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Música

Dan Millson: «No estoy de acuerdo con las banderas, ni con las fronteras»

Desprende juventud, descaro y una pequeña luz a la que hay que prestar atención. Dan Millson se rasga la voz cuando hace sonar su guitarra y habla claro de sus orígenes, de lo que le ha costado llegar hasta aquí y de un presente prometedor que ilumina actualmente con Shine a light. Dan dejó su huella en A La Contra y nos contó un pequeño cuento con final feliz, ese que incluye unos cuantos acordes y unas letras que acarician el alma.

– ¿Cómo empezaste en la música? ¿Tradición o rebeldía?

Bueno, es una historia un poco larga y tiene varios parones. Empecé desde pequeñito en el conservatorio, porque mi padre toca la guitarra. Él dice que no, que solo le gustaba, pero claro que tuvo que ver.  Nos apuntaron a mi hermano a percusión y yo a guitarra. Estuve tres años y no me fue muy bien. No me gustaba el conservatorio en sí, no me gustaba el profesor, no me gustaba el ambiente que había… No sé si era un alma libre o un niñito que tenía miedo de las cosas y en el tercer año me desapunté. Después de pasar tres años allí, con ocho años salí y después a los 11 o 12 cogí la guitarra de nuevo en casa. Oí a mi padre tocar y pensé que no tenía nada que ver lo que me estaban enseñando en el conservatorio con lo que hacía mi padre. A mi padre le gustaba el folk, John Martyn, le gustaba el rock and roll y tocaba cositas de T-Rex… Entonces llegué un día, me puse a tocar y le pregunté que cómo se hacía aquello, cuáles eran y cómo se hacían esos acordes…Poco a poco me fue enseñando, fui aprendiendo… Al principio mi padre fue mi guía espiritual, aunque de pequeño lo odiase por haberme metido en el conservatorio porque no me gustaba ese ambiente. Pero gracias a él soy la persona que soy tocando.

– ¿Qué se escuchaba en tu casa por aquél entonces?

Pues si te digo que el concierto de Queen, el de Wembley, me lo tragué cien veces… Lo teníamos en cinta y me lo tragaba constantemente, me encantaba.  Y cuando ya era adolescente pues Nirvana, Pearl Jam, Alice in Chains, todo ese rock de los 90 me encantaba, ACDC… Después me fui ya al metal, System of a Down…

– ¿Y cómo se pasa de ACDC a tu sonido actual?

Escuchaba mucho folk también. Cuando encontré a John Mayer me flipó. Siempre escuchaba música en acústico y lo tocaba en casa. De hecho, yo tenía una banda de metal, pero todo lo componía con la acústica, y después lo metalizábamos cuando llegábamos al local.

– ¿Cómo fue aquel momento en casa de decir: «Papá, mamá, quiero ser artista»?

Bueno, yo creo que lo supieron desde siempre. Cuando estaba en 3º de la ESO di mi primer concierto y siempre era lo mismo, música, música, música. Ensayábamos los domingos en el garaje de casa cuando éramos pequeños, tres veces a la semanas, que pasaron a ser cinco cuando ya tuve la banda.

– Malagueño de nacimiento, alicantino de acogida, con raíces británicas, y después, te mudaste a Madrid…

A los 17 me fui a Valencia a estudiar sonido. Los fines de semana tocaba por ahí, y entre semana estaba en Valencia. Era acabar los viernes, irme a Benidorm, coger la furgo e ir a donde fuéramos a tocar…

– La vida del músico literal, un no parar…

Era lo que me gustaba hacer.

– ¿Y le has cogido el gusto al estudio o sigues siendo un músico de acústico y directo?

Soy un artista más de directo. Es verdad que últimamente me gusta mucho lo que es la grabación. Me gusta mucho meterme en el estudio y producir. Más que producir, lo que es la composición dentro del estudio, las voces…pero siempre he sido de directo.

Dan Millson I Baker&Daniels

– ¿Qué te ha dado Madrid?

Es difícil de explicar. Me ha influido en todos los aspectos. De hecho, cambió mi vida. Nosotros nos vinimos con la banda, los tres y la banda paró de funcionar el primer año y medio, dos años, porque nos vinimos sin un duro, estábamos viviendo los tres en un piso en Carabanchel Alto, ensayábamos los tres, tocábamos en el metro, tocábamos en el Retiro, nos íbamos a tocar a los garitos, volvíamos, no nos daba para comer y acabamos, básicamente, a hostias. Nos llevamos muy bien y seguimos tocando versiones por el centro, pero no es lo mismo. Yo me puse a trabajar en el Búho Real, en la salida de acústicos porque fui a hacer un micro abierto una vez y me encantó y le dije al dueño: «¿Necesitas un técnico de sonido?» Le gustó, entré a trabajar ahí, poco a poco me hice con la gerencia del bar y eso fue un paso enorme. Empecé a conocer a mucha gente, a muchos artistas, productores. Ahí conocí a Zip Zap, que es la empresa con la que estoy trabajando ahora. Empecé a ayudar a componer a otros artistas, en una editorial, para anuncios. Y entonces les dije que si les gustaba lo que componía por qué no me cogian a mi. Y me dijeron: «vamos a intentarlo».

