¡Síguenos!
Camarón.

Música

Cuando el Mesías cantó Flamenco

Camarón ha sido mucho más que un cantante. Y así lo refleja Alexis Morante en el sentido documental estrenado hace unos días: ‘Camarón. Flamenco y revolución’.

“¡José, eres rubio y menúo como un camarón!”

Y es que érase que se era un muchacho enclencle y desvalido, que desde los 7 años cantaba por bares y tabernas a cambio de una propina. Gitano de pura cepa, era el penúltimo de sus 8 hermanos… era José Monje Cruz. Era Camarón de la Isla.

“El flamenco siempre es una pena, el amor es una pena también. En el fondo, todo es una pena y una alegría».

Camarón de la Isla, Camarón (porque solo ha habido uno) ha sido mucho más que un cantante, incluso algo más que un mito. Y así lo refleja Alexis Morante en el sentido documental estrenado hace unos días Camarón. Flamenco y revolución, un homenaje que recorre la vida, haciendo hincapié sobre todo en el carisma y duende del genio de San Fernando.

Porque hay que partir de la base que Camarón no solo es Camarón. Fue el referente de una España única y diferente, la amante del cante jondo, que se vio sacudida como nunca antes había sucedido. Hay muchas veces que se dice que aparecen protagonistas que marcan un antes y un después, pero en este caso es absolutamente cierto; Camarón revolucionó para siempre el flamenco. Pese a que quería ser torero, desde sus comienzos en la prestigiosísima Venta de Vargas el gaditano empieza a despuntar, y se hace un nombre en el ambiente. Así Camarón comienza a hilar actuaciones en fiestas privadas, que eran el 90% de la subsistencia de los cantaores. Pero Camarón quería más, y acompañado por el genial guitarrista Paco de Lucia grabará nueve discos que recogen lo mejor del flamenco clásico, un cante profundo y telúrico.

Quizás se puede decir que el Camarón “sentío” nace cuando al venirse a vivir a Madrid conoce al productor Ricardo Pachón. Ricardo le producirá un disco que llamarán La leyenda del tiempo, el décimo en la carrera del cantaor; sus comienzos no pudieron ser más fríos; fue rechazado al principio por los más puristas (incorporaba elementos como bajo eléctrico) debido a sus tintes vanguardistas y revolucionarios e incluso hubo compradores del disco que exigieron que les devolvieran el dinero (“este no es Camarón, es imposible que sea Camarón”)

«Cuando hago un disco no pienso en lo que van a decir, porque yo sé que de momento no lo van a entender, tiene un cierto tiempo para que lo entiendan.»

Pocos años más tarde La leyenda del tiempo será considerado un clásico del flamenco. Luego pasará a ser considerado la mejor obra del cantaor, y ahora se considera el mejor disco de la historia del flamenco y para la revista Rolling Stone uno de los mejores albúmenes grabados jamás en castellano. Sorprendentemente por las dificultades técnicas que planteaban sus canciones, pocas veces fue incorporado a los recitales del cantaor gaditano. Es más, su siguiente disco, “Como el agua” recuperaba al Camarón más clásico.

Porque Camarón descosió el flamenco. Curiosamente, mientras llenaba plazas de toros en sus actuaciones, vendía proporcionalmente muy pocos discos (en vida no más de 300.000 unidades). Dicen que sus actuaciones eran únicas e irrepetibles, si estaba a disgusto o incomodo podía abandonar el escenario a los pocos minutos de haber iniciado su actuación como en un famoso concierto en el Palacio de los Deportes de Madrid en las fiestas del 2 de mayo, pero ay amigo si se sentía con duende…. Ahí el tiempo se detenía y la magia hacía de su actuación algo sublime, casi irreverente. Grabando su último disco comenzó a sentirse mal, y los médicos que le trataron en España le aconsejaron que buscara terapia en los Estados Unidos. El diagnóstico era un cáncer del pulmón, aunque se comenzó a rumorear que padecía el SIDA. Fallecería día 2 de julio de 1992.

El documental estrenado ahonda en el mito mediante entrevistas y fragmentos de actuaciones, y como hilo conductor la brillante narración de Juan Diego. Cierto que no aporta ningún documento desconocido, ni revelaciones sorprendentes. Ahonda en la personalidad y creatividad de José Monje Cruz y su evolución hasta llegar a tocar el cielo (y hacérselo tocar a su público) al arrancarse la camisa, al rajarse la garganta con un sentimiento irrepetible. Pero es suficiente. Camarón es el todo, es un mito, es “el mito”: drogadicto, desgarrado y maldito, reflejó como nadie al artista terrible poseído la genialidad. Para mucha gente fue un Mesías. El Mesías del Flamenco.

Comenta

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio

Más en Música

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies