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Copa América 2019: Messi contra Brasil

La anfitriona parte como favorita. Argentina y Uruguay son las aspirantes. Venezuela opta a la sorpresa y Chile a la decepción.

El fútbol sudamericano no atraviesa un buen estado de salud. Un instrumento habitual para medir la gravedad de la enfermedad es la histórica comparación con el viejo continente. El dato abruma: siete de los últimos diez Mundiales han sido europeos. Sudamérica no gana una Copa del Mundo desde que Brasil lo hiciera en 2002. A partir de Alemania 2006, todos los países campeones han provenido de Europa. De hecho, las semifinales del pasado Mundial de Rusia podrían haber sido perfectamente las de una Eurocopa. A eso se suma el estado de las competiciones sudamericanas: cada vez más envejecidas, precarias y caóticas. 

Y sin embargo, a pesar de todo, en ningún otro rincón del planeta se vive el fútbol como en Sudamérica. Los estadios derrochan color y canciones. Vibran al compas de sus aficionados. Es una pasión única en el mundo. Indescriptible con palabras. A veces tan intensa que se transforma en vergonzosa. Lo vimos con los incidentes violentos de la última final de Copa Libertadores entre Boca Juniors y River Plate. A Europa le fascina ese ambiente porque no está acostumbrada. En excesivas ocasiones se mira al continente sudamericano por lo que sucede fuera y no dentro del campo. Un error grave teniendo en cuenta que los mejores futbolistas de todos los tiempos han salido de las canchas de Sudamérica. 

Dicen que los ingleses inventaron el fútbol, pero que son los brasileños los que saben jugarlo. Precisamente en Brasil arranca la edición número cuarenta y seis de la Copa América. No existe una competición de selecciones más longeva. Es un torneo emblemático celebrado en el enclave del mundo que más pasión siente por la pelota. No importa lo mal que esté, el fútbol sudamericano tiene algo que te atrapa y no te suelta. Por la pasión que desprenden las hinchadas, pero también por la sensación de que en cualquier momento puede emerger de la nada un talento inesperado.  Desde el catorce de junio al siete de julio, Sudamérica vivirá su gran fiesta del fútbol. Y el resto de los continentes no le quitarán ojo.


Grupo A: el favoritismo de Brasil y la revelación


El anfitrión Brasil es el cabeza de serie del grupo… y también de la Copa América. La canarinha es la gran favorita para levantar el trofeo en la final de Río de Janeiro. A pesar, incluso, de la baja de Neymar. La pentacampeona del mundo es más débil sin su mejor futbolista, pero Tité ha construido un bloque sólido que trasciende de las individualidades. Por no decir que pierde más Neymar que Brasil. Se ha escrito mucho estos días sobre el futbolista del PSG, lastrado por las lesiones y en el ojo del huracán por una denuncia por presunta violación. Sólo un necio dudaría del talento innato de Neymar, pero los años, como las grandes citas, van pasando para él.

La selección brasileña encara la Copa América con las ideas claras. Son un bloque definido y sin dudas, aunque ya lo eran antes del pasado Mundial. En cualquier caso, Tité parece haber aprendido de la decepción que supuso la eliminación en los cuartos de final ante Bélgica. Esta Brasil ha evolucionado a un equipo que tiene más control del juego con la entrada de Arthur en el centro del campo. Con Neymar lesionado, los galones recaerán en Philippe Coutinho. El jugador del Barça viene de cuajar una de las temporadas más pobres de su carrera y en la Copa América tendrá la oportunidad de reivindicarse ante los culés… o bien ponerse en el escaparate para posibles compradores. Las bandas de la canarinha, presumiblemente, serán propiedad de dos novatos, ya que tanto Richarlison como Neres vieron el pasado Mundial por la televisión. El descarado extremo del Ajax opta a ser una de las sorpresas del torneo. Será también interesante ver cómo gestiona emocionalmente Brasil su vuelta a casa en competición oficial tras la debacle de la Copa del Mundo del 2014. No estará Alemania, pero sí Uruguay… y la final es en Maracaná. 

El principal rival de la selección brasileña en el grupo será Venezuela, llamada a ser una de las revelaciones de la Copa América. El trabajo hasta la fecha del seleccionador, Rafael Dudamel, es sobresaliente. Al igual que la Canarinha, la Vinotinto es un combinado con las ideas claras y definidas. Un equipo fiable en el repliegue y el contragolpe, pero que no está falto de talento y combina el talento joven con la veteranía. Dudamel lleva desde 2012 trabajando en las categorías inferiores de la selección. Nadie mejor que él conoce el fútbol del país. Venezuela ya demostró de lo que era capaz cuando ganó a Argentina el pasado mes de marzo en el Wanda Metropolitano. Después de los tres gigantes: Brasil, Argentina y Uruguay, como mínimo debe ser considerada una alternativa a levantar el título.

