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Daredevil

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‘Daredevil’; que me lleve el Diablo

No hay discusión posible: Daredevil sigue siendo la mejor serie de superhéroes que se ha creado hasta la fecha.

Qué difícil es conseguir la excelencia. Qué complicado resulta mantener la perfección después de dos temporadas brillantes. El final de The Defenders nos dejó con buen sabor de boca, más aún cuando todos sabíamos que Matt Murdock no estaba sepultado bajo tierra, tampoco de parranda, estaba desaparecido en combate para curarse las heridas en silencio y atormentarse un ratito en algún sótano de mala muerte. Los primeros episodios de la tercera temporada nos sumergen, precisamente, en ese momento de tortura, en la bajada a los infiernos, y finalmente, en su renacer. Le costará Dios y ayuda volver a los tejados, por cierto, pero si algo hemos aprendido de Daredevil es que podemos disfrutar de su viaje hacia la autorrealización sin que tenga que andar partiendo caras cada vez que sale de casa.

La trama de la temporada nos suena, pero no por ello dejamos de prestarle atención al protagonista de nuestras peores pesadillas: Wilson Fisk. Solo hace falta que el bueno de Fisk mueva un dedo para que toda la ciudad de Nueva York sucumba ante su sombra. Los planes de Fisk para Hell´s Kitchen no nos quedan claros en ningún momento, y es precisamente nuestra empatía hacia él —sí, Wilson Fisk nos fascina— y nuestro conocimiento de sus dudosas intenciones lo que nos invita a no quitarle un ojo de encima. Tenemos a un Matt Murdock mucho más oscuro y a un Wilson Fisk  enfundado en su impecable traje blanco después de haber salido repentinamente de la cárcel, ¿alguien da más?

Además, los creadores no tienen prisa por provocar el encontronazo entre Daredevil y Fisk. La rivalidad se palpa, la tragedia se masca y la espera se nos hace terriblemente placentera dado que la serie ha decidido indagar en los sentimientos que provoca Wilson Fisk en Matt Murdock. La influencia de Fisk en su mente le lleva a tomar cierta clase de decisiones que jamás hubiésemos esperado. La vida de Matt pende de un hilo sin que Wilson Fisk se acerque a él. Tensión, giros y más giros, todos con sentido. Quizá es la temporada donde todo tarda un poquito más en explotar, pero no tengamos prisa, Netflix termina el puzzle cuando lo considera oportuno. Merece la pena tener paciencia.

Ahora quiero prestarle especial atención a Karen Page. Su personalidad y su feminismo crecen paralelamente a la importancia de su personaje en el desarrollo de la serie. Es la secundaria a seguir, y eso también es todo un acierto. Deborah Ann Woll está magnífica y detrás de esos ojos azules empieza a construirse toda una heroína que no lucha contra el crimen desde las azoteas, sino a base de compromiso social y esperanza. Karen quiere construir un mundo mejor porque es su única vía de escape y logra que nos solidaricemos con la causa sin pensárnoslo dos veces. La reportera del Bulletin no será quien apriete el gatillo, pero observamos en ella un nivel de sensibilización y responsabilidad con la sociedad que la rodea digno de admiración. Si ponemos a Karen bajo la lupa, veremos claramente como su rebeldía ante el patriarcado es una trama que nace, crece y evoluciona en cada capítulo. La violencia de los opresores ya no le da miedo, es más, la estimula y la erige como el referente femenino a seguir en Hell´s Kitchen. Todos a una.

El regreso de Wilson Fisk para trabajar en la serie a jornada completa es una bendición, y por supuesto, el punto fuerte de la tercera entrega. Como ya ocurriese con The Punisher, los enemigos de Daredevil llevan sobre sus hombros un peso inimaginable en la serie. Construidos a imagen y semejanza de los peores fantasmas que rondan por la cabeza de Matt, los villanos de Hell´s Kitchen tienen grandes momentos de gloria y el mundo a sus pies. Es cierto que nada podrá superar la sobredosis de excitación que provocó la irrupción de Frank Castle en nuestras vidas, pero si le mantenemos la mirada a Wilson Fisk podremos disfrutar de otra maravillosoa temporada, e incluso, podremos observar en ellos el reflejo del mismísimo Daredevil.

Periodista. Intento de guionista, así que escribo mucho, aunque no siempre bien. Si suena Ella Fitzgerald, mejor. Deporte. Cultura. Viajes. Me bato en duelo con cualquiera por defender a Batman y 'La La Land'. Viví dos años en Buenos Aires y por eso tengo mucha paciencia. Subdirectora de A La Contra. Emperatriz de la batcueva.

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