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El momento exacto en el que Tyson le muerde la oreja a Holyfield. / Foto: Cordon Press

Multideporte

De ángel a demonio: la piel del deportista

El deportista tiene valor y una actitud bondadosa, pero, cuando se pone a competir, las pulsaciones aumentan, el cuerpo se calienta y también aparecen algunas acciones para olvidar

A diario vemos deportistas que lucen cuerpos espectaculares gracias a sus entrenamientos y a una elaborada nutrición que llevan a cabo para rendir de la mejor manera posible, pero hay otra cosa bastante importante en la vida del deportista y también en cualquier persona que se debe trabajar: la salud mental. En los deportistas el aspecto psicológico es fundamental. De hecho, muchos deportistas de alto rendimiento aseguran que el 90% del éxito se debe a la capacidad y entrenamiento mental.

Cuando se compite a nivel profesional, las pulsaciones son altas, la temperatura del cuerpo también y eso puede provocar tomar decisiones de la forma incorrecta. Mantener la compostura y no perder los papeles es algo complicado cuando tu cuerpo está funcionando a tantas revoluciones. Este fin de semana, en el Gran Premio de San Marino, el piloto italiano Fenati cometió una acción antideportiva y además muy peligrosa: tocó el freno de la moto de Stefano Manzi en plena recta. Tras el incidente, la Dirección de Carrera le mostró la bandera negra expulsándole de la prueba.

No es el primer incidente de Fenati: el piloto italiano ya ha sido expulsado de otras escuderías por sus reiterados incidentes. Por ejemplo, en 2016, una pelea con su compañero de equipo Uccio Salucci, quien se metió a intentar calmar a Prieto Caprara, que era el estaba teniendo el incidente con Fenati,  acabó en altercado y con la expulsión del piloto romano. Ahora el motorista se ha quedado sin equipo y, por lo tanto, sin poder practicar su profesión. Por este motivo, Fenati hoy mismo ha anunciado que se retira. Pero la fea acción del piloto italiano no es la única dentro del mundo deportivo.

El 28 de junio de 1997, en el MGM de Las Vegas se enfrentaban Mike Tyson y Holyfield, donde se disputaban la revancha por el título de los pesos pesados de boxeo. El primer encuentro lo había ganado Holyfield meses antes por KO técnico y la esquina de Tyson protestó mucho la pelea porque el otro púgil se había dedicado a pegarle cabezazos. En el segundo duelo,  la dinámica de golpear con la cabeza no cesó y Tyson, llevado por la desesperación, enganchó con los dientes la oreja de Holyfield y le arrancó un trozo de cartílago. Mike Tyson se marchó a casa y, como reconoce en su documental (Tyson), abrió una cerveza y fumó un poco de marihuana para calmarse. Tres millones de multa fue lo que el expúgil tuvo que pagar de sanción.

Por su parte, Luis Resto y Billy Collins se enfrentaron el 16 de junio de 1983. El primer púgil era un boxeador puertorriqueño irregular pero con dureza y experiencia en sus movimientos. Por el contrario, Billy Collins era todo un talento: 21 años, 14 combates con 14 victorias y 11 de ellas por KO. El Madison Square Garden acogió la pelea, un evento que ni Muhammad Ali se quiso perder. Cuando acabó la pelea, el joven de 21 años presentaba un aspecto dramático con toda la cara deformada. En los puntos ganó el puertorriqueño, pero un apretón de manos inoportuno (cuando el boxeador fue a saludar al padre del Billy Collins) provocó que se revisaran los guantes y se demostrase que estaban rellenos de yeso. La justicia penó al boxeador con tres años de cárcel por “agresión, conspiración y posesión de arma letal”.

En el mundo del fútbol hay muchos ejemplos de desesperación y pérdida de cabeza por parte de muchos jugadores. Zinedine Zidane, el mismo que maravilló al mundo con sus ruletas, su estilo elegante e incluso ganando tres Champions League consecutivas como entrenador, le propinó un cabezazo en el pecho a Materazzi en la final de la Copa del Mundo del 2016. El jugador francés tuvo que pagar cerca de cinco mil euros de sanción. Eric Cantona golpeó a un aficionado mientras se marchaba expulsado del terreno de juego. La sanción fue ejemplar: 20.000 libras, 4 meses de sanción por el Manchester United, otros cuatro por la Federación inglesa y 120 horas de servicio comunitario. Mourinho le metió un dedo en el ojo a Tito Vilanova en una tangana durante un Real Madrid-Barcelona (dos partidos de sanción para el portugués).

Mientras, Pepe, excentral del Real Madrid, pegó varias patadas en el suelo a Casquero, medio centro del Getafe, y después, un puñetazo a Albín (diez partido de sanción). A Juanito, mientras se disputaba la ida de las semifinales de la Copa de Europa del año 1987, se le cruzaron los cables en medio del partido y le pisó la cabeza a Matthäus, tras una dura entrada por parte del alemán a su compañero Chendo. Le sancionaron con cinco años sin poder jugar en Europa por aquella acción. Como se puede comprobar, el fútbol es uno de los deportes donde más acciones antideportivas se ven.

Por el contrario, en uno de los deportes, a priori, más tranquilos como es el ciclismo también han sucedido acciones completamente lamentables. En la Vuelta a España de 1995, el ciclista vasco Ramón González Arrieta y el venezolano Leonardo Sierra, tras caerse de la bici ambos, se liaron a puñetazos en mitad del asfalto. Rufino Martellini les expulsó de la carrera, alegando que era inaceptable que en un deporte de dureza y deportividad reinase la jungla. Ambos ciclistas contaron una versión diferente de los hechos tras la etapa. El vasco explicó que se metió detrás para evitar el viento y a raíz de eso empezaron a discutir. Por el contrario, el venezolano dijo que casi le tiró, y cuando le pidió cuidado, el otro le agarró del maillot y es cuando se cayeron al suelo. Ambos fueron descalificados, pero al ciclista español le salió bien debido a que al día siguiente fue convocado para el Mundial, según su entrenador, porque iba a tener más tiempo para preparar la prueba.

El de Tonya Harding y Nancy Kerrigan, la historia que cuenta la película Yo, Tonya, protagonizada por Margot Robbie y que fue estrenada el año pasado, fue uno de los casos más polémicos de la historia en el deporte americano. Ambas compitieron para los Estados Unidos en patinaje sobre hielo. En plena clasificación para los Juegos Olímpicos de 1994, un desconocido le partió la rodilla a Nancy Kerrigan. La patinadora, con algo de fortuna, se recuperó a tiempo y pudo llegar a la prueba olímpica. Meses más tarde se descubrió que Tonya Harding y su marido habían contratado un sicario para lesionar a la patinadora. Harding aún sigue defendiendo su inocencia, argumentando que ella desconoció siempre el plan de su exmarido. La patinadora fue sancionada de por vida.

Estos son sólo algunos de los ejemplos, ya que en el deporte muchos deportistas han entrado en cólera en algún momento llegando a perder los papeles y  provocando acciones innecesarias en un mundo donde reina como valor la deportividad. Acciones peligrosas que deberían controlarse más para poder evitar cualquier desgracia en un futuro.

Describe su cabeza como el garaje de Homer Simpson: siempre desorganizado. Le promete a diario a una Marge imaginaria llamada conciencia que luego más tarde lo organizará, pero nunca lo hace. Un sillón, su cerveza Düff, el mando a distancia y el televisor con retransmisiones deportivas son sus acompañantes en el día a día. En A La Contra encontró el lugar donde puede contar esas hazañas del deporte que tanto le gusta ver.

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