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Un Dakar para curar las heridas

Alonso correrá la próxima edición del Rally Dakar de la mano de Toyota y con un copiloto de lujo como el cinco veces campeón de la prueba Marc Coma.

Que Fernando Alonso iba a correr el Rally Dakar era un secreto a voces en los últimos meses. El anuncio ha tardado en hacerse oficial porque el asturiano todavía contaba con la esperanza de conseguir una plaza en la parrilla de la Fórmula 1 para la temporada 2020-21. A día de hoy esa posibilidad parece muy remota, al menos la de conseguir un asiento en una escudería competitiva, requisito indispensable para que Alonso se plantease seriamente su regreso a la competición automovilística más prestigiosa del mundo. Durante varias semanas se especuló con el posible despido del francés Pierre Gasly, dado los malos resultados del francés a los mandos del monoplaza de Red Bull. En la escudería del toro están muy descontentos con sus resultados, muy discretos en comparación con su compañero de equipo, Max Verstappen está firmando una gran temporada, y más teniendo en cuenta el poderío de Mercedes y Hamilton.

El Dakar podría ser la forma de redimirse para Alonso, que no ha conseguido este año la ansiada triple corona tras el fracaso de las 500 Millas de Indianápolis, la única prueba que le falta al asturiano por ganar para tricoronarse. Alonso podría seguir así los pasos de su compatriota Carlos Sainz, que después de una larga carrera en el WRC en la que logró ser dos veces campeón del mundo probó suerte en el Dakar, en el que ya lleva doce participaciones en las que consiguió ser campeón en las ediciones de 2010 y 2018.

En la presente temporada, Fernando Alonso ha conseguido volver a proclamarse campeón de las 24 Horas de Le Mans y también ha sido campeón del Mundial de Resistencia, pero más allá de esas victorias no ha sido el año esperado en lo deportivo para el asturiano. El principal objetivo del piloto era ganar las 500 Millas de Indianápolis, pero a causa de la ineptitud de Toyota no pudo llegar ni a disputarlas al quedarse fuera de la clasificación. Esto hizo que Alonso se replantease su relación con la marca nipona a la espera de alguna suculenta oferta de la Fórmula 1 que finalmente no llegó. Es por ello que ha decidido que correrá el rally más duro del planeta por primera vez en su carrera de la mano de Toyota y con un copiloto de la altura de Marc Coma. El piloto catalán ha sido cinco veces campeón del Dakar en motos en las ediciones de 2006, 2009, 2011, 2014 y 2015. Actualmente, el piloto español más laureado en el mundo de los raids se encontraba disfrutando de su retiro de la alta competición, sin embargo, parece que la llamada a su puerta para ser el compañero de Alonso en el próximo Dakar ha hecho que el piloto decida volver a su competición fetiche para intentar ganarla también en coche, algo reservado a unos pocos.

Tras su retirada en 2015, Coma paso a formar parte de la dirección deportiva del Rally Dakar, lo que desvanecía por completo las especulaciones que lo situaban en el asiento de un coche para intentar ganar el rally en ambas disciplinas. Pero la situación ha cambiado. El pasado año Coma renunció a su puesto en la dirección del Dakar para dedicarse a “proyectos personales”. Ahora parece que ese proyecto personal pasa por volver a participar en el Rally Dakar como copiloto de Alonso. Un copiloto de lujo para el asturiano que intentará dar un golpe encima de la mesa y ganar la prueba en su primera participación.

Según parece, Alonso se encuentra ahora mismo completamente centrado en el Dakar y ya habría comenzado su preparación a casi seis meses vista del comienzo del raid. La prueba tendrá lugar este año entre el 5 y el 17 de enero en un nuevo escenario: Arabia Saudí. El bicampeón del mundo de Fórmula 1 correrá a los mandos de un Toyota Hilux oficial, el coche ganador de la pasada edición de la mano del catarí Nasser Al-Attiyah, el rey del desierto. Según ha informado el Toyota Gazoo Racing, están preparando para Alonso una nueva sesión de test en Sudáfrica y después se espera su participación, en septiembre, en el Harrismith 400, prueba del campeonato sudafricano de rallies cross country. En dicha prueba, Marc Coma ya será el compañero de Alonso, aunque según afirman desde Toyota la participación de la pareja española será “no competitiva” sino que simplemente será para rodarse y acumular experiencia en escenarios alejados del asfalto.

Si comparamos a Alonso con Sainz, el asturiano cuenta con el hándicap de que, al contrario que el madrileño, no es un especialista en pruebas alejadas de los circuitos de asfalto, por lo que necesitará una preparación express en el mundo de los raids. Es por ello que desde Toyota han explicado que en los próximos cinco meses Alonso hará un “intenso programa de entrenamientos y pruebas con el Toyota Hilux, tanto en Europa como en África y Oriente Medio” con la intención de que el piloto llegue a Arabia Saudí con la mayor preparación posible. Aunque el anuncio de Toyota para la participación de Alonso en el Dakar no es todavía oficial solo una catástrofe durante la preparación del asturiano podría dejarlo fuera de la prueba. Es cierto que la tierra y las dunas no son el hábitat natural del Alonso, sin embargo parece difícil pensar que con las virtudes automovilísticas que posee no se adapten a lo que exige la competición. La disciplina es completamente distinta, en un raid la conducción es mucho más improvisada e intuitiva que en los circuitos, transcurre por diferentes tipos de terreno y requiere de la importante ayuda de un copiloto, figura con la que Alonso ya cuenta.

Si todo sale bien parece una gran forma para el asturiano de curarse las heridas del fracaso de las 500 Millas de Indianápolis y del retorno frustrado a la Fórmula 1. Capacidad de improvisación, intuición y sangre fría le sobran para afrontar este nuevo reto en su carrera deportiva. Además, a diferencia de en la IndyCar, Toyota es un equipo experimentado en el Dakar y proporcionará a Alonso todos los medios que estén en su mano para que pueda proclamarse campeón del rally más duro del mundo.

Vigués afincado en Madrid. Aficionado a los golpes en la cabeza y, por ende, también al motociclismo y al boxeo. Su primera bicicleta tenía motor y desde ahí ha ido in crescendo. El día que descubrió que no iba a ser ni el próximo Kevin Schwantz ni el próximo Muhammad Ali decidió dedicarse al periodismo. En sus ratos libres le gusta complicarse la vida y leer sobre filosofía y la Guerra Civil, probablemente a causa de algún traumatismo craneoencefálico.

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