¡Síguenos!
Harry Kane cabecea a gol en el minuto 91 para dar la victoria a Inglaterra. CORDON PRESS

Mundial Rusia 2018

Declaración de intenciones de Inglaterra 2.0

Con ese esquema de moda con tres centrales y dos carrileros, una especie de 5-3-2 que en ataque es 3-5-2, los ingleses fueron un ciclón al inicio.

Si alguien nos pide que nombremos un cargo de seleccionador que con certeza va a estar en el ojo del huracán permanentemente, lo normal, y más en estos días, es que pensemos en el entrenador de Argentina. Acertaríamos, pero no es el único. Hay otros países que no van a la zaga e Inglaterra es uno de ellos. Pregunten a Hodgson, a Capello o a Sven-Goran Eriksson. Tiren de hemeroteca o pregunten a un nativo. Echen un ojo de vez en cuando a The Sun o al Daily Mirror.

Poca gente apostaba que ese espectáculo entre el gossip más casposo y el periodismo de tabloide que se da en Inglaterra cada vez que aparece una gran cita futbolística fuese a ser diferente con Gareth Southgate. La realidad es que, de momento, lo está siendo. El de Watford no sólo ha conseguido una pequeña revolución silenciosa en lo deportivo (cambio generacional, muchos debutantes, cambio de estilo…), sino que ha traído la calma a un universo curtido en la crítica, el drama y la soberbia. Se clasificó para el Mundial con brillantez (no perdió un solo partido) y además lo hizo casi sin hacer ruido. Las semanas previas a la cita han estados impregnadas de una sorprendente calma y eso es algo que destaca en las Islas Británicas. También ha destacado, por inusual, ese tono pausado, ese respeto y esa prudencia en los vaticinios. Atrás quedó la arrogancia de antaño. El optimismo prudente, envuelto en acento posh, parece ser el sentimiento de moda en la Pérfida Albión. ¿Durará?

Pues debería hacerlo porque esta Inglaterra renovada tiene buena pinta. Su inicio de Mundial contra Túnez, esos primeros veinte minutos, fue más que esperanzador. El equipo de Southgate pasó por encima de su rival y lo hizo además jugando muy bien. Sólo la mala suerte y la falta de puntería impidieron que el partido quedara resuelto a las primeras de cambio. A los tres minutos ya habían fabricado dos claras ocasiones gracias a un Dele Alli que estaba siendo el mejor (pero que luego desaparecería misteriosamente). A los diez ya estaban por delante en el marcador gracias a Harry Kane, quizá la estrella más reconocible de ese grupo de jugadores. Lo hizo aprovechando un rechace en el área, que Hassen había sacado de la misma línea de gol tras un remate de cabeza previo de Stones. El portero tunecino, que ya venía tocado de una jugada anterior, no pudo seguir en el campo y tuvo que ser reemplazado por Mustapha.

¿Qué había pasado? Pues que Inglaterra estaba jugando muy bien. Así de simple. Con ese esquema de moda con tres centrales y dos carrileros, una especie de 5-3-2 que en ataque es 3-5-2, los ingleses eran un ciclón. Planteando una presión muy adelantada, con mucha personalidad, manejando el balón a velocidad de vértigo y con Dele Alli, Lingard y Sterling moviéndose por toda la línea de creación.

Los de Southgate eran muy superiores pero los tunecinos tuvieron la paciencia de aguantar y el oficio de saber parar el ritmo. Lo hicieron primero tocando el balón, las dos o tres veces que pudieron hacerlo, y después entendiendo dónde estaba el problema. Trataron de parar la zona de creación inglesa y, más o menos, lo consiguieron. Por las buenas (casi siempre), pero también por las malas cuando no quedaba otro remedio. El ritmo paró, sí, pero seguía existiendo un sólo equipo en el campo. Los africanos tardaron 23 minutos en tirar a puerta y fue un tiro lejano de Sliti, probablemente su mejor hombre en todo el partido.

El único pero de Inglaterra estuvo en un par de despistes defensivos. El primero, un Maguire sobradísimo que se equivoca al sacar el balón y que provocó un córner en contra que podía haber sido peor. El segundo, un absurdo codazo de Walker a Youssef en el área que terminó en penalti. Penalti absurdo, pero penalti difícil de no pitar con el VAR por medio. Sassi se encargó de empatar el partido y sembrar la duda en las cabezas inglesas.

El equipo tunecino pareció animarse y los británicos pasaron por un momento confuso, pero siguieron siendo mejores y teniendo más ocasiones. Algunas clarísimas como un par de ellas al final del primer tiempo que Lingard, otro de los destacados, falló en la definición.

Túnez cambió a defensa de tres centrales en la segunda parte y eso hizo que el partido fuese distinto. Uno más feo. Pararon en seco el dinamismo inglés y el juego se espesó de forma dramática. El partido seguía teniendo un dueño de color rojo (así jugó Inglaterra) pero ya no había profundidad, ni ideas rompedoras, ni alegría en la circulación. Su rival vivía mucho más cómodo en ese estado. Olvidándose de atacar y concentrándose en tapar el previsible esquema inglés.

La entrada de Rashford por Sterling parecía buena idea, de hecho fue el único que aportó desborde en un momento en el que el juego era ya muy plano, pero no fue determinante y seguía faltando algo.

Y ese algo llegó en forma de suerte. El enésimo balón parado que llegaba con el tiempo ya cumplido terminó en una prolongación al segundo palo que Harry Kane aprovechó para rematar de cabeza y llevarse el partido.

Inglaterra sólo había ganado 5 de los 26 partidos iniciales en competiciones top que había jugado. Hoy ha cambiado también esa tendencia. Quedan algunas dudas en la defensa frente a equipos más incisivos. Quizá también la falta de variantes o un plan alternativo cuando los partidos se bloquean sean cosas a vigilar, pero la declaración de intenciones es clara, solvente y prometedora. Insisto, tiene buena pinta esta Inglaterra 2.0.

Se hace llamar "escritor intruso", pero ya se está convirtiendo en escritor de cabecera. Alimentó un blog en torno al Atleti (“Y los sueños, sueños son”) desde 2007 a 2017 así como otros blogs clandestinos sobre música, cine, series y política. Además, es compositor, cantante, guitarrista y teclista de los 'Happy Losers'. También ha publicado discos en solitario bajo el pseudónimo de Lukah Boo. Entre otras rarezas tiene un título de Ingeniero Industrial firmado por el Rey.

Comenta

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio

Más en Mundial Rusia 2018

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies