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El Rayo Majadahonda debutará este año en Segunda División I CORDON PRESS

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Como un Rayo (Majadahonda) a Segunda

El proyecto del humilde equipo madrileño no se basa en el dinero, sino en el trabajo con la base.

Lleno de familiares de los jugadores y vecinos de Majadahonda y alrededores. Así se encontraban los 3.300 asientos del más grande de los campos que tiene el Cerro del Espino. Lugar donde juega habitualmente sus partidos el Rayo Majadahonda, equipo, ahora, de Segunda División. Comparte campo con el Femenino del Atlético de Madrid y demás equipos de categorías inferiores del conjunto rojiblanco, además del propio Atlético de Madrid para sus entrenamientos. Pero aquel día, el fruto de un proyecto venido de atrás, iba a dar sus resultados. La ciudad de Majadahonda, de 70.000 habitantes, vivió en mayo el que es, de momento, el logro deportivo más importante.

Un año antes, por las mismas fechas, el sueño era el mismo: subir a la categoría de plata del fútbol español. El Racing de Santander, un histórico del balompié de la península, lo haría añicos a las primeras de cambio. Este año no podía pasarles lo mismo. Solo ellos sabían el duro trabajo, el sacrificio, que les había llevado de nuevo hasta allí. Sabían que si perdían otra vez esa oportunidad, quién sabe si volverían a tenerla algún día. El Rayo Majadahonda entrena por las tardes porque muchos de sus jugadores no pueden dedicarse exclusivamente a ser futbolistas. Lo compaginan con su trabajo y sus estudios, y hacerlo a última hora es una manera de sincronizar ambas vidas: la de futbolista y la de ser humano común. Esto es uno de los principales valores del equipo. Humildad.

Aquel 27 de mayo no sería una fecha más en el calendario del Rayo Majadahonda. Estaba ante la oportunidad de su vida y ninguno quería desperdiciarla. El resultado desfavorable de la ida no significaba, ni mucho menos, nada de pesimismo. Todo lo contrario. El 2-1 daba ciertos aires de motivación a los jugadores. Incluso a los aficionados que se habían desplazado aquella mañana. Se les notaba con la sensación de que algo bueno iba a pasar. Normalmente, cuando persigues un sueño, y lo sientes tan cerca, dentro de ti hay algo que se mueve. Sabiendo que todo acabará bien y otras veces, no tan bien. Aquel día era de esos, de los que tienes la sensación buena. Un gol, solo un gol, era el paso que debían de dar para alcanzarlo. Y noventa minutos para lograrlo. Bueno, noventa y siete.

A la par que según pasan los minutos ves alejarse tu destino, la lamentación se va apoderando de ti y la frustración empieza a dominarte hasta el punto de cabrearte con cualquier decisión arbitral o cualquier pérdida de balón de tus jugadores. Piensas en el año que has pasado, y el que tendrás que volver a pasar para vivir una situación así. Si se repitiera, claro. La resignación entra a formar parte de ti y actúas a su antojo. “Qué más da, el año que viene seguro que volvemos”. Al final, cuando ves el cartelón del árbitro anunciando que añade siete minutos, te aferras al hilo, al más fino que hay, de esperanza, para animar hasta el último suspiro. Y llega el momento en el último de los últimos suspiros; en el minuto final. Una explosión de felicidad, incredulidad y no sabes qué se apodera de ti. Te abrazas al de al lado, también al que estaba peor que tú, al que lloraba y al que cantaba sin parar. Le chocas la mano al que te había estado dando el partido con el bombo y te había dejado la cabeza, valga la redundancia, como un bombo. Te tapas la cara. No te lo crees.


Punto de partida


A pesar de que el equipo madrileño nace oficialmente en 1978, llevaba 20 años disputando partidos, pero no es hasta esa fecha cuando se oficializa y se inscribe en competición. El Rayo Majadahonda es un equipo humilde. Con cerca del millón de euros ha sido uno de los presupuestos más bajos de la categoría. Pero el proyecto no se basa en el dinero, sino en la base. Se puede decir que el ascenso se consiguió en el año 97 cuando se alcanzó un acuerdo de colaboración económica-deportiva con el Atlético de Madrid y con el ayuntamiento majariego, que hizo potenciar la cantera y en el que se pactó la construcción de la ciudad deportiva que compartirían ambos clubes, dando unas instalaciones de calidad al club. Acuerdo que hizo mejorar ostensiblemente el pilar del equipo; la escuela municipal de fútbol. Hacer una base sólida para crecer de abajo a arriba. Así en la 14/15 logra subir a 2ªB. La ambición le ha llevado a que, en tan solo cuatro temporadas, se sitúen en la segunda división más importante del país. Por su escuela de fútbol han pasado jugadores de la talla de Marcos Llorente, Theo, Lucas Hernández y Munir.


Consecución de un sueño


“Este ascenso es más importante que la Champions”. Con esta contundente frase definía la gesta conseguida por el Majadahonda uno de sus centrales, Jorge García, de 34 años y que se estrenaba este año con el equipo de Antonio Iriondo. Él achacaba el ascenso a la divinidad: “Dios nos ha ayudado”. La magnitud de la proeza es tal que te hace replantearte tu fe religiosa. Y este año, como los dos anteriores, el Real Madrid se hacía con la Champions un día antes del ascenso. Jorge García aprovechó la ocasión para hacer la comparación de importancias. Y posiblemente tenga razón: este ascenso puede que sea más importante que una Champions. Y es que las mayores alegrías del deporte rey están en el fútbol más modesto. Si pusiéramos un baremo midiendo quién ha sido más feliz en esa semana, ganarían los minoritarios seguidores del Rayo. Porque el Majadahonda ha ascendido a la división de plata con apenas 300 socios. Pero 300 socios muy felices.

