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Messi, desolado tras caer eliminado de la Champions. CORDON PRESS

Barcelona

Los siete desastres históricos del Barça

La derrota ante el Liverpool, el último gran ridículo del equipo azulgrana

El FC Barcelona fue apeado ayer de la Champions League por un Liverpool que ofreció ante los culés una cátedra de fútbol. El Barça llegaba a Inglaterra con un buena renta sobre el equipo de Klopp (3-0), al que, además, le faltaban sus dos mejores jugadores: Salah y Firmino. Todo hacía presagiar que el partido sería un mero trámite antes de pasar a disputar la gran final del Metropolitano.

Al final, resultó no ser así. En los planes del Liverpool no entraba vender barato el pase a la final, y no lo hicieron. Los jugadores reds salieron con más intensidad y se comieron durante los 90 minutos al Barcelona de Valverde, que ya perdía en el minuto seis. Los aficionados del Liverpool tenían en la cabeza aquella final de Champions de la temporada 2004-2005 en la que habían remontando en 45 minutos un 3-0 al todavía poderoso Milan.

La imagen del Barça nunca fue la del favorito que se le presuponía antes de comenzar el encuentro. El equipo catalán estuvo perdido durante todo el partido y no pudo parar las constantes acometidas de los británicos. Al final, parecía que a los culés ya les servía con la prorroga, seguramente esperando que en la media hora de añadido a su rival por fin le fallaran las piernas después de tal despliegue físico. Nunca sabremos si hubiese pasado tal cosa, porque no hubo prórroga. El Barça, con un error más propio de un equipo de benjamines que de uno profesional, encajó un gol en un saque de esquina en el que solo Gerard Piqué atendió al balón. El tanto que significó el 4-0 consumó la remontada del Liverpool y otra bochornosa derrota culé, que, además, los dejó fuera de la máxima competición europea un año más. No es la única ocasión en la que el Barça ha sufrido un duro correctivo como el de ayer. Otro ejemplo lo tenemos en el 3-0 ante la Roma el año pasado, pero todavía hay más.

 


Bayern 7-0 Barça: un global mayor al de un set


El por entonces equipo de Tito Vilanova sufrió una dura derrota a manos del que sería el campeón de aquella Champions (2012-2013). Los de Jupp Heyncknes fueron un rodillo tanto en la ida como en la vuelta y no dieron opción alguna a un Fútbol Club Barcelona superado en todas sus líneas. A pesar de que la eliminatoria quedó sentenciada en el Allianz Arena con un contundente 4-0, los culés, lejos de dar una mejor imagen en la vuelta, cayeron en casa por 0-3. Lo que significó un global de un escandaloso 7-0.


La única Copa de Europa del Steaua con el Barça como víctima


El partido se disputó en Sevilla, en el Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán. Era la segunda final del Barcelona en la Copa de Europa (la primera la había perdido ante el Benfica en 1961), y la primera del Steaua de Bucarest. El encuentro fue un partido intenso pero con poco fútbol en el que no hubo goles en los 120 minutos de juego. El partido se fue a los penaltis; de los cuatro primeros el Steaua metió dos. Fue suficiente porque el Barça los fallo todos. El portero Helmuth Duckadam se erigió como héroe nacional en Rumanía. La curiosidad de la eliminatoria llegó cuando el Steaua levantó la copa en un estadio casi vacío, porque los aficionados, la mayoría del Barça, ya se habían marchado.

 


Final de Champions 1994: cuando el Milan destrozó el estilo Cruyff


El partido generó en los días previos una gran expectación al ser dos enormes equipos de distinto concepto futbolístico. El Barcelona partía como el favorito al estar reconocido por su gran juego ofensivo. Sin embargo, el Milan de Fabio Capello superó al equipo de Johan Cruyff de principio a fin. Daniele Massaro marcó dos goles en la primera mitad, mientras que Dejan Savicevic y Marcel Desailly anotaron uno cada uno en la segunda. El marcador final fue 4-0: el resultado más abultado que se ha dado en una final de Champions desde que se implantó el formato actual de la competición.

 


Barça-Metz de la Recopa 1984: otra remontada de un equipo menor


En la Recopa de la temporada 1984-85, el Barça ya sufrió una bochornosa remontada de un equipo que, a priori, era bastante inferior. Los culés habían ganado al Metz en Francia por 2-4 sin hacer demasiado esfuerzo. El propio Schuster bromeó en la previa del partido de vuelta diciendo que invitaría a un jamón al portero del Metz por el “regalo” que les habían hecho en la ida. La eliminatoria parecía sentenciada, de hecho, solo dos periodistas franceses viajaron a Barcelona y el partido ni siquiera se televisó en Francia. Sin embargo, el Metz le endosó un 1-4 al Barça en el Camp Nou.

 


11-1: la mayor goleada recibida en un Clásico


Corría el año 1943 y se jugaba un partido de Copa entre el Barça y el Real Madrid en feudo madridista. Los aficionados del Madrid acudieron en masa al encuentro e hicieron del estadio una auténtica caldera en la que el Barça se abrasó. Cayeron por un contundente 11-1, registrando así la mayor goleada en un Clásico hasta la fecha. El pospartido estuvo cargado de incidentes y de declaraciones cruzadas, lo que llevó a los presidentes de ambos clubes a dimitir. Los relevaron José Antonio Albert i Muntadas en el Barça y Santiago Bernabéu en el Madrid, cuya primera misión fue organizar un partido de ida y vuelta “por la paz”.

 


La eliminación ante la Roma: el penúltimo ridículo del Barça


En la noche de ayer nadie se había olvidado todavía de la eliminatoria de cuartos de final del año pasado ante la Roma. Se presuponía que el Barça iba alertado por el ridículo del año pasado en la capital transalpina. En aquella ocasión, el Barça también disputó el primer partido en casa, imponiéndose a la Roma con un contundente 4-1. Como ayer, se pensaba que el partido de vuelta sería un mero trámite y los culés ya se veían en la semifinal. Sin embargo, no fue así. Los catalanes perdieron 3-0 en el Olímpico sin ser capaces de anotar un solo gol que les diese el pase de eliminatoria. Se consumó el ridículo.

Vigués afincado en Madrid. Aficionado a los golpes en la cabeza y, por ende, también al motociclismo y al boxeo. Su primera bicicleta tenía motor y desde ahí ha ido in crescendo. El día que descubrió que no iba a ser ni el próximo Kevin Schwantz ni el próximo Muhammad Ali decidió dedicarse al periodismo. En sus ratos libres le gusta complicarse la vida y leer sobre filosofía y la Guerra Civil, probablemente a causa de algún traumatismo craneoencefálico.

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