Para dar la sorpresa, Venezuela antes tendrá que superar a otra selección que hace un año parecía llamada a luchar por cotas mayúsculas. La Perú de Ricardo Gareca fue uno de los conjuntos que mejor fútbol practicó el pasado Mundial. El estilo asociativo y ofensivo es parte imprescindible del libreto del entrenador argentino. Sin embargo, en los últimos meses, el combinado peruano se ha desinflado. Ahora defiende peor, ha perdido capacidad para controlar los partidos y depende en exceso del talento individual de cara a puerta. Cada vez es más previsible. De recuperar el nivel que mostró en Rusia, Perú puede dar la sorpresa… una posibilidad que hoy parece remota. La cenicienta del grupo, y del torneo en general, es Bolivia. La selección de Eduardo Villegas se encuentra inmersa en un proceso enfocado a rejuvenecer la plantilla. El proyecto es a largo plazo y la Copa América les ha llegado demasiado pronto.


Grupo B: ¿el último cartucho de Messi?


El mejor futbolista del mundo está encuadrado en el grupo B. La lesión de Neymar le ha restado cartel a la competición, pero le ha sumado ilusión a un país desesperado por volver a celebrar un título. A sus 31 años, cumple 32 en diez días, la Copa América podría ser el último cartucho de Leo Messi para cumplir su sueño de levantar un trofeo con la selección argentina. El astro rosarino lo ha ganado todo con el Barça, pero apenas un oro olímpico con su país. El gran y único lunar en la carrera de Messi es de color albiceleste. El seleccionador nacional, Lionel Scaloni, ha entendido que por las botas del 10 pasan una parte gigante de las opciones de Argentina. Suena lógico, pero es el primer técnico que se ha propuesto firmemente crear un ambiente que favorezca la participación y comodidad de Messi. La entrada en el once de futbolistas como Leandro Paredes y Giovanni Lo Celso así lo prueba.

La albiceleste ha aterrizado en Brasil en un contexto más relajado que el del Mundial del verano pasado, algo que por otra parte tampoco era muy difícil. Scaloni, un recién llegado al mundo de los banquillos, sabe la responsabilidad que conlleva dirigir a un país con la presión de Argentina. Desde que fue elegido por la AFA como seleccionador, el exjugador de Deportivo, Mallorca o Racing de Santander ha probado varios sistemas distintos hasta dar con la tecla correcta. La solución a la que parece haber llegado pasa por hacer una macedonia entre la savia nueva y los pesos pesados de la generación pasada. Con los datos en la mano, el histórico de resultados no es alentador: la albiceleste ha participado en cuatro de las últimas cinco finales de la Copa América… pero las ha perdido todas. Para encontrar su último título continental tenemos que remontarnos a 1993. Messi tendrá que echarse al equipo a la espalda para romper las estadísticas. Y ya van unas cuantas.

El rival contra el que debutará Argentina será Colombia. La cafetera es una selección que en otras ediciones partiría en el grupo de favoritos, pero que se presenta en Brasil como una incógnita. La elección de un entrenador del estilo de Carlos Queiroz como sustituto del incombustible Carlos Pekerman denota que el proyecto del combinado colombiano tiene fijadas sus miras más en Doha que en Río de Janeiro. España ya sufrió en sus carnes lo desquiciante que puede llegar a ser un equipo con la firma de Queiroz. El trabajo del técnico portugués en sus siete años al frente de Irán fue extraordinario. La duda ahora está en ver cómo gestiona la materia prima que sí tiene la selección cafetera y no tenía el país de Oriente Medio. Una vez más, Colombia se presenta en la Copa América con James Rodríguez y Radamel Falcao como principales estiletes.

Sin tener la misma calidad en la convocatoria, las expectativas de Paraguay son también una incógnita. Al igual que el combinado colombiano, la selección guaraní se encuentra inmersa en un proceso de reconstrucción al que la Copa América le ha pillado al principio del camino. La prioridad de Paraguay está en clasificarse para la Copa del Mundo de Qatar 2022. Al frente de la selección se encuentra un viejo conocido de la Liga española. El Toto Berizzo es desde hace unos meses el seleccionador nacional. La apuesta por un entrenador como el argentino, la némesis de Queiroz, delata las intenciones de juego que busca la Federación paraguaya. Después de varios años, Paraguay vuelve a tener una generación de futbolistas ilusionantes. Talento hay, pero se necesita más tiempo para poder ver plasmada la idea de Berizzo.

