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Giro de Italia

Chaves y Yates desatan la locura del Mitchelton en el Etna

El colombiano y el británico llegaron juntos a meta llevándose, el primero de ellos, la victoria de etapa y el segundo la maglia rosa.

El ciclismo, pese a lo que se piensa y se dice muchas veces, es un deporte de equipo como pocos otros. Algo que se muestra en todo su esplendor en días como hoy. Mitchelton es de esas escuadras que debe trazar al milímetro cada acción, cada pensamiento, algo a lo que siempre añade quilates de valentía y un buen puñado de calidad y talento. De las piernas de sus dos estrellas, Johan Esteban Chaves y Simon Yates, el equipo australiano se ha regalado una actuación memorable en el misticismo del Volcán Etna, donde el colombiano se ha llevado la etapa -bendecido por su compañero- y el británico se ha convertido en el nuevo líder de la carrera.

Ellos encontraron el premio porque fueron los que más lo buscaron desde el principio. Los corredores acudieron a la salida de Caltanissetta con mucha hambre, con ganas de dar rienda suelta a los pedales. El arranque fue terrorífico, recorriendo 47 kilómetros en la primera hora y con muchos intentos de escapada que fueron frustrados uno tras otro. Hasta que, finalmente, 28 corredores cogían unos metros de ventaja, pedalearon como si en el infierno estuvieran y formaron una fuga tan buena como peligrosa.


Fuga de mucho nivel


La resolvió Chaves porque fue el mejor de todos ellos. Y eso que el nivel estaba realmente alto. La encabezaron ilustres como Robert Gesink (Lotto NL Jumbo), David De La Cruz y Sergio Henao (Sky), Sam Oomen (Sunweb), Giulio Ciccone (Bardiani) o Ben Hermans (Israel Cycling Academy). Además, el colombiano tuvo la inestimable ayuda de su compañero Jack Haig, que no dudó en sacrificarse en favor de su líder. Cuando el Etna se puso serio y mostró sus mejores encantos, Chaves no titubeó y se fue en busca de la gloria en solitario.

Por detrás Yates demostró lo que fue avisando estos primeros días. Ha llegado a la salida del Giro con un punto más que el resto de favoritos, algo que le favorece de entrada pero que faltará ver si no le pasa factura cuando la carrera agonice y las montañas lleguen al cielo. Aprovechó un parón a falta de dos kilómetros, arrancó y llegó a la altura de su compañero como quien cambia de cadena con su mando a distancia. Dio tal sensación de facilidad que se permitió el lujo de tirar de Chaves y dejarle ganar en la meta. Así, el que fuera segundo de la carrera en 2016 logró su segundo triunfo parcial en la carrera italiana y empieza a olvidar su aciaga última temporada, marcada por las lesiones y los sinsabores. Aunque estuvo presente en el Tour y en la Vuelta a España, pasó totalmente desapercibido en ambas carreras.


Empate técnico entre Froome y Dumoulin


Menos eficaces fueron los diversos intentos de Miguel Ángel López (Astana), obligado por el enorme trabajo de su equipo para restar tiempo a los fugados, de Thibaut Pinot (Groupama FDJ) o de Domenico Pozzovivo (Bahrein Merida). Entre Dumoulin (Sunweb) y Froome (Sky) tampoco hubo diferencias. El británico arrancó con dudas, perdió varios metros por momentos pero terminó renaciendo y sale más fortalecido del Etna de lo que llegó. Lo mismo debe pensar Fabio Aru (UAE Emirates), que sufrió en los cambios de ritmo pero salvó el día y puede ser un corredor que vaya a más con el transitar del Giro.

Tampoco pudo con el volcán siciliano Rohan Dennis (BMC). Su equipo nunca esquivó el duelo, trabajo por él en los primeros kilómetros de la etapa, pero cuando la carretera miró para arriba se quedó solo y derrumbado. Rodó con los mejores hasta los últimos ataques y solo acabó doblando la rodilla y entregando el jersey rosa más preciado del ciclismo en el instante final.

No ha hecho falta mucho más que una etapa con mordiente para que la Corsa Rosa nos recordara su encanto y su magia. El aperitivo de este jueves deja entrever dos semanas finales apoteósicas, con la carrera tremendamente abierta. No parece, sin embargo, este viernes un día ideal para que los líderes asomen la cabeza, pues en los 159 kilómetros que separan Pizzo de Praia a Mare no encontrarán dificultades montañosas y será el momento de que los velocistas vuelvan a reclamar los focos.

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