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Nasser Al-Attiyah y Matthieu Baumel celebran su victoria en el Dakar 2019. Foto: Cordon Press

Motor

Título para Al-Attiyah, monumento para Sainz

Este Dakar era el más corto de la historia, pero también el más intenso. Para Al-Attiyah fue un plácido paseo de 5.000 km por la arena

El del 2019 fue un Dakar con un ganador incontestable. Nasser Al-Attiyah conquistó con total merecimiento su tercer Rally Dakar. Nadie fue más inteligente ni regular que el piloto catarí desde que comenzó la primera etapa en Arequipa. Su triunfo, el primero en la historia de Toyota, se edificó en la escasez de errores. Muchas veces no es sólo lo que haces bien, sino también lo que no haces mal. En esta edición, Al-Attiyah hizo muchas cosas bien y muy pocas mal. Se movió como pez en el agua en las mismas dunas peruanas en las que sus rivales fueron cayendo de uno en uno. Este Dakar era el más corto de la historia, pero también el más intenso. Para Al-Attiyah fue un plácido paseo de 5.000 km por la arena.


Carlos Sainz merece un monumento. Al madrileño no dejaron de crecerle los enanos desde que comenzó el Dakar y fue haciéndoles frente a frente a todos ellos con una fortaleza mental admirable. No importó que se quedará sin opciones de título a las primeras de cambio, sus dolores constantes en el cuello o los problemas técnicos de su coche. Sainz se despidió del Rally más amargo de su larga trayectoria al volante con una victoria de prestigio en la última etapa. Su hijo, Carlos Sainz Jr., lo definió mejor que nadie con un claro “los tienes bien puestos”. El de este año fue un Dakar difícil de digerir para todos los aficionados del veterano piloto madrileño. Sus 230 km por las dunas sin dirección asistida definen su paso por Perú. Aquel día, una de las ruedas de su coche quedó destrozada al encallar en una zona que aparentemente no estaba señalizada en la hoja de ruta. Tanto Sainz como su copiloto, Lucas Cruz, tuvieron que tirar de pundonor para sacar el vehículo y, sobre todo, la situación adelante. No fue sencillo. El propio Sainz reconoció que se le pasó por la cabeza abandonar y que “había sido uno de los días más difíciles de su carrera”. No lo hizo porque le gusta demasiado lo que hace.

Otro español como Nani Roma terminó segundo. En ningún momento pudo competir con Al-Attiyah por las limitaciones de su Mini frente al Toyota. Roma reconoció al término del Dakar que “pudieron arriesgar más”. Ahí el peso de su coche, superior al del piloto qatarí, marcó la diferencia. Eso sí, se mostró muy satisfecho con su actuación. Razones no le faltaban. El tándem conformado por Roma y su copiloto, Álex Haro, que compitió tres etapas con dos costillas rotas, terminó por delante de nombres que imponen respeto sólo de escucharlos. Sébastien Loeb fue tercero y completó el podio final. El francés y su copiloto, Daniel Elena, se vieron lastrados en la tercera etapa por una imprecisión en su libro de ruta que la misma organización reconoció a posteriori. Eso sí, no hubo devolución de tiempos.

La gran decepción de estos diez días fue Mr. Dakar. El legendario Stéphane Peterhansel será recordado por sus trece títulos, nadie tiene más que él, en el rally más duro del planeta… pero no precisamente por la edición de este año. El francés de 53 años ha cuajado un Dakar con más sombras que luces. Nada más comenzar, en la segunda etapa, cometió un error al encarar una duna. Suerte que su compañero de Mini, Nani Roma, estaba ahí para sacarle las castañas del fuego. Para colmo, Peterhansel se vio obligado a abandonar a una etapa del final. Su copiloto, David Castera, sufrió un un fuerte dolor en la espalda que le obligó a ser trasladado de urgencia al hospital. Mr Dakar tendrá mejores momentos que recordar cuando eche la vista a su increíble carrera. 13, en concreto.

Laia Sanz y Cristina Gutiérrez fueron las reinas sin corona del Dakar 2019. Pese a que España terminó sin ganadores, ambas pilotos dejaron el pabellón bien alto. Sanz se plantó en Perú sin que nadie esperase nada de ella y terminó saliendo en la undécima posición, su segundo mejor resultado de siempre después del noveno puesto de 2015. Era lógico que las expectativas fueran bajas. La catalana venía de recuperarse sobre la bocina de una mononucleosis que le impidió realizar una pretemporada adecuada en diciembre. Su fuerza de voluntad y capacidad de resistencia merecen un reconocimiento. Gutiérrez no se queda corta. Si bien es cierto que terminó en la posición 26 y no dentro del top 25, la burgalesa volvió a terminar su tercer Dakar y ya van tres de tres. Tanto ella como Sanz nos han enseñado que este es uno de esos casos en los que a un campeona no la define su trofeo.


Las especulaciones sobre la posible incorporación al Dakar del año que viene de Fernando Alonso son cada vez más fuertes. El flamante ganador, Al-Attiyah, ya ha dicho que sería genial contar con su presencia. El tiempo dirá si terminaremos viendo al doble campeón del mundo de Fórmula 1 competir en el rally más duro e intenso del planeta. La cuenta atrás para el Dakar 2020 ya ha comenzado.

 

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