¡Síguenos!
Trofeo Carranza I CORDON PRESS

Fútbol

Crónica de una muerte anunciada

Hubo un tiempo en que las Champions del verano se disputaban en nuestras playas, en torneos que calmaban nuestra sed de fútbol. De ellos solo queda el recuerdo.

Decía García Márquez que los dormilones lo son, no por fatiga, sino por la nostalgia de los sueños. Pocas épocas más apropiadas para dormir a pierna suelta que el verano, donde el impás de las responsabilidades confabula con las altas temperaturas para atraparte en la cama sin alarma que te atosigue. Es también la época estival terreno abonado para los sueños, para la renovación de ilusiones, para el emprendimiento de nuevas aventuras. Hace no tanto esos sueños los podías tocar en una tarde de verano, mientras la puesta del sol te pillaba en un estadio de fútbol repleto de turistas. Las caras desconocidas se extendían hasta el terreno de juego, donde los nuevos fichajes y los jugadores exóticos añadían interés y emoción al precio de la entrada. Así despertabas del letargo veraniego sin fútbol, de días a la deriva sin un regate que llevarte a la boca. Hoy saciados de todo, ni la Champions del verano te llena.

Como si de una reliquia se trataran los torneos veraniegos languidecen, en una muerte anunciada en crónicas como esta, donde el glamour de tiempos pasados ha dejado paso al hastío y al olvido, también a la nostalgia. De aquellas memorables citas veraniegas solo quedan hoy recortes de periódicos amarillentos que dan fe de lo que era el fútbol estival antes de que las giras mundiales traspasaran el terreno musical y alcanzaran el fútbol. Los nombres de esos torneos se han guardado en un viejo cajón de nuestra memoria que de vez en cuando salta como una alerta del móvil: Teresa Herrera, Ramón de Carranza, Colombino, Naranja, Gamper, Bernabéu o Quinocho formaban parte de la agenda estival de cualquier aficionado al fútbol. Hoy esas postales de verano ya no caben en el carrete fotográfico del teléfono.

A todos aquellos que han crecido al abrigo de las giras veraniegas, de los viajes exóticos y de las pretemporadas cargadas de actos publicitarios y aligeradas de entrenamientos físicos todo esto les sonará muy lejano. Quizá no me crean cuando les diga que los mejores equipos europeos y sudamericanos anhelaban ser cabeza de cartel de estos festivales veraniegos. Pueden pensar que exagero si les cuento que esos trofeos marcaban el devenir de jugadores y técnicos, y que el capitán vencedor necesitaba de cuatro o cinco compañeros para levantar el trofeo. Igual consideran que deliro si les confieso que el único enfrentamiento entre Cruyff y Pelé se produjo una tarde de agosto en la Tacita de Plata.


RAMÓN DE CARRANZA – Arte en la Tacita de Plata


Esas cosas ocurrían en el Trofeo de los Trofeos como se conoce popularmente al Ramón de Carranza. Con más de 60 ediciones a orillas de La Caleta el arte no solo se desparramaba en el Falla. Por el coliseo cadista han pasado figuras de la talla de Gento o Eusebio, Puskas o Zico, Di Stéfano o Ronaldinho. Gento, el madridista con más Copas de Europa, es también el máximo goleador histórico del torneo (9 goles) empatado con la pantera portuguesa. Curiosamente dos de los mayores astros del balompié, Johan y Edson, se encontraron sobre el terreno de juego del Carranza por primera vez. Fue en una final de consolación, apenas un mes después de que Alemania arrebatara a Cruyff el Mundial del 74. El Barcelona de El Flaco, Neskeens, Rexach y compañía pasarían por encima de un Santos crepuscular (4-1). Aquella edición, por cierto, sería ganada por otros brasileños, los del Palmeiras ante el Espanyol.

