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Periodismo

Un año A La Contra

Haber generado una comunidad es un motivo de orgullo y una base sobre la que seguir cimentando un medio sin otro objetivo que ser un lugar confortable.

Sabrían decir cuáles han sido los mejores años de su vida? Yo guardo en un estuche 1986, o para ser más exactos el curso 85-86, y me cuesta citar otros años si no es porque contienen fechas significativas que alargaron su efecto durante más o menos semanas o meses. Lo pienso y no encuentro un año que haya sentido como espléndido en su globalidad, sin fisuras, de enero a diciembre, quizá porque los años son mentira, invenciones tan artificiales como las fronteras o los tomatitos cherry.

Por eso, cuando ha tocado despedir 2018 he sido incapaz de sentir nostalgia. Agradezco al año que se ha ido que se dejara vivir (la felicidad es que no te duelan las muelas), y que nos permitiera a todos los que formamos parte de A LA CONTRA —incluyo a los lectores, naturalmente— seguir construyendo este proyecto. Mi lealtad carece de mayores méritos porque navego atado al timón, pero me admira la fidelidad del lector recurrente que nada sabe de nosotros salvo aquello que lee y que regresa cada día o cada poco. De ellos dependemos y confiamos en que sus familias sean numerosas, mejor aún si tienen algún primo influencer; nuestra propagación es tan natural como la polinización por una razón muy sencilla; los abonos químicos son caros y los naturales ya sabemos de qué están compuestos.

Haber generado una comunidad en torno a A LA CONTRA es un motivo de orgullo y una base sobre la que seguir cimentando un medio que no tiene otro objeto que ser un lugar confortable, tanto para los que trabajamos en él como para los que están al otro lado. Y me gusta poco hablar “del otro lado”. Derribar esa pared es la siguiente misión que nos hemos encomendado. A partir de febrero dispondremos de un espacio lo suficientemente grande y acogedor como para propiciar experiencias que giren en torno a aquello que nos gusta, ya sea el deporte o la cultura. Hemos soñado esos encuentros de diferentes maneras y todas son sugerentes. Desde sesiones clandestinas de cine y debate, a jornadas deportivas con aperitivo y tertulia, pasando por conciertos para disfrutar entre amigos. La consigna es clara: si somos pequeños, disfrutemos de nuestro tamaño; ya habrá tiempo para ser grandes y guardar turnos.

En breve, anunciaremos también un Taller de Periodismo Escrito y Audiovisual que estará impartido por los profesionales de A la Contra y por nuestros compañeros (casi parientes) del estudio Baker & Daniels, además de las integrantes de Radio Off The Record. Su duración será trimestral (viernes tarde y sábados mañana) y la enseñanza será eminentemente práctica, sin teorías farragosas. Como profesores que hemos sido algunos y como alumnos que han sido otros, sabemos lo que es útil y lo que es relleno. Lo que es caro y lo que resulta razonable. Y no teman, esto no es un máster; aquí el diploma es aprender. Las inscripciones estarán abiertas a todos los que tengan interés en este oficio tan singular sin límite de edad o requisitos de formación.

Tal vez haya sido injusto con 2018. El balance es tan positivo que nos permite seguir ilusionados y quizá no se le pueda pedir otra cosa a un año que pasa. La evaluación final la hará, como casi siempre, el tiempo. De 1986 recuerdo, sobre todo, que se abrió el telón y se me apareció el mundo. La metáfora se entiende mejor si digo que el septiembre anterior había abandonado el colegio de curas y entrado en el Instituto. Ese curso descubrí cosas que no sabía nombrar y otras que no imaginé que tres décadas después podría nombrar de corrido. Por ejemplo, Querétaro. O Zebulón Macahan.

Supongo que ese año tiene el valor de representar el acceso a los primeros pisos de la edad adulta, los más soleados, y estoy convencido de que esta aventura de A LA CONTRA, que en 2018 cumplió su primer aniversario, también se encuentra en la puerta de entrada a otro lugar bien iluminado. De modo que solo me queda brindar y hacer hueco en el viejo estuche donde guardo mi año glorioso. Es hora de que tenga compañía.

Periodista, ciclista en sueños, cronista de variedades y cinéfilo (sector La La Land). Capitán del equipo para que le dejen jugar. Después de tantos años, sigue pensando que lo contrario del buenismo es el malismo. Fue subdirector del diario AS y colabora con El Transistor de Onda Cero. Ahora se lanza a esta aventura de 'A la Contra' porque cree que hay que hacer cosas. Y esta tiene buena pinta y le apetece mucho.

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