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Fútbol

¿Volvería usted a trabajar con 68 años?

El mítico David Vidal, incapaz de aceptar la jubilación, regresa a esa edad a un banquillo de Regional Preferente. El hombre, que tantas veces nos pareció un loco, está cumpliendo lo que prometía en su época dorada. «Yo no pienso retirarme nunca».

Es la historia del que nunca se arrepiente: David Vidal. El hombre que en una misma conversación te escondía y te mostraba sus cicatrices. La última vez que hablé con él tenía 66 años y le molestó muchísimo que le preguntase si tenía edad para jubilarse. «Si quiere», contestó, «le reto a hacer una carrera». David Vidal acababa de ascender al Lorca a Segunda división y le habían echado, «porque hay gente que no respeta los pactos entre caballeros». Desde entonces, uno no ha vuelto a saber nada de él hasta hoy. Acabo de enterarme de que, a los 68 años, vuelve a la obra, a entrenar a un equipo de Regional Preferente, un auténtico desconocido, el Racing de Murcia, como uno sólo se podía imaginar de él: David Vidal. El hijo de un pescador. El retrato de un entrenador casi vitalicio que un día fue capaz de decir algo bellísimo a sus futbolistas: «De nuestra ilusión hicimos nuestra profesión».

El hombre que cruzó media España sin miedo a la inestabilidad de una profesión que no se casa con nadie. El mismo que, si algún día hay que morir, prefiere hacerlo como Jock Stein, aquel entrenador escocés que fue a morir en el banquillo. El mismo, en definitiva, que a los 68 años sigue sin valer para quedarse en casa, bajar a echar la partida, a dar un paseo junto al mar o a explicar que él ya hizo lo que tenía que hacer como parecería lo más lógico. Hubo un tiempo en el que nos parecía una broma cuando decía que él no se retiraría nunca. Pero a los 65 cuando estuvo a punto de irse a trabajar a Angola, porque aquí no le salía nada, entendimos que hay hombres que cumplen lo que prometen. Hoy, a los 68, a mes y medio de cumplir los 69, nos ha dejado helados: volverá a entrenar esta vez en Preferente y tal vez volverá a llegar hora y media antes a los entrenamientos, como en su última etapa en el Lorca. Volverá a mirar a la cara a los futbolistas y a decirles lo que piensa, y eso siempre es de agradecer. No hay tanta gente así en el fútbol. Dicen y ha dicho él alguna vez, que no se calla ni debajo del agua. Pero es que él es así.

Él es David Vidal, que arrancó como entrenador en 1986 en el Cádiz de Mágico González. Después, cruzó media España (Logroñés, Rayo Vallecano, Villarreal, Hércules, Compostela, Murcia, Las Palmas, Lleida, Elche, Albacete, Xerez, Guadalajara, Lorca…) y casi nunca fracasó, fiel defensor de esa idea en la que la ilusión es más importante que cualquier otra cosa, incluida la edad. «La ilusión no tiene fecha; la ilusión no se compra en ninguna parte». De ahí que sus 68 años no impidan que la jubilación sea cosa para otros. No para él, que se niega a perder la memoria, a dejar de trabajar las piernas y el cerebro o a rendirse antes de empezar una carrera. Y entonces uno se da cuenta de que este tipo de personajes lo son para siempre, de que sus ocurrencias nos hicieron mejores en estos tiempos de tanta retórica. «Sé cuando merezco más y cuando merezco menos», ha explicado tantas veces que no darle las gracias sería como meter las manos en el frigorífico.

De ahí que no nos moleste nada volver a escribir de él. Al contrario. David Vidal nos demostró demasiadas veces que, después de una tormenta, siempre llega la calma; de que el corazón de los demás también forma parte del suyo y de que la fecha de enloquecer, si es que llega ese día, nadie la va a decidir por él. Así que un hombre, que entrenó a Mágico González, a Kiko, a Polster…, vuelve para entrenar a un equipo de barrio, a sorprender al mundo como lo sorprendió casi siempre. Incluida aquella vez en la que, por encima de entrenador, se clasificó como «un profesor del juego» con una explicación que nos hizo reír y aprender al mismo tiempo. «Sé como colocar a los jugadores en el césped. Sé que si vas perdiendo no puedes dedicarse a tocar la pelota en medio campo, como se dedican a hacer algunos, porque entonces eso es fútbol basura. Y lo digo con toda la causa del mundo». Y, además, nunca se cansó de repetir una frase que aparecía en cualquier conversación con él («muchos creen saber pero no entienden») y que ahora va a reaparecer en un campo de fútbol, en el Racing de Murcia, en las antípodas del profesionalismo: «Yo todavía quiero seguir teniendo oportunidades», me dijo la última vez, a los 66 años y está claro que dos años después, a los 68, sigue pensando igual. Quizá porque la jubilación no es una palabra tan, tan codiciada.

1 Comment

1 Comment

  1. jose luis

    28/06/2019 at 15:49

    claro que volveria a trabjar con horario acorde y numero de horas

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