Fue a partir de la década de los 70 cuando el Carranza conoció su esplendor. El Cádiz, el club anfitrión, no participó en su propio torneo hasta la 23° edición, la de 1977, compartiendo cartel con el Atlético de Madrid, Inter de Milán y Vasco de Gama. Para entonces el torneo ya era todo un referente en Europa y Sudamérica. Los equipos más destacados del cono sur encontraban en la Tacita de Plata un buen motivo no solo para medir sus fuerzas deportivas frente a los conjuntos más potentes del viejo continente, sino también un aliciente económico para conocer las bondades de nuestro país. Clásicos argentinos como River, Boca o Independiente, el exotismo brasileño del Flamengo, del Santos o del Vasco de Gama dieron lustre al Carranza, dejando los primeros destellos en Europa de nombres que luego se harían familiares. Roberto Carlos, Leivinha, Pereira, Juninho o Mágico González desembarcaron primero en el puerto de Cádiz.

Fueron también varias las finales de Copas de Europa que se reeditaron en el Carranza. Real Madrid y Stade de Reims primero, y Ajax y Juventus después, se volvieron a reencontrar meses más tarde de luchar por la Orejona en la costa gaditana. En la lista de campeones de Europa también aparecen el Bayern de Munich, el PSV o el Milan. No obstante, la mayor huella de este Trofeo es la de parir las tandas de penaltis. La idea se proyectó en la mente avezada de Rafael Ballester, directivo cadista, allá por 1958, aunque no se aplicó hasta 1962. La final de ese año terminó en empate a tres al finalizar los 90 minutos reglamentarios y la prórroga. Barcelona y Zaragoza tuvieron que dirimirse el triunfo desde los once metros y desde entonces se popularizó su fórmula para poner punto y final a los partidos.


TERESA HERRERA – El Decano


Si en el sur fue el Carranza, en el norte floreció el Teresa Herrera. De hecho el trofeo de la Torre de Hércules es el más longevo de los que se celebran en nuestro país. Nacido en 1946 como una oportunidad para los más desfavorecidos. Ahí reside también la explicación de su nombre, Teresa Herrera, benefactora de los pobres. A la playa de Riazor llegaban cada verano los mejores equipos del mundo y el ambiente festivo se multiplicaba en una ciudad en fiestas. El torneo coincidía con las de A Coruña y desde 1964, producto de su popularidad y prestigio, se convirtió en un cuadrangular. El Deportivo de la Coruña de Luis Suárez participó por primera vez en la edición de 1955 (antes no lo tenía permitido) y desde entonces se convirtió en un habitual en una cita organizada por el Ayuntamiento coruñés.

Para comprender la magnitud universal del torneo basta con acudir a los nombres que han ilustrado su cartel y a las efemérides que se acumulan a orillas de las rías altas galegas. El pistoletazo de salida a las 72 ediciones disputadas fue un partido entre el Sevilla y el Athletic Club, con victoria para los sevillanos. Entre los goleadores sobresalen Telmo Zarra para los bilbaínos y Juan El Pato Araujo para los hispalenses. Una década después Riazor se frotaría los ojos al descubrir dos fenómenos en plenitud en sus playas. Pelé y Garrincha, Santos y Botafogo, reeditaron en la edición de 1959 sus duelos al otro lado del Atlántico. O’Rei extendería su reinado al viejo continente con un contundente 4-1.

Medio siglo después, el único clásico uruguayo que se ha disputado en suelo europeo tuvo como marco el estadio de Riazor. Fue en la edición de 2005, cuando Peñarol y Nacional se vieron las caras en la final. Los tricolores se impusieron por 3-1 y no les importó pagar exceso de equipaje en el aeropuerto coruñés. Entre medias un rosario de estrellas han veraneado en Riazor. Desde Eusebio y su Benfica hasta el Bayern de Munich de Sepp Maier y Gerd Müller. El exotismo lo ponía un año el Vasco de Gama de Vavá y Orlando (Campeones del Mundo en Suecia 1958) y al siguiente el Dinamo de Kiev de Oleg Blojín. No había telón de acero u océano que impidiera ver a los mejores equipos del mundo en A Coruña. El Real Madrid ha sido otro habitual desde Alfredo Di Stéfano al de la Séptima, pasando por la Quinta del Buitre. El Dream Team de Cruyff reeditaría la final de la Intercontinental frente al Sao Paulo de Tele Santana antes y después de verse las caras en Japón. Raí tomó buenas medidas de los azulgranas, mientras en Coruña pescaban caviar futbolístico.

