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Leigh Griffiths
Leigh Griffiths I CORDON PRESS

Fútbol

Cuando el juego deja de ser el deporte

Muchos deportistas se dejaron llevar por un juego más peligroso que el deporte. Leigh Griffiths, delantero del Celtic, ha tenido que ser ingresado en una clínica.

Los aficionados del Celtic, el próximo rival del Valencia en la Europa League, desplegaron una pancarta en la que se leía: “Está bien no estar bien. Nunca caminarás solo, Leigh”. Era un partido fundamental para la clasificación europea del conjunto escocés y los apasionados hinchas de Celtic Park tuvieron un detalle con el que es uno de sus ídolos. Leigh Griffiths lleva en el equipo desde 2014 y ha levantado nueve títulos. La semana pasada, anunció que aparcaría su carrera deportiva por un tiempo: tenía un problema de adicción al juego y quería superarlo.

“Leigh ha tenido problemas continuos desde hace unos meses. Ha hecho cosas increíbles jugando a ese nivel y marcando los goles que ha marcado. Pero ha llegado a un punto en el que tiene que luchar y nosotros tenemos que ofrecerle toda la ayuda profesional que pueda necesitar… Estoy muy cerca de él, tenemos una relación muy fuerte y ha tenido una serie de problemas fuera del campo. Por suerte cuenta con apoyo y ya no es una debilidad hablar de ello”, dijo Brendan Rodgers, su entrenador en el Celtic. Rodgers confía en que Griffiths, padre de cinco hijos, vuelva a estar disponible para el final de la temporada. Veremos si eso incluye la eliminatoria de Europa League frente al Valencia. Según la prensa británica, el delantero escocés está ingresado en una clínica de desintoxicación para recuperarse de la ludopatía que padece. Su antiguo club, el Hibernian, también le mandó ánimos.

 

 

Como Griffiths, otros muchos deportistas se han visto desbordados por la adicción al juego. En 2003, el entonces delantero del Chelsea, Eidur Gudjohnsen, reveló en una entrevista a The People que sufría de ludopatía. Tenía 24 años. Su mujer y sus dos hijos habían dejado Londres para volver a Islandia. Gudjohnsen, que estaba lesionado, “mataba el tiempo” en los casinos de la capital inglesa. En pocas semanas, reconoció haber perdido 625.000 euros, su sueldo de cinco meses. Por contra, hubo un día en el que llegó a ganar 150.000 euros… aunque el atacante islandés se dio cuenta muy pronto de que no había nada que celebrar. “Sabía que, si seguía jugando, terminaría perdiéndolo todo. La alegría cuando gané sólo la puedo comparar al subidón de adrenalina al marcar un gol. Me sentí en una nube, era algo mágico, pero era un sentimiento falso. Ganar hizo las cosas peor de lo que ya estaban y me arrastró cada vez más hondo”.

La situación de Gudjohnsen estaba volviéndose insostenible: sus deudas crecían a un ritmo vertiginoso y su representante, Peter Harrison, se vio en la obligación de advertir al Chelsea. Finalmente, el delantero islandés terminó solventando sus compromisos. “He visto lo peligroso que es todo esto y quiero ser un ejemplo para los jóvenes, avisarles de lo fácil que es caer en malos hábitos cuando tienes dinero y tiempo en las manos”. Eidur Gudjohnsen acabaría consagrándose como una leyenda del fútbol de su país, además de formar parte, entre otros muchos equipos, del Barça de Pep Guardiola que se alzó con un sextete. Nunca más volvió a pisar un casino.

Giuseppe Meazza es uno de los grandes mitos de la historia del Calcio. Tanto que es la persona que da nombre al estadio del Inter de Milán. Meazza vistió la camiseta neroazzurri durante catorce temporadas (las trece primeras y la última de su carrera). Ganó tres Ligas Italianas y dos Copas del Mundo con la selección italiana. En 1979, falleció víctima de una cirrosis. Estaba arruinado por culpa de sus problemas con el juego y el alcohol.

Antoine Walker fue una de las grandes estrellas de la NBA de principios de siglo. Jugó en clubes como los Boston Celtics, Dallas Mavericks o Atalanta Hawks y en 2006 ganó un anillo con los Miami Heat de Shaquille O’Neal y Dwayne Wade. Walker terminaría dilapidando una fortuna de más de 100 millones de dólares. “No era capaz de negar nada ni a mi familia ni a mis amigos de la infancia. Les daba todo lo que me pedían. Durante mi carrera fui para ellos como un cajero automático”, reconoció. Lo tenía todo y terminó quedándose sin nada, hasta el punto de verse en la obligación de vender su anillo de campeón de la NBA por 22.000 dólares. En 2009, Walker fue denunciado por pagar con cheques sin fondos deudas de juego en casinos de Las Vegas que alcanzaban los casi 100.000 dólares. Hoy está libre de impagos e imparte clases motivacionales en universidades.

Según un estudio de la ACAJER (Asociación Cacereña de Jugadores de Azar en Rehabilitación), el nuevo ludópata tiene entre 20 y 25 años y está enganchado a las apuestas deportivas. El perfil del adicto al juego ha cambiado por completo: cada vez son más y cada vez se incorporan antes. Gracias a sus jugosos contratos de patrocinio, las casas de apuestas también forman parte de la realidad de clubes y futbolistas. La Real Sociedad ha sido pionera en la forma en la que tratar esta relación cada vez más controvertida. La directiva del presidente, Jokin Aperribay, ha decidido que sean los socios los que decidan si su club ha de hacer o no negocios con las casas de apuestas. Las votaciones se desarrollarán los días 18, 19 y 20 de este mes.

 

 

Veremos si Leigh Griffiths se recupera a tiempo para la eliminatoria ante el Valencia y qué es lo que deciden los socios de la Real Sociedad. En cualquier caso, tanto el delantero escocés como el club donostiarra se han tomado muy en serio una cuestión que no es ningún juego.

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