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Fran Escribá RC Celta
El entrenador del Celta, Fran Escribá. RC CELTA

Opinión

Cuestión de fe

El Celta solo tiene sentido con Aspas y, en consecuencia, la permanencia solo es posible con él

Fran Escribá lleva escrita la palabra FE sobre el pecho. El motivo es obvio: F y E son las iniciales de su nombre y apellido. Sin embargo, en Vigo cuando hablan de fe todos piensan en Iago Aspas y en su vuelta a los terrenos de juego. La temporada se está haciendo especialmente dura con el delantero de Moaña lesionado. En realidad, la vida está siendo complicada después de Berizzo. Así como la de Berizzo tras marcharse del Celta. Parece un trabalenguas, pero es bien sencillo. Y, en este caso, parece que no habrá segunda parte. Dichoso el día en que separaron sus caminos. Hasta el trabajo impersonal del año pasado de Unzué puede considerarse notable comparado con el de Mohamed y Cardoso. Por su parte, a Escribá, como a ese jugador que entra en el minuto ochenta, habrá que darle las gracias si resuelve el partido, pero ni mucho menos echarle la culpa si no logra darle la vuelta. En ese caso, el dedo acusador virará hacia otra parte. Seguramente al palco. Básicamente, porque ahorrar comprando en el mercadillo a veces sale caro. Tres entrenadores en una misma temporada es un fracaso de club. Y eso implica también a los jugadores. Muchos, la mayoría, no han estado, por lo menos, a su nivel.

A estas alturas, cualquier comentario puede ser calificado de ventajista, pero solo tomando ventaja puede hacerse un análisis justo de los acontecimientos. En el Celta hay cosas que se han hecho mal desde verano y no solo otorgando la dirección del banquillo a cualquiera. Entonces, lo vendió todo y se conformó con poco. En enero, ni la lesión de su pieza más importante alteró la normalidad en Príncipe. Por otro lado, más adelante habrá que analizar la aportación de refuerzos como Boudebouz u Olaza, aún inédito, a mitad de campeonato. Porque más allá del mal juego del equipo, la inconsciencia ha sido el mayor error desde el primer momento. De hecho, lo sigue siendo, pues la entrega de los jugadores no dice lo contrario. Y no se trata de fútbol o actitud, sino de lucha, sacrificio, intensidad, agresividad o capacidad de reacción. Saber que estás en el pozo de Segunda, en definitiva. Inmerso en los puestos de descenso, el Celta no puede seguir refugiándose en que todavía queda tiempo. De nada sirve pensar a largo plazo. Fundamentalmente, porque si todo sigue igual, pronto llegará el día en que no quede nada por descontar.

Actualmente, hay equipos con menos puntos, pero no que transmitan peores sensaciones. Los resultados ofrecen pocas dudas: una victoria en 13 jornadas. Por clarificarlo un poco más: 4 puntos de 39 posibles. Obviamente, son números de descenso. Además, en el caso del Celta no se trata de que el rival que tiene enfrente también juega, sino de que cualquiera que se pone delante lo hace mejor. Pese a la mejora en la faceta defensiva, el abismo que siente cualquier futbolista del Celta cuando sale al campo, más aún si es el Bernabéu como ocurrió el sábado, es comparable al de un escritor frente a una hoja en blanco. Encadena cuatro partidos sin marcar y desde la lesión de Aspas solo ha hecho ocho goles, siete de los cuales fueron a balón parado. Mientras tanto, ningún estadio parece el definitivo para acabar con esa sequía. Desde luego, su rendimiento en ataque sí que es un verdadero drama y, en general, un manojo de nervios, que no de nervio, que es lo que hace falta y no tiene.

Iago Aspas reaparecerá tras el parón de selecciones después de estar tres meses lesionado. CORDON PRESS

El regreso de Aspas, efectivo tras el parón de selecciones, es a lo único que puede aferrarse el Celta. También su afición, sumida en el pesimismo. Huérfanos de un líder, sus compañeros son los primeros que llevan esperando su vuelta desde hace tres meses. Y, precisamente, esperar sin poner remedio ha sido probablemente otro de los grandes problemas de este equipo que, en su ausencia, no ha demostrado ser de Primera. Ni siquiera el Barcelona depende tanto de Messi. Por ese mismo motivo, hoy, el Celta solo tiene sentido con Aspas y, en consecuencia, la permanencia solo es posible con él. Ya lo logró antes de marcharse traspasado a Liverpool, en 2013, cuando solo había un 4% de posibilidades de salvarse. Aquel equipo era un recién ascendido y luchar por entrar en Europa no era el principal objetivo. Sin embargo, este Celta no estaba prevenido. No es excusa, pero ya no están los Oubiña, Bermejo o De Lucas dispuestos a dejarse la piel. La calidad de los jugadores de la actual plantilla respecto a los de entonces es indiscutible, pero su rendimiento y sus capacidades de salir de una situación tan delicada para la que no estaban preparados está en entredicho. Al menos, de momento.

Más que cualquier entrenador, más que la experiencia de Escribá, Aspas es el único capaz de contagiar y motivar al grupo. Ahora mismo, en la UVI, al borde de la ruina, sobre todo mental. Solo su presencia hará mirar al futuro con algo de optimismo, seguro. Cuatro puntos de distancia son muchos en la parte baja de la clasificación, pero diez partidos deberían de ser suficientes para enmendar la situación. Enfrentamientos ante rivales directos como Villarreal o Huesca contarán, prácticamente, el doble. Sin embargo, las inercias de ambos equipos, el segundo de ellos colista, son totalmente opuestas a la del Celta. Por eso, después de tantas pruebas y con estos síntomas, un médico diagnosticaría que no hay esperanza. No obstante, y afortunadamente, no lo soy, por mucho que la adicción al fútbol pueda considerarse una enfermedad y sus seguidores sean tratados como los primeros afectados. Eso sí, celtistas, cojamos aire y respiremos hondo, porque nos va a hacer falta el aliento. Cuestión de fe.

 

Periodista vigués. No trabaja en el Daily Planet, ha estado en el decano de la prensa nacional y ahora va A la Contra, buscando siempre la mejor opción. Colabora con Radio Marca. Su debilidad no es la kryptonita, sino la Cultura y el Deporte, pero en el buen sentido. No vive en Smallville. Su nombre no es Clark Kent, tampoco es Superman, solo es periodista.

2 Comments

2 Comments

  1. Antonio Lopez Lobeto

    19/03/2019 at 21:01

    Estupendo comentario repleto de verdades incuestionables.Muy bien Marcos.Tu madera de periodista es del mejor ebano.Felicidades.

  2. Pingback: La Reconquista de Iago Cachamuíña | Fútbol | A la Contra

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