La última selección del Grupo B es una de las dos invitadas del continente asiático. La flamante campeona de la Copa Asia, en concreto. Será cuanto menos curioso ver a Qatar competir en un entorno tan particular como el sudamericano. El equipo entrenado por el español Félix Sánchez se presentó al mundo a principios de este año cuando se proclamó, contra todo pronóstico, campeón de la Copa Asia. La participación de Qatar en la competición más emblemática de Sudamérica supone un paso más en la preparación de la selección de cara al Mundial que acogerán en 2022. Esta generación actual de futbolistas qataríes es joven y con proyección. Se han ganado el derecho a ser aspirantes a dar la sorpresa.


Grupo C: la garra charrúa y la decepción


Nunca ha importado el estado de forma en el que llega, Uruguay va a la Copa América a ganarla. Luego es posible que no lo haga, pero la intención del combinado charrúa es ir siempre a por la victoria. Su historia les obliga. Son el país con más trofeos continentales con quince, uno más que Argentina. También fueron los primeros en ganarla, allá por 1916. Para aquella primera ocasión no estaba Óscar Washington Tabárez en el banquillo celeste… aunque poco le faltaba. El veterano entrenador de 72 años lleva desde el 2006 dirigiendo a Uruguay y tiene contrato hasta la Copa del Mundo de Qatar del 2022. En el pasado Mundial dirigió con muletas. Aunque el tiempo ha avanzado y no sólo ha pasado factura al maestro Tabárez…

La garra charrúa sigue siendo la misma de antes, no desaparecerá nunca, pero la nueva generación de jugadores celestes ha roto con el prototipo que se tenía de futbolista uruguayo. Esta metamorfosis se evidencia especialmente en el centro del campo y en nombres como los de Lucas Torreira, Rodrigo Bentancur o Fede Valverde. Tres mediocampistas de 23, 21 y 20 años que militan en Arsenal, Juventus y Madrid, respectivamente. Uruguay debe luchar por la Copa América por historia, pero también por convocatoria. El combinado uruguayo dispone futbolistas diferenciales en las dos áreas: Godin y Giménez en la defensa y Suárez y Cavani en el ataque. Con la estrella de Brasil lesionada y las dudas que siempre genera Argentina, están ante una ocasión histórica para ampliar aún más sus vitrinas.

Si Venezuela opta a la sorpresa y está encuadrada en el grupo A, todas las encuestas señalan que la decepción del torneo estaría en el grupo C. Decepción porque la confianza depositada en Chile es escasa. El conjunto del Cono Sur viene de ganar las dos últimas ediciones de la Copa América. Ambas superando en la final a la Argentina de Leo Messi. El seleccionador nacional, el colombiano Reynaldo Rueda, ha ensayado con varios esquemas, pero no parece haber encontrado uno que le satisfaga por completo. Las sensaciones dentro del campo no son buenas. A eso se suma los rumores de la mala relación que existe entre los compañeros del vestuario. Esta Copa América pondrá el punto y final a una generación dorada del fútbol chileno, comanda por los Alexis Sánchez, Arturo Vidal o Gary Medel. Para colmo, el futuro no se mira con optimismo. El único futbolista en el que Chile tiene depositadas esperanzas es el centrocampista defensivo del Bologna, Erick Pulgar. Y ya tiene 25 años.

Una selección que es una incógnita es Ecuador. A priori, la tricolor parte desde una posición inferior a Uruguay y Chile. Los aficionados del país andino tienen fe en que los hombres del Bolillo Gómez trasladen a la absoluta los últimos éxitos que han cosechado los jóvenes de las categorías inferiores. Hace apenas unos días, Ecuador cayó en las semifinales del Mundial sub-20, mientras que en febrero se proclamó campeón del Sudamericano de la misma categoría. Aunque el presente más inmediato no augure un torneo excelso, el futuro es brillante.

La segunda y última selección asiática invitada a la Copa América es Japón, finalista en la Copa Asia de hace unos meses. Los nipones rozaron los cuartos de final en el pasado Mundial y llegan a Brasil con una convocatoria repleta de novedades y de nombres desconocidos. Uno de los jugadores que robará todas las miradas es Takefuso Kubo, reciente incorporación para el Real Madrid Castilla. Kubo, de 18 años, es una de las grandes promesas del fútbol asiático. Como curiosidad, el nipón perteneció antes a la cantera del Barça, pero con catorce años se vio en la obligación de regresar a su país por una sanción que la FIFA impuso al club catalán.

Cien años después de su primer triunfo en la Copa América, Brasil acoge en casa la fiesta del fútbol sudamericano. Los de Tité son favoritos porque conocen el terreno y son un bloque definido con las ideas claras. En el horizonte asoman selecciones que pueden dar la sorpresa, mientras que de otras no se espera tanto. Hay que partir de la base de que una derrota de la canarinha sería una sorpresa. Es imposible no mencionar a Uruguay como posible aspirante, como tampoco lo es no decir que la principal amenaza a aguar la fiesta brasileña luce el número 10 y viste con los colores albicelestes. Maracaná dicará sentencia el 7 de julio.

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