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Aficionados del Bury protestan en la puerta del estadio. PA Wire/PA Images / Cordon Press

La Tribuna de Brian Clough

Football Inc.

A raíz del Bury pienso que llegará el día en que nos preguntemos cuándo se salió esto de madre, si hubo una mejor manera de controlar a los agentes, los caprichos del Neymar de turno, la avaricia de los poderosos.

Bury [ˈbɛri]: (1) Verbo transitivo. Enterrar, sepultar. (2) Localidad en Greater Manchester, Inglaterra.

Mientras escribo estas líneas se debate el futuro del club Bury FC de la tercera categoría inglesa, cuyos aficionados empiezan ya a dar al club por difunto y preparan el enterramiento. No está en mejor situación el Bolton Wanderers, de la misma división. Casos que recuerdan al Reus la pasada temporada.

¿Como es posible que las ligas que se disputan ser las mejores del mundo, que manejan tanto dinero, pierdan clubes en categorías profesionales? El fútbol es una industria a ojos de muchos, pero es una industria diferente que cuenta con activos intangibles como son los aficionados y sus sentimientos. Si nos cambian una tienda en la esquina habrá otra. El drama es para sus empleados, claro, y no quiero ser insensible a ese asunto. Pero los clientes irán a otro sitio y no pasa nada. Pero no te pueden cambiar a tu club de fútbol, eso no tiene reemplazo.

Pese al componente emocional del fútbol, la industria se comporta como el sueño de un Trump cualquiera, con mínimas regulaciones. Es la supervivencia del mas fuerte. Los más ricos son cada vez más ricos y los más pobres son cada vez más pobres. Algunos de estos clubes me recuerdan a una imagen que me quedó, quizá distorsionada por el paso del tiempo, de la película “Danzad, danzad malditos”, donde uno de los personajes acaba colapsando y muriendo intentando seguir el frenético ritmo impuesto en el maratón de baile.

Un miembro del parlamento de la región de Manchester ha solicitado públicamente que City y United, multimillonarios clubes de la región, ayuden financieramente a la salvación del club. El argumento en contra es “da un pez a un hombre y comerá un día; enséñale a pescar y comerá siempre”, pero este hombre, sea el Bury sea el Bolton, no está en condiciones de subirse a una barca y ponerse a pescar. Primero necesita comer y después llegará el momento de pedir responsabilidades a la propiedad del club por la mala gestión. En otras ocasiones he hablado aquí de lo ineficaz del proceso de validación de propietarios de la English Football League (EFL), en esta ocasión puesto cruelmente de manifiesto.

Dicho esto, no deja de ser cierto que rescatar a cualquier club que caiga en una crisis financiera elimina la necesidad de gestionar correctamente. La solución es no dejar crecer el problema tanto; debe haber un momento en el que la EFL identifique en el balance de situación de un club que el club se acerca a la insostenibilidad. Nada que una auditoria no pudiese detectar.

Para que el fútbol siga siendo un deporte verdaderamente global que siga atrayendo aficionados y sus carteras debe cuidar de la parte pobre de la pirámide. Bury y Bolton tienen en sus cercanías tanto Manchester como Liverpool, con cuatro grandes clubes que ofrecen estadios mas cómodos y mucho mejor fútbol que el Bolton o el Bury, que ni siquiera ha tenido permiso aun para debutar. Recordemos que las entradas para la premier League no son baratas, y que es normalmente más fácil aficionar al fútbol a un niño o una niña llevándoles al estadio local que viendo unos equipos con los que no se identifican fácilmente.

Sin embargo, todo indica que vamos siempre en la dirección contraria. Las diferencias en las ligas son cada vez más grandes por culpa de la Champions League. Un club como el Celtic repite clasificación temporada tras temporada, cobra un dinero que el resto de su liga no puede ni imaginar. Con ese dinero compran jugadores a los que sus rivales no pueden acceder, incrementan su distancia con sus rivales, vuelven a ganar la Liga y así seguimos en bucle. Nada puede solucionar esto, aunque sí se puede mitigar parcialmente: Si un club genera X millones de euros en Europa, la mitad la recibe el club y la mitad el resto de su liga. Lo sé, es difícil imaginarse al Real Madrid, Barcelona o Atlético ganando dinero para el rival directo, pero este sistema siempre significaría que el club que mejor rinde en Europa más dinero recibe – como ahora, pero sin ser tan abusivo – y estos clubes ganarían por lo logrado por si mismo además de por el resto de LaLiga.

Si la Champions League y su financiación no han creado ya suficiente brecha entre los clubes, ahora hablamos ya de una liga europea, una liga prácticamente cerrada porque a los aficionados de algunos grandes clubes ya no les atrae nada un partido en el Reyno de Navarra o el Amex del Brighton Albion. Va un poco mas allá. La Juventus apenas tiene 4 o 5 rivales que le inquieten, como el Bayern. Los demás partidos empiezan a ser un riesgo de lesión antes de un partido de Champions. Una liga europea nos llevaría a unas ligas nacionales quizá mas competitivas, pero solo temporalmente. Antes o después habrá un club dominante que se clasifique para las rondas previas de la Champions, ingrese más que el resto y la liga sea la misma, pero donde antes había un Celtic ahora hay un Rangers, donde había un Bayern habrá un Red Bull, donde estaba la Juve estará la Fiorentina.

Estas ligas tendrán menos ingresos. Los grandes contratos de televisión se irán a la liga europea, que además contará con los mejores horarios televisivos. Ver un Sporting-Oviedo, un Las Palmas-Tenerife o un Cádiz-Córdoba puede quedar restringido a los viernes o los lunes, si esas fechas tampoco han sido devoradas por la liga europea. Con la falta de ingresos más de un club se verá en la situación que hoy vive el Bury FC.

Los grandes clubes de futbol viajaran en el Orient Express, sin asesinatos, mientras el resto de los clubes viajan como en los trenes de cercanías de la India, agarrados a las ventanas o subidos a los techos esperando no caerse. El Orient Express ya no parará en barrios tan engorrosos como Croydon (el barrio londinense donde juega el Crystal Palace) o Vallecas; ira a los mejores destinos de Londres, Madrid, Turín o Paris. Pero incluso entre los más ricos, alguien será el mas pobre. Incluso entre los mejores, algun club será el último y quizá empiece a perder el paso e ir a Mónaco sea tan poco excitante como visitar La Condomina. Y así iremos, como la serpiente que se come su cola. De los 32 equipos de la liga europea, solo nos motivarán 20. Después serán 12. Más tarde serán 3. Entonces quizá ese sea el día en que nos preguntemos cuándo se salió esto de madre, si no hubo una mejor manera de controlar el poder de los agentes, los caprichos del Neymar de turno, la avaricia de los poderosos.

Para que la industria exista debe haber empresas de todos los tamaños, que se desarrollen y se encojan, que sigan formando profesionales para que aprendan los oficios y lleguen a los mejores puestos de esa industria y así se mantenga como el deporte número 1; porque los aficionados no vamos a ver 38 Madrid-Barcelona cada temporada.

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