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Periodismo

En completa libertad

En fin, que me quedo por aquí. Pensando. Y esto cada semana, no se crean. Lo vamos a pasar genial. Completa libertad. Facilísimo.

Otoño. Caen las hojas, el suelo del bosque se llena de castañas, empieza a hacer más frío en el alborear. Los niños vuelve al colegio, retorna la Liga y usted se ha hecho a sí mismo la promesa de que (este año sí) saldrá a correr cinco días a la semana y cuidará un poco lo que come. Pero a partir del lunes, que el sábado es el cumpleaños de Andrés y un par de copazos caen, vaya que si caen…

(Solo que la Liga ahora arranca durante las fiestas de mi pueblo, los calores duran hasta bien entrado noviembre, las castañas caen picadas y al par de copazos se le añade un buen chuletón y dos orujos, por lo de la correcta digestión. Pero vamos, que ustedes entienden la idea, ¿no?).

Es época de nuevos proyectos.

A mí también me toca, claro. Yo voy a empezar a escribir aquí, en A la Contra, que es lugar confortable, estás cómodo y hace calorcito. No se ve el mar, pero algo se me ocurrirá al respecto, no se asusten. Sí, yo creo que puede funcionar. Qué bien lo vamos a pasar…

Facilísimo. En serio. Completa libertad, siempre dentro de un tono más o menos deportivo. Lo de “más o menos” resulta obligado para mí, porque a veces me pongo de un estupendo que no se me puede aguantar, y soy capaz de contarles una carrera ciclista sin poner la palabra “bicicleta”. Pero vamos, que es un lujo esta regla de no tener reglas. Eso, completa libertad.

Así que me siento a escribir. Veamos. Algo para empezar fuerte, algo que vaya marcando un cierto estilo. ¿Qué puede ser, qué puede ser? Ah, ya, hablaré de fútbol, que es cosa muy socorrida, y además interesa a (casi) todo el mundo. Porque el fútbol es lo de los once tipos en calzoncillos persiguiendo una pelota, ¿no?

Vale, a ver, déjenme que consulta un poco las noticias. Ok, perfecto. Podría escribir sobre el Madrid, que parece no haber empezado demasiado bien el año. Pero, espera…si hago eso se me van a remontar un montón de merengones, que sé yo que los hay, que hasta conozco alguno. Bueno, pues haré lo propio con el Barcelona, que tampoco anda muy allá… Joder, lo mismo, mi hermano, que es muy culé, amenaza con dejarme de hablar. En fin. ¿Y si hago algo más comprometido? Algo sobre los amaños de partidos, por ejemplo, o sobre las ventajas fiscales que han tenido los clubes desde hace décadas y que usted ni las huele. Uy, me acaban de entrar diecisiete mensajes al móvil. Mira, uno de ellos es de mi madre. El resto, amenazas de muerte. Ya ven. Nada de fútbol. Total, ¿para qué?

¿Y baloncesto? Sí hombre, lo del fútbol con las manos, que ahora está muy de moda por el Mundial y esas cosas. Podría funcionar. Un análisis guapo de la ACB este año. Sí. Solo que oye, con tanto cambio en las plantillas pues se me hace cuesta arriba, la verdad. Si no conozco ni a la mitad. Y luego que entre cortes y despidos se parecen poco los equipos al final de temporada de lo que puedo comentar yo ahora. ¿Y algo en plan histórico? No sé…Yugoslavia, la guerra y el deporte. No, eso es demasiado serio, vamos a empezar más frívolos, que si no perdemos lectores antes de haberlos ganado…

Ah, ya sé…ciclismo. Sí, eso, ciclismo. De eso sí que entiendo algo. Y completa libertad, oiga. Solo que de ciclismo voy a escribir la semana que viene y tampoco quiero quemar la temática. Y el doping mejor ni tocarlo, por aquello de las demandas, la presunción de inocencia y estas cosas que nos trae el Estado de Derecho. En fin, que lo dejo para otro día.

Ahora que me dices…Estado de Derecho…sí, podría escribir sobre política, que hay elecciones en nada. Bueno, siempre hay elecciones en nada (al menos en los últimos años) pero ustedes me entienden. Lo que pasa es que si hago algo serio me dirán que soy un soso y si me lo tomo a chufla dirán que no soy capaz de hacerlo en serio. Un dilema. Y luego lo otro. El chico este alto que es de baloncesto, el otro de waterpolo, el de más allá jugaba al fútbol con la camiseta de la República Española, y el de la barbita…bueno, ni idea, igual cruzadas medievales, o algo. Vamos, que toque lo que toque me van a poner una etiqueta, y a mí las etiquetas me caen fatal (porque no tengo talla fácil). Así que mira, lo de deporte y política lo dejo para otro momento, a ver si entre metáforas y calambures me sale algo que ofenda a todos.

Ah, aventura. Alpinismo, exploración espeleología. Sí, eso siempre es interesante, siempre tiene historias acojonantes detrás. La fila del Everest, con todos los pijos esperando ridículamente a que llegue el ascensor. Solo que eso tuvo su parte trágica, y me temo que si lo afronto será desde la ironía, y va a quedar un poco…bueno, un poco falto de respeto. Lo veo hasta yo, que no soy muy listo. Y lo de las cuevas…quizá algún día, que aquí en mi tierra se mueve bastante ese tema. Pero de primeras no le veo yo gancho, oigan… Jajaja, menudo chiste.

No.

Joder, no es fácil, ¿eh? Empiezo a sudar. Si es que ya les digo, octubre no es lo que era. Qué me van a contar. Mira, podría escribir sobre eso, sobre la pureza y espectacularidad del deporte de antaño comparada con el mercantilismo del actual. Odio eterno al fútbol moderno, eso es. Solo que…es que de eso escribe todo el mundo, y a mí ya me cansa un poco, que parece que veinte años atrás todos éramos más guapos, cuando lo único que fuimos es más jóvenes (veinte años más jóvenes, por concretar). Que no es poco, ojo, pero… Además, que ciscarme en el progreso desde un medio digital me parece demasiado cínico incluso para el cínico honorario que me jacto de ser.

¿Y algo práctico? Sí, que ahora está muy de moda. Lo de la vida sana y todo eso. El running, el cycling, el patineting, el nading. Esas cosas. Sí, podría hacer rastreo concienzudo a algunos métodos de entrenamiento que estén testados científicamente y hacer una especie de decálogo. Diez consejos que debes seguir para mejorar tu récord en la San Silvestre. Suena bien. Solo que…vaya, que hay fotos mías por la red. Y se va a ver claramente que eso de los diez consejos…en fin, que no los sigo demasiado. Siendo generosos. Y, además, yo el día de San Silvestre soy más de caminar lenta y garbosamente que de correr, la verdad. Ustedes comprenden, sin duda.

Ah, ya sé…libros…hablaré de algún libro sobre deporte (o con toque deportivo) que me haya llamado la atención en los últimos tiempos. Perfecto, de eso sé, ahí me muevo muy bien. Pero, oye…igual empezar con una crítica literaria…es raro, ¿no? Queda pretencioso hasta para una columna mía, para qué engañarnos. Hablaré de libros, sí, aunque quizá más adelante. Por no hastiar al respetable.

En fin, que me quedo por aquí. Pensando. A ver de qué coño hablo. Y esto cada semana, no se crean. Lo vamos a pasar genial.

Completa libertad.

Facilísimo.

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