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La Tribuna de Brian Clough

Contrastes

El Liverpool sabe lo que hace, el Arsenal sabe lo que quiere hacer, como lo supo el Valladolid. Yo soy incapaz de explicar cómo pretendía Zidane hacerse con el mando del partido.

El sábado fue uno de esos días en los que dos partidos que quieres ver se solapan. La opción de ver uno grabado o en diferido no me atrae; es imposible no saber el resultado de antemano. El grupo de WhatsApp me contaría el resultado del Real Madrid y las alertas de noticias de The Guardian o la BBC me contaría el del Liverpool.

Anfield veía su inicio a las 17.30 hora local y de Canarias y lo seguiría en directo por televisión. El partido del Bernabéu empezaba media hora después y gracias a la incapacidad de Tebas y LaLiga no se televisaba en directo en el Reino Unido. Tendría que ver el partido en el portátil y de aquella manera (y hasta aquí puedo leer). Ese sistema me hizo llegar al partido del Bernabéu mas o menos cuando el Liverpool hizo el 1-0, poco antes del descanso.

Hasta entonces, el Liverpool había perdido su apabullante dominio inicial. El Arsenal tenía como plan atacar por velocidad, con Pepe y Aubameyang, los espacios que dejasen los laterales red, Robertson y Alexander-Arnold, en sus ataques. El plan de juego superaba a Ceballos, sacrificado en defensa y sin opción de influir en ataque.

Le costó al Arsenal varios minutos y mucho esfuerzo sacar el balón de su campo, pero cuando lo hizo llevaba peligro. Van Dyck no se atrevía al cuerpo a cuerpo contra Pepe, dada su velocidad. Adrián casi regala un gol y el Liverpool sentía alivio. Así hasta un córner, donde más preocupados por agarrar al rival que por defender, los jugadores de Emery descuidaron a Matip. 1-0.

Al descanso del partido mi atención se centraba en el Bernabéu, donde se jugaba a otra velocidad, más lenta. Y no creo que todo fuera por los esfuerzos de mi ordenador por cargar datos, que la velocidad de carga es suficientemente buena. El Madrid era preciso con el balón pero no era incisivo. Hubo algunas medias ocasiones y muy poco que invitase al optimismo.

La segunda parte daba comienzo en Liverpool con uno de esos errores marca de la casa de David Luiz, un central con tanta facilidad para jugar al fútbol como para cometer errores costosos. En esta ocasión quiso la camiseta de Salah antes de acabar el partido. En su lugar obtuvo una tarjeta amarilla y un penalti en contra. 2-0.

Poco después llegó un tercer gol. David Luiz no quiso hacer falta a Salah para no ser expulsado. El egipcio enfiló la portería y marcó el 3-0. Quedaba partido por delante pero ya estaba todo el pescado vendido. Mi atención se centra en el Bernabéu donde la cosa pinta bien… para los aficionados del Valladolid.

El Liverpool tiene un plan de juego reconocible que Klopp lleva poniendo en práctica varias temporadas. El Arsenal de Emery progresa, aunque perdiese 3-1, y si bien está lejos de disputar el título, los cimientos que el técnico está poniendo en su equipo también se notan. De ahí el contraste con el Madrid, donde no se aprecia nada.

No sé a qué quiere jugar Zidane. No sé cómo James o Bale pasan de no contar a ser titulares, como cualquier tipo de cambio pasa por jugar siempre con los mismos y que las esperanzas de la temporada estén colgadas de versiones de Marcelo, Modric o Ramos ya descoloridas y de la inspiración que le pueda llegar a algún atacante en un momento dado, porque el sistema táctico no parece estar ahí.

Pocas veces me cabreo por un partido, incluso perdiendo un derbi. Se apaga la tele y la vida sigue. El partido del Madrid, sin nada en juego, me ha sentado mal. Porque no se ve nada nuevo bajo el sol, porque el entrenador no aprovechó ni el final de la temporada pasada ni la pretemporada recién acabada para nada. Como un mal estudiante que se presenta al examen sin conocer el temario. A ver qué sale.

El Liverpool sabe lo que hace, el Arsenal sabe lo que quiere hacer, como lo supo el Valladolid. Yo soy incapaz de explicar cómo pretendía Zidane hacerse con el mando del partido y del marcador. Y, lo que es peor, no veo indicaciones de lo que será el resto de la temporada más allá de una moneda al aire.

Quizá hasta le tenga que dar las gracias a Tebas por no vender los desechos a ningún canal británico.

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