Enrique Vedia, presidente del club majariego desde 1987, lo tiene claro: “Es un sueño. Vamos a vivir la aventura”. La idea es continuar, sin cometer locuras, con la trayectoria ascendente que lleva el club. No fijarse ningún techo y dar continuidad a lo que ha llevado a lograr tal éxito.


Adaptación económica


La felicidad del ascenso pasa rápidamente a la puesta en marcha del esquema económico que se le presenta en esta temporada. El club necesita cumplir los requisitos de entrar en el fútbol profesional y su presupuesto, que era de poco más de un millón el año pasado, debe pasar a superar los 5 millones. En principio, no será un problema. Aun así, será el club más pobre de la división. Justo por debajo del Reus. Y con una diferencia de más de 20 millones de los clubes más poderosos de la categoría.

El grosor de esta remodelación económica estará en los ingresos por retransmisión de partidos (5 millones), de los cuales, al menos uno este año irá destinado como aval para la inscripción. Además, deberá hacer frente al aumento de los gastos. Como el de los salarios, que pasan a tener un suelo de 78.500 euros al año por jugador. No solo en este apartado: también el coste de los viajes pasará a ser aproximadamente 125.000 euros, por los poco más de 50.000 euros que supusieron en su estancia en 2ªB. Junto a los mencionados, los gastos en árbitros, equipaciones, licencias y demás supondrán otro medio millón de euros más. El Rayo tiene a su favor que es un equipo libre de deuda, por lo que todo lo que reciba será exclusivamente para cubrir gastos surgidos de la competición.

La que más beneficiada, en principio, sale del ascenso será la ciudad madrileña. El alcalde Narciso de Foxá especula que Majadahonda, gracias a su equipo, sufrirá una inyección de unos 50 millones de euros por la estancia en la Liga 1/2/3, merced a las visitas de equipos tan importantes como Deportivo, Zaragoza, Oviedo o Mallorca. Este año la división de plata es la más disputada de los últimos años. Con grandes históricos del fútbol español.

La Liga exige a los clubes una serie de requisitos para poder inscribirse, entre los que se encuentran la remodelación del estadio y la reconversión a SAD (Sociedad Anónima Deportiva). El primero de los casos es el que más quebraderos de cabeza trae, ya que el club majariego no podrá disputar los primeros partidos, al no estar finalizada la reforma, en el Cerro del Espino. Por ello el Atlético de Madrid prestará el Wanda Metropolitano hasta que el campo esté en condiciones.

Y es que el Atlético de Madrid, como vinculado al campo del Rayo, también costeará parte de la reforma. La Liga no permite campos con menos de 6.000 localidades y ahora mismo el campo solo dispone de poco más de 3.000 asientos. No solo eso es necesario, ya que se tiene que acondicionar para prensa, seguridad, accesos… Por lo que la opción del Wanda Metropolitano fue la manera más rápida de solucionar un ascenso ganado en el terreno de juego pero que se consumó en los despachos con la ayuda del club rojiblanco.


Transformación deportiva


El cambio de nivel entre una división y otra (de 2B a 2A) puede ser el escalón más grande que hay en el fútbol español. El salto al fútbol profesional se nota económicamente y, sobre todo, deportivamente. Porque ahora el club madrileño deberá afrontar el reto más grande de su historia y para ello Antonio Iriondo debe confeccionar una plantilla capaz de competir con una economía muy por debajo de sus rivales.

En el club saben de sus pocos recursos y la mejor manera de hacer frente a las estrellas que se van, como el caso de su jugador baluarte, Jorge de Frutos, que ha firmado por el Castilla, es lograr una plantilla con la base de los jugadores que consiguieron el ascenso e incorporaciones a coste cero. Muchos de los jugadores renovaron por el club (David Andújar, Óscar Valentín, Jeisson Martínez…) y compartirán vestuario con jugadores de la talla de Enzo Zidane, Jesús Rodríguez, o el recién llegado Fernando Varela, desde Oporto. Todos ellos en situación de préstamo. Jugadores que como el caso de Enzo Zidane ha jugado en Primera o Varela, que viene de jugar en la Liga NOS. Calidad y juventud para completar una plantilla con fichajes de jugadores libres como Ernesto Galán o Luso, con un perfil más veterano, que son viejos conocidos de la categoría de plata para curtir de experiencia a los “novatos”. Ambos el año pasado consiguieron el ascenso con sus equipos: Rayo Vallecano y Huesca, respectivamente.

Y el siguiente paso de adaptación es completar una pretemporada que vaya en progresión, jugando con equipos históricamente asentados en Segunda que puedan proporcionar aprendizaje y recursos estratégicos para la competición. El Rayo Vallecano, el Leganés y el Albacete ya han probado al debutante con un pleno de derrotas. A parte del encuentro ante el Rayo Vallecano, que fue una pachanga a puerta cerrada en un entrenamiento, el equipo midió su capacidad frente al Albacete, con el que perdió por 1-0 en un partido en el que dejó buenas sensaciones. Mejores que las vistas ante un Leganés de Primera División, que no dejó dominarse en ningún momento por su rival. Terminó el partido 3-0.

El camino no ha hecho nada más que empezar para un equipo que ha ido como un rayo hasta Segunda División.

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