– Es fundamental estar donde se cuece todo…

Totalmente. No sabía cómo hacerlo cuando llegué. Di con el Búho Real, son locales de acústicos, yo toco folk y fue sumar dos más dos. De ahí sale toda mi historia en Madrid. La verdad que Madrid me ha hecho cambiar, y me ha dado todo. Ha sido mi punto de inflexión como artista.

– Has tenido la oportunidad de participar en «Mi casa es la tuya»…

Por Zip Zap. De ellos ha salido todo. Les llegó la oportunidad para que uno de sus artistas pudiese participar en el programa, en la primera edición. En la segunda edición yo ya estaba trabajando con ellos, y me dijo Vicente: «Tengo la oportunidad de meter una canción en Mi casa es la tuya. Piensa en una versión que quieras hacer para meterla ahí». Y dije: «No sé, tampoco quiero hacer una cosa típica». Me dijo que si conocía a a Rick Astley, Never Gonna Give You Up…Y le respondí que me encantaba. Y me comentó: «¿Y por qué no haces una versión de ella?» Me tiré un buen rato, porque claro, es muy diferente versiones la original, tiene movimientos de baile…Pero salió así y sonaba bonito. De ahí para delante, le gustó, lo cogieron y ahí empezó todo. Fue lo primero que subí como Dan Millson a las redes, a Spotify.

– ¿Cómo te han ayudado a ti las redes sociales?

Es vital. Si te metes en mi Spotify creo que la canción tiene 160.000 reproducciones. Es verdad que son muchas reproducciones de listas, es decir, que tú puedes ponerlo en cualquier lado, pero la gente ya te escucha, y preguntan quién es ese artista, lo tienen al alcance de la mano. A mí me ha ayudado mucho y también ayuda con los medios. Creo que las redes sociales son necesarias. Es cierto que te pone a disposición de tantos artistas que la competencia sube mucho. Más que la competencia, la oferta. Quizá al principio hace cinco años cuando empezó Instagram había menos artistas metidos, era más fácil encontrar a esos artistas. Ahora mismo todo el mundo está metido ahí y es completamente necesario, sin un perfil de Instagram, Facebook o Twitter, nadie sabe quién eres. Porque la gente no lee el periódico, no lee revistas, la radio no la escucha… Yo no quitaría por nada del mundo a las redes sociales, pero es verdad que me cansan un poco. Porque al final todo se convierte en algo muy frío y distante. Hay una barrera. Hay mucha gente que te conoce exactamente lo que eres, lo que haces, estás poniendo tu cara, estás diciendo qué te bebes. La gente sabe demasiado sobre ti y eso me da miedo. La gente joven ha nacido con las redes sociales y quizá no lo ven así. Pero estar conectado con miles de personales me encanta como artista, pero me da miedo como persona.

– También has participado en una campaña con la DGT. ¿Lo conseguiste por el mismo camino?

Sí, porque también hago voces de anuncios. Me llegó la propuesta de poder hacer una canción, nos sentamos y salió Shine a light, que es el single y se lo pasamos. Y es verdad que como es un anuncio hay ciertos requisitos con los que hay que cumplir, pero fueron tonterías, alguna frase… La verdad que muy bien, ha tenido gran repercusión y ha hecho que mucha gente que no me conocía, use ahora Shazam, por ejemplo, y me escuche.

– Por tu influencia británica, ¿qué opinas del Brexit?

No estoy muy puesto en política, pero no entiendo cómo les han comido la cabeza. No entiendo las razones. Por la inmigración, por los temas de salud. Me parece  una tontería. Mi familia en Inglaterra es inmigrante, tiene raíces italianas, fueron allí a trabajar, a darlo todo, ellos no quieren irse del país, no quieren irse de la UE. Yo no estoy de acuerdo. Los jóvenes no querían, es una idea que pertenece a los mayores, a la gente más cerrada. El nacionalismo no es bueno. No estoy de acuerdo con las banderas, ni con las fronteras. Con la UE se dio un paso adelante, y el nacionalismo hace que se den dos hacia atrás. No podemos pensar como en la Edad Media.

– Tenemos el Mundial de Rusia prácticamente a la vuelta de la esquina…¿Qué canción elegirías como himno para España? ¿Y para Inglaterra?

Shine a light. Para ambos. Sin duda.

 

 

 

Periodista. Si suena Ella Fitzgerald, mejor. LaLaLandera. Tiene carácter, talento y, para colmo, nació cuando la mayor parte de nosotros ya teníamos media carrera hecha (o deshecha). Posee una gran habilidad para salir al corte en el fútbol y en la redacción, aunque es más de ponerla en la escuadra. Emperatriz de la batcueva.

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