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Fútbol

Dembelé, ¿a qué juegas?

Sexta lesión del francés en apenas dos temporadas. Su fragilidad y su vida disoluta empiezan a comprometer su continuidad en Can Barça.

Todo parecía distinto esta vez. Con una semana de antelación Dembelé se presentaba por sorpresa en la ciudad deportiva del Barça. Corría el 8 de julio y buscaba ponerse a punto para llegar a tope al estreno liguero. Buscaba también la redención ajena y borrar de su recuerdo dos temporadas con más sinsabores que éxitos. La última, precisamente, la había terminado lesionado, sin poder ayudar a su equipo en la dramática noche de Anfield o en la final de Copa del Rey. Durante todo el verano su nombre ha aparecido machaconamente relacionado con el posible retorno de Neymar, con Ousmane como moneda de cambio. Una insistencia que obligó al presidente, Josep María Bartomeu, a lanzar aquella boutade: «Dembelé es mejor que Neymar». Nos quedaremos sin saberlo al menos durante las próximas cinco semanas. El tiempo que estará de baja el extremo francés tras una nueva lesión. Al hombre de cristal se le agotan las oportunidades.

Es la sexta lesión de Ousmane desde que en el verano de 2017 se vistió de azulgrana. Dos temporadas y 105 +40 millones después el galo ha estado de baja 253 días en los que se ha perdido 44 partidos. Ahora sumará cinco semanas más tras la rotura del bíceps femoral izquierdo que sufrió en San Mamés. La lesión, inoportuna como todas, llega en un momento especialmente delicado para Dembelé, cuando debía coger el timón de la delantera junto a su buen amigo Griezmann para hacer olvidar las ausencias en este inicio de temporada de Suárez y Messi. Precisamente la buena sintonía con Antoine fuera del terreno de juego era una de las bazas en las que confiaban en el Barça para que el extremo francés se centrara exclusivamente en el fútbol y esta fuera la temporada de su confirmación en azul y grana.

Pero la lesión, como suele ocurrir con Dembelé, ha venido acompañada de alguna que otra imprudencia. Tras acabar con molestias el partido de San Mamés fue citado el sábado por los médicos del club, pero él, con tres días libres, prefirió marcharse de viaje para reencontrarse con su familia. Al contrario de lo que se ha publicado no viajó a Senegal, sino a Rennes, para pasar allí el fin de semana libre. Mientras tanto los servicios médicos del club intentaron localizarle, algo que una vez más fue imposible. Hasta el lunes no volvió a aparecer por la ciudad deportiva cuando las molestias perduraban y las pruebas confirmaron los peores presagios. Ousmane era reincidente por partida doble.

Ni los reiterados tirones de oreja desde los diferentes estamentos del club han impedido que Dembelé siga cometiendo los mismos errores. Tan imprevisible dentro como fuera de los terrenos de juego, el galo sigue regateando a la madurez y a la profesionalidad. Durante estos dos años Ousmane ha acaparado portadas por sus retrasos en los entrenamientos, por quedarse dormido, por despedir al cocinero que el club le había recomendado para mejorar su dieta o por no respetar las horas de descanso y pasárselas jugando a la videoconsola (es un apasionado del Fortnite). En el hiperprofesionalizado mundo del fútbol, solo su talento le mantiene en la élite, aunque éste empiece a darse a cuenta gotas y sin la continuidad necesaria que exige el Barça. Su alma libre está agotando la paciencia de todos en Can Barça.

Ni siquiera los sabios consejos de Eric Abidal, un segundo padre para él (sobre todo por su faceta protectora) desde que llegó a la Ciudad Condal, han servido para reconducirle. Con el secretario técnico azulgrana habló antes de concluir la pasada temporada y le convenció de que este debería ser su año, que tenía que dar un paso adelante y que su responsabilidad en el equipo debía aumentar una vez su continuidad era innegociable para los altos cargos del club.

Ahora una nueva lesión vuelve a dejar en stand by su progresión en Barcelona. Mientras, la sombra de Neymar Jr se proyecta desde el Tibidabo hasta el Camp Nou. La vuelta del brasileño terminaría de sepultar las opciones de Dembelé de triunfar en la Ciudad Condal, sin espacio en una delantera en la que habría que encontrar acomodo a Messi, Suárez, Griezmann y el propio Neymar. Un rompecabezas para Valverde en el que las intermitentes actuaciones de Dembelé apenas tendrían cabida.

Llegue o no el brasileño, la figura del galo empieza a remitir a la de otros jugadores de cristal que nunca pudieron rendir a su nivel por las continuas lesiones y por su falta de continuidad en el equipo. Estos días muchos se han acordado de Gareth Bale, pero el galés ha tenido un rendimiento mucho más alto (tanto en goles como en títulos). El francés remite a otros extremos como Quaresma u Overmars, a los que su explosividad y sus cambios de ritmo también les jugaron malas pasadas en forma de continuas lesiones. El agravante en el caso de Dembelé es que ni en Rennes ni en Dortmund se caracterizó por la fragilidad de sus músculos, lo que ha llevado a los responsables azulgranas a buscar respuestas en otros aspectos (psicológicos, alimentación, etc). Algo se está haciendo mal con Ousmane, y pese a su juventud (22 años) el tiempo empieza a jugar en contra del segundo fichaje más caro de la historia del Barça.

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