Algunos vimos por primera vez al Boca de Riquelme y Palermo a los pies de la Torre de Hércules. Aquello era un transatlántico comandado por Bianchi. Antes habían llegado otros como el Ajax de Louis Van Gaal, el PSV campeón de Europa de Hiddink y Koeman o el Liverpool de Dalglish. Antes incluso arribó Zico y su Flamengo. Lo cierto es que la nómina empezó a perder cierto glamour a partir de la temporada 2000, cuando el Deportivo de la Coruña se hizo cargo del torneo como organizador. Todavía veríamos al gran Milan de Ancelotti que volvió a visitar la playa de su mayor naufragio europeo dos años después. De hecho, los italianos fueron junto al Real Madrid en 2007 los últimos campeones de Europa en disputarlo.


COLOMBINO – Cáracter nacional


Con un carácter menos internacional y nombres menos rutilantes nació en 1965 el Trofeo Colombino en Huelva. Al abrigo del decano del fútbol español el torneo fue una extensión más de las Fiestas Colombinas de la ciudad, en formato de triangular. Para recalcar la categoría de Decano del fútbol español, los primeros invitados fueron los clubes más longevos de Italia y Francia, esto es, el Génova y el Rácing de París. El Sao Paulo sería posteriormente el primer equipo Sudamericano en hacer el viaje de vuelta de Cristobal Colón, mientras que los soviéticos del Spartak de Moscú se estrenaron en la sexta edición.

La preciosa carabela de plata, réplica de las embarcaciones con las que Cristóbal Colón partió hacia su viaje a las Indias, es el trofeo que se entrega al ganador. Las vitrinas del Recreativo de Huelva, un histórico en tantos problemas como su torneo, están llenas de ellas. Hasta 14 pueden encontrarse en su palmarés, donde también destacan el Atlético o el Betis, con cinco, y el Real Madrid, con tres.  El Colombino completa junto a los dos anteriores el tridente de trofeos de mayor prestigio de nuestro país. Aunque ninguno de los tres se ha resistido al correr de los tiempos y todos han ido aligerando la nómina de rivales, el caché de los mismos y hasta la fecha de celebración de unos partidos que paralizaban dichas ciudades.

Las historias que manan de estos torneos le habrían valido a García Márquez para escribir varias novelas. Ahora que los trofeos veraniegos no tienen quienes les escriban, o en su caso, quienes los jueguen, la nostalgia de aquellos sueños de verano acuden a nosotros de madrugada, mientras nos desvelamos en busca de un Real Madrid – Juventus o un Barça – City.  Ninguno ha resistido al fútbol negocio, al business de la pelota que ha multiplicado las giras a países recónditos y las pretemporadas donde el márketing sigue marcando goles a la preparación física. El fútbol sigue corriendo de manera desaforada hacia ese precipicio donde lo menos importante empieza a ser el balón, mientras alrededor de la pelota todo engorda. Será una consecuencia más del verano, pero esos kilos de más se han llevado por delante a los torneos veraniegos.  Gabo podría haber escrito con ellos la secuela de Crónica de una muerte anunciada.


BONUS TRACK: Los torneos veraniegos hoy


Este año se celebrará la 64º edición del Ramón de Carranza. El Cádiz ha confirmado apenas diez días antes los participantes. El equipo local se enfrentará el próximo viernes 10 de agosto a la UD Las Palmas y el ganador se verá las caras contra el Real Betis en la final. Por primera vez en su historia, el Trofeo Teresa Herrera corre el peligro de no celebrarse. Las obras en el estadio de Riazor impiden que se juegue en agosto. La única solución posible es que se dispute con la temporada ya iniciada.

La misma suerte parece que correrá el Trofeo Colombino. El Decano del fútbol español ha publicado su calendario de temporada y el reconocido torneo veraniego no forma parte de ella. Se ha planteado también disputarlo una vez comenzada la temporada de Segunda División B.

En el Trofeo Santiago Bernabéu, el Real Madrid se medirá al Milan el próximo 11 de agosto.

El Joan Gamper lo disputarán el Barça y el Boca Juniors.

El Trofeo Naranja se jugará a partido único entre el Valencia y el Bayer Leverkusen.

Comenta

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio

Más en Fútbol

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies