powell/EFE

La Tribuna de Brian Clough

Certezas y posibles de la crisis del City

Tras la derrota en casa contra el Manchester United, Guardiola declaró sentirse encantando con el juego de su equipo y lamentaba la velocidad de los delanteros de Solskjaer, recordando aquella excusa que utilizó en una de sus derrotas contra el Madrid: “ellos son atletas”.

Empecemos por lo más evidente. El Manchester City no compite solo. El Liverpool demostrado ser un rival magnífico, capaz de cambiar la dinámica perdedora que le llevaba a encontrar una derrota en las situaciones más favorables. Y lo ha hecho con un entrenador que cargaba a sus espaldas una fama parecida, con derrotas en las finales más importantes: una UEFA contra el Sevilla de Emery, una Copa de Europa contra el Bayern a los mandos del Dortmund y la final de Kiev, famosa por tantas cosas, pero desde el punto de vista del Liverpool fue la final de la lesión de Salah y los errores de Karius. Una nueva oportunidad perdida. Un año más tarde la dinámica cambió, quizá desde aquel córner sacado por Alexander Arnold. Y el Liverpool celebraba la Copa de Europa.

La temporada pasada perdieron un partido, y este año presentan números indiscutibles: 15 victorias y un empate en 16 partidos de liga. Incluso cuando se esperaba que el Liverpool sufriese los rigores del calendario de diciembre, cuando Sterling había declarado que recortarían las distancias, Klopp ha rotado jugadores, ha ganado con más comodidad sus 2 últimos partidos y la ventaja ha saltado a los 14 puntos.

Las cifras del Liverpool son en parte responsables de la distancia que le separa del City en la clasificación, pero del equipo de Guardiola cabía esperar estar al menos a la mitad de esa distancia, como sí se mantiene el Leicester. Muchos puntos se han escapado por un evidente error de confección de la plantilla, especialmente en el puesto de defensa central. Laporte era el jugador más seguro, pero cayó lesionado. Otamendi es experto, pero limitado y Stones empieza a cambiar la etiqueta de gran promesa por una de expectativas incumplidas. Sin Kompany en la plantilla, el puesto de cuarto central ha recaído en Fernandinho, un jugador que no es central, pero es preferible a Eric García, prometedor central que ficharon de la cantera del Barcelona.

Hasta aquí lo que sabemos. Y lo que sigue es opinión. Descontado García, Guardiola confía tanto en su método que ha preferido insistir en Fernandinho como central pese a que Gareth Southgate, el seleccionador inglés, le ha mostrado que Kyle Walker puede jugar como central derecho, aunque sea en una defensa de 3 centrales. Basta con que el lateral lo ocupase Cancelo, otro defensa fichado por el precio tipo de los defensas del City, 60 millones, aunque sea para sentarse en el banquillo.

Es posible que los rivales hayan ido encontrando formas de neutralizar el juego del Manchester City, pues sabido es, que Guardiola tiene una forma muy clara de jugar y presenta pocas alternativas. De nuevo vuelvo a la confianza en el método –confianza respaldada por una larguísima colección de trofeos– y quizá podamos añadir que los propios jugadores hayan caído en la autocomplacencia y el exceso de confianza. Como si el saberse mejores que el resto e imparables en el campo les hubiera hecho perder un puntito de exigencia. El deporte esta lleno de leyendas como la tortuga y la liebre, donde el competidor superior se dormía en sus laureles hasta que ya era demasiado tarde. Los 14 puntos sugieren que la distancia es insalvable.

Además, y quizá lo mas preocupante para los aficionados citizens, es que a Pep se le empiezan a ver detalles de su etapa en el Barcelona, cuando acabo perdiendo la Liga contra el Madrid de Mourinho. Tras la derrota en casa contra el Manchester United, Guardiola declaró sentirse encantando con el juego de su equipo y lamentaba la velocidad de los delanteros de Solskjaer, recordando aquella excusa que utilizó en una de sus derrotas contra el Madrid: “ellos son atletas”. Algún día Guardiola aceptará que hay más formas de jugar al fútbol, a un buen futbol además, que no son la suya.

No es solo el buscar excusas cuando pierde o empata, incluidas imágenes del VAR. Pep lleva un tiempo nervioso en las ruedas de prensa, nada parecido al tono distendido de Klopp, incluso cuando no le preguntan por política. Ha llegado a decir que la prensa prefiere que gane el Liverpool.

Para mí, pese a todo lo anterior, lo que más influye en la caída del equipo en la Liga es la meticulosidad y perfeccionismo de Pep, el querer corregir absolutamente todo, el estar siempre dando instrucciones a los jugadores. Y eso seguramente se agrava porque la plantilla cambia muy poco, menos aún el once inicial.

El esfuerzo es mucho mas llevadero en Europa, 7 partidos una vez alcanzadas las eliminatorias, y pese a que Guardiola ha hecho lo posible por restar importancia al triunfo de otros clubes en la competición –especialmente los del Real Madrid– quizá entonces entienda la dificultad y el mérito de ganar la Copa de Europa. Con o sin ella, me atrevo a decir que la temporada que viene no será el entrenador del City.

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