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Opinión

Comiendo ilusión en la sombra

Si el Atleti gana 3-0 contra el Celta lo habitual es hablar de todo menos de que el Atleti ha ganado 3-0 al Celta, pero no podemos caer en ese error.

Koke durante el partido frente al Celta I CORDON PRESS

Tengo la sensación de que la dictadura mediática que condiciona nuestro día a día ha concedido un dudoso papel al Atlético de Madrid al que, sin querer, nos estamos acostumbrando. Otorgados los roles de protagonista antes incluso de empezar a jugar, al club colchonero parece haberle correspondido la misión de tener que animar el discurso fabricado para ese coleccionista de clics morbosos al que llamamos consumidor. De hacerlo además con dramas, tragedias e historias de inestabilidad. Una fórmula que funcionaba muy bien cuando se diseñó en tiempos de entrenadores obedientes y resultados de miseria, pero que chirría demasiado con ese equipo de insultante fiabilidad que se ha inventado Diego Pablo Simeone.

Da igual. Si el Atleti se pasea en la Europa League y soluciona las eliminatorias antes de tiempo, el espacio correspondiente se rellena comentando el fracaso que sería que el cuadro rojiblanco no ganase la competición. Si Griezmann está en su mejor momento desde que comenzó la temporada lo suyo es comentar el barrio de Barcelona en el que, al parecer, está buscando casa. Si los de Simeone llevan menos goles encajados que nadie, lo lógico es repetir (por enésima vez) el famoso soliloquio sobre la belleza, la estética y la diversión. Si en la portería rojiblanca tiene que debutar un portero de veinte años que no ha jugado nunca, lo profesional es recordar con un bonito vídeo aquel gol que una vez le metieron desde 60 metros. Si Diego Costa ha cambiado el equipo hasta convertirlo en un rival muy importante lo natural es entonces recordar su carácter explosivo, ese que no conecta con el “espíritu” de la selección española. Si el Atleti está a siete puntos del equipo que, pase lo que pase, sale todos los días en los telediarios, lo lógico es obviarlo y centrarse en utilizar el manuscrito Voynich para descifrar los mensajes que se envían Torres y su entrenador. Si se pierde fuera de casa contra el equipo más en forma de Europa, con un gol de falta del mejor del mundo y con el equipo rival pidiendo la hora, lo natural no es decir que se ha podido errar en el planteamiento sino que se ha tirado la Liga. Así, con mesura y criterio.

Si el Atleti gana 3-0 contra el Celta lo habitual es hablar de todo menos de que el Atleti ha ganado 3-0 al Celta pero no podemos caer en ese error. Siempre hay un montón de cosas que ver en cada partido. Por ejemplo, el crecimiento de Giménez. Con Savic en la cuneta y Godín algo alejado de sus mejores tiempos, el otro uruguayo se ha ganado una posición de honor en la zaga colchonera. Junto al polivalente Lucas, que sigue equiparando partidos jugados a buenas actuaciones, parecen llamados a protagonizar los siguientes éxitos del equipo colchonero.

Eché de menos a Thomas en el partido del Atleti contra el Celta. El aguerrido centro del campo rojiblanco salió a jugar en su formato más clásico, ese que tiende a mezclar veteranía, juventud y calidad pero no cuajó como se quería. Faltaba la frescura y desborde que está aportando el jugador africano. El mal momento de Koke, Saúl jugando sin soltura y el concurso de Gabi, excelente en el equilibrio pero limitado en la construcción, hicieron que el juego fuese demasiado plano, frío, lineal y previsible. El equipo tuvo alguna ocasión importante, casi siempre rompiendo con Griezmann y llegando desde la derecha, pero el Celta también las tuvo y se fue sintiendo cada vez más cómodo. Parecía que el descanso dejaría el empate a cero en el marcador pero entonces apareció el de siempre para sacarse un gol de la chistera. Sí, hablo de Griezmann. Ese jugador en estado de gracia que todo lo que hace lo hace bien. El Atleti sólo había sido superior a los puntos pero es en estos momentos de igualdad cuando la diferencia de presupuesto se hace letal. El Atleti tiene al francés y el conjunto vigués no.

El cuadro celtiña saltó valiente y con algo más de verticalidad en la segunda parte pero no tuvo la suerte de engancharse al partido cuando tras una buena jugada por la izquierda acabó rematando al poste. Casi a continuación, otra genialidad de Griezmann dejó a Vitolo encarando al portero rival y haciendo el segundo. El canario parece que continúa en progresión ascendente pero todavía no está al nivel que necesita el equipo. Eso sí, el día que lo esté se abrirá una puerta desconocida y ampliará de forma muy sugerente la paleta de colores que ya tiene el Atleti de Simeone.

El tercer gol de Correa, otro jugador en alza que hace coincidir su presencia con que ocurran cosas interesantes, cerró definitivamente el partido. A partir de ahí los dos equipos firmaron el armisticio y aquí paz y después gloria.

No he citado a Diego Costa y los más avispados observarían que el hispano se marchó al banquillo cariacontecido. No se apuren. Falsa alarma. El delantero sigue siendo clave y ha dado la vuelta a este equipo. Incluso en partidos mediocres como éste es capaz de fijar a la defensa, facilitar la salida del equipo, liberar al resto de jugadores y estar a punto de meter gol. Es un lujo tenerlo en el campo.

El Atleti sigue sumando puntos como si fuesen gratis. La distancia sideral hacia arriba y hacia abajo hace que la actualidad pase por encima de ello y que el desempeño del equipo se diluya entre otros temas más “importantes”. Una pena porque la progresión está ahí y es muy buena. Salvo el partido de Barcelona, el equipo empieza a marcar de tres en tres sin que su portería se resienta. Es difícil que alguien que siga al equipo a diario no esté ilusionado con él y sí, sé que de ilusión no se puede comer pero como dijo el Coronel de Gabriel García Marquez, al menos alimenta.

Se hace llamar "escritor intruso", pero ya se está convirtiendo en escritor de cabecera. Alimentó un blog en torno al Atleti (“Y los sueños, sueños son”) desde 2007 a 2017 así como otros blogs clandestinos sobre música, cine, series y política. Además, es compositor, cantante, guitarrista y teclista de los 'Happy Losers'. También ha publicado discos en solitario bajo el pseudónimo de Lukah Boo. Entre otras rarezas tiene un título de Ingeniero Industrial firmado por el Rey.

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