Conviértanse al Valverdismo | Vuelta a España | A la Contra
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Michael Woods, ganador en el Monte Oiz. / Foto: Cordón Press

Vuelta a España

Conviértanse al Valverdismo

Todos ustedes están a tiempo de peregrinar a nuestra iglesia y rezar con nosotros: hay más Vuelta que nunca y nuestra religión nos obliga a creer

El Valverdismo es una religión con fecha de caducidad. Nuestro dios tiene ya 38 años naturales y su retiro está más próximo que lejano, pero, mientras eso no llegue, solamente nos queda peregrinar cada tarde y rezar por él, porque se lo merece, porque es único y porque nos levanta del sofá como ningún otro ciclista. En el Monte Oiz, en el Balcón de Bizkaia, arañó ocho segundos a Simon Yates, lo hizo dudar sobre la bicicleta y se marchó para el hotel con media sonrisa, retándolo para ese fin de semana espectacular que tendrá en Andorra la última gran batalla de la carrera. Si todavía no lo han hecho, tienen hueco en nuestra iglesia, vengan y conviértanse al Valverdismo.


Valverde, único


Y es que no hay corredor como él. Tiene 38 años pero nos sigue emocionando como el primer día, porque para eso es un verdadero icono mundial del deporte. Lo que está haciendo en esta Vuelta a España es de matrícula de honor. Mientras Nairo Quintana no ha dado un relevo y sufre en cada kilómetro, el murciano ofrece una frescura inmaculada y la ilusión de un chico de 20 años. Está ahora a 25 segundos de Simon Yates en la general, pero nadie sabe dónde estaría si desde el primer kilómetro hubiese corrido pensando únicamente en él.

Un par de minutos antes de ver a Valverde -junto a Enric Mas- soltando a Simon Yates, Michael Woods escribió su propia página personal con un triunfo tan formidable como emocionante. Se le vio llegar a duras penas en un último kilómetro infernal que no terminaba nunca. Celebró con los brazos en alto como pudo y soltó lágrimas poco después del podio. Su mujer perdió al niño que esperaban hace un par de meses y de esas imágenes pareció acordarse el formidable ciclista canadiense, que dedicó a su familia esta gran victoria en el Balcón de Bizkaia.


La mejor etapa


Fueron las carreteras del País Vasco las que brindaron una de las mejores etapas de la carrera y, sin duda, la más emocionante de todas, con un encadenado final precioso sin un metro llano y con el brutal final en el Monte Oiz, en el Balcón de Bizakia, donde la niebla jugó en contra de los espectadores obligándonos a intuir las figuras de los ciclistas, perdidos en medio de ese montón de nubes que nos obligó a imaginar antes de certificar. De entre las sombras emergieron Valverde y Enric Mas antes que Simon Yates y que Miguel Ángel López, caídos en los últimos 300 metros. Nairo Quintana, por su parte, ya perdió contacto con el grupo principal antes de hora, en crisis total.


Decepción de Quintana


El colombiano sigue cosechando decepciones y sigue sin encontrar ese punto de forma que exhibió allá por el 2013. Es una pena y tal vez sea duro de asimilar, pero da la sensación de que sus mejores años de ciclismo quedaron atrás. No es poca cosa haber subido tres veces al podio del Tour y haber ganado un Giro y una Vuelta, pero se intuía en él a un dominador de grandes vueltas y se ha quedado en un gran corredor sin el carisma necesario y con menos piernas de las que aparentaba.

Tampoco aguantó el envite Steven Kruijswijk, que se dejó un minuto con los mejores y que ya es quinto de la general, pues su puesto de podio provisional ha ido a parar a las piernas del impresionante Enric Mas. Tiene quince años menos que Valverde y hoy incluso se permitió el lujo de entrar por delante suya. Al descaro y la juventud está poniendo una resistencia impresionante impropia de la edad en esta tercera semana. Y da la sensación de estar yendo a más con cada día que pasa. Es el más firme candidato a acabar en la tercera posición y se puede convertir en el gran reclamo del ciclismo español en los próximos años.

Y todo esto en un día en el que una numerosa escapada fue protagonista, con corredores del nivel de David de La Cruz, Rafal Majka, Dylan Teuns, Ilnur Zakarin, Thomas de Gendt -que ya lidera la montaña- o el ganador Woods. Y en un día en el que Euskadi Murias, que corría en casa y con la tranquilidad de aquella fabulosa victoria de Óscar Rodriguez, decidió ponerse al frente del pelotón durante muchos kilómetros con la única intención de dejarse ver, de ofrecerse al mundo y de regalarnos un espectáculo mayor en la tierra que le vio nacer. Por unos momentos todos añoramos a aquel histórico Euskaltel Euskadi que un día fue uno de los grandes bloques del pelotón.

La carrera ya no parará hasta el domingo, aunque la de mañana parece una jornada de transición rumbo a Lleida. No habrá puertos de montaña y se anticipa la penúltima llegada masiva, aun así, las fuerzas están muy justas, el viento puede entrar y cualquier anomalía puede desatar la batalla. Queda Vuelta, mucha Vuelta.

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