Derrick Rose, “milagro” sin redención - NBA - A la Contra
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Rose, en el partido contra Utah, cuando anotó 50 puntos. CORDON PRESS

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Derrick Rose, “milagro” sin redención

Fue el héroe de la semana en la NBA tras anotar 50 puntos. Pero los elogios no deben hacer olvidar una acusación de violación por la que declarará el 16 de noviembre.

El jugador de los Minnesota Timberwolves ha empezado esta temporada como el mejor sexto hombre de la NBA. Esta semana, frente al Jazz de Utah, anotó 50 puntos y dio la victoria a su equipo. La prensa no ha tardado en ensalzar su retorno a la élite, tras sendas lesiones, pero parece olvidar lo importante: Rose está acusado de violación y enfrenta un juicio en la corte de Los Ángeles.

Como no podía ser de otra forma, ha sido una mujer la que nos ha hecho notar que estábamos mirando para el lado equivocado. Cuando hablamos de deportes —y de política y de cine y de crianza— los hombres tendemos a enfocar las cosas de una manera que es común, aunque no quiere decir que esté bien. Suele suceder que, llegado un momento, la opinión femenina —desde otra perspectiva— cambia la naturaleza de la discusión, haciéndonos notar que estábamos dejando todo un aspecto del asunto de lado.

Lamentablemente, los deportes masculinos siguen siendo comentados y retransmitidos, en su mayoría, por hombres, y todavía puede sostenerse que también, en gran medida, son consumidos por un público masculino. La ex golfista Anya Álvarez, que escribe sobre temas de género y política en el deporte para The Guardian, rescató, en una reciente columna para el portal inglés, las palabras pronunciadas por el comentarista de Fox Sports Jim Petersen, en el momento que Rose daba la victoria a su equipo.

“Está pasando por muchas cosas fuera del campo; yo no soy un juez ni un miembro del jurado, ni lo han condenado por nada… es un tipo que trabaja muy fuerte”… Petersen se refiere al caso de violación grupal por el que fueron denunciados Derrick Rose y dos hombres más, sucedido en 2013 y llevado a la corte en el 2016. La víctima denunció que los tres sujetos llegaron a su departamento en Los Ángeles pasada la medianoche, la drogaron y la violaron. Álvarez recoge en su columna una parte del diálogo entre Rose y los jueces que evaluaron su caso que resulta bastante chocante, sobre todo teniendo en cuenta que la acusación contra el jugador de los Timberwolves fue desestimada.

—Juez: Es decir… sus amigos le dijeron “Oye, estamos en plena madrugada, vamos todos a la casa de esta chica” ¿y no le dieron ninguna explicación de por qué querían ir?

—Rose: No, pero somos hombres. Puedes asumir.

—Juez: ¿Perdone?

—Rose: Dije que somos hombres. Puedes asumir. Es decir… estábamos yendo a la casa de una chica a la una de la mañana, no hay mucho que explicar.

—Juez: Bien. ¿Hay algo en los mensajes de texto que acaba de revisar que indicara que ella quería que fueran los tres a su casa para tener sexo?

—Rose: No.

Rose se escuda en que es un comportamiento masculino y que no necesita mayor explicación. Admite que tuvieron sexo con ella y que estaba borracha, pero no que la violaron. Lo cierto es que, a pesar de semejante confesión, el MVP del 2011 fue absuelto y siguió su vida en los campos de baloncesto, aunque volverá a la corte el 16 de noviembre como parte de un recurso de apelación de la demandante.

El problema de lo que dijo Petersen, y que repite la prensa especializada en todo el mundo, es que su “renacimiento” en la NBA (su descomunal talento y rendimiento se vieron mermados por graves lesiones) no puede ser comparado, jamás y bajo ningún contexto, con los actos a todas luces delictivos que ha realizado. Cuando Petersen pone en el mismo saco las “dificultades” que ha afrontado fuera de las canchas —como si fuera él la víctima, además— y su buen desempeño dentro de ellas, minimiza inmensamente el sufrimiento de la verdadera víctima —la chica violada— y la culpa del agresor.

Si bien es cierto que toda persona debe ser considerada inocente hasta que se pruebe lo contrario, las palabras de Rose en la corte angelina son lo suficientemente elocuentes como para darse una idea de la clase de ser humano que es este buen deportista.

Que sea uno de los mejores de su generación, que se haya recuperado a lo grande de sus lesiones, que haya retomado su brillante forma y que vuelva a ser una de las superestrellas de la NBA no lo limpia en absoluto de las brutales acusaciones que pesan en su contra. Y eso tiene que quedar claro cada vez que se trata de comparar su “difícil” vida con su juego.

Como escribe Álvarez: “En el caso de una lesión, sólo una persona es la impactada: el atleta. En el caso del abuso sexual, hay que pensar en otra persona: la superviviente”. Y pareciera que nosotros, los hombres que vemos y hacemos y comentamos deporte, no nos estamos dando cuenta.

Periodista y defensa central que no le teme al choque, salvo el que le planteó la realidad. Entrenador top en Football Manager. Lejano y solitario aficionado de la Fiorentina gracias a un melenudo llamado Gabriel Omar. Vive el fútbol como su país le enseñó: con taquicardia y el ceño fruncido. Trabajó en AS durante un año y ahora está de vuelta en Lima, su ciudad, donde escribe para una revista local, y desde donde intentará contarnos qué pasa en esas latitudes (o cómo se ve desde allí el otro lado del mundo).

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