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Detroit Become Human: elige tu propia aventura

El título desarrollado por Quantic Dreams nos lleva a un drama futurista de ciencia ficción que se convierte en referente para su género.

Aquellos que sean algo más mayores quizás se acuerden de lo que voy a contar a continuación. No se trata sino de los populares libros juveniles de “Elige tu propia aventura” en el que nuestras decisiones en un momento dado de la historia nos llevaba a un resultado que abría casi un infinito universo de posibilidades que enriquecía esa experiencia en el que eras el absoluto protagonista.

Pasamos al año 2018 y la nueva propuesta del estudio francés Quantic Dreams, que ya nos encandiló con sus recientes propuestas como fueron Heavy Rain y Beyond dos almas, no ha podido superarse a la hora de ofrecernos su mejor trabajo hasta la fecha o al menos unos de los títulos exclusivos que se han convertido en referencia para la Playstation 4. Ese no es otro sino Detroit Become Human.


Un futuro distópico


Nos encontramos en el Detroit de 2038 y el mundo se ha acostumbrado a la presencia de los androides, que cumplirán con todos los trabajos desde los trabajos de mantenimiento hasta llegar a tener fines sexuales. Sin embargo, su creciente expansión se convierte en foco de tensiones con los humanos puesto que poseer un androide se convierte en sinónimo de estatus mientras que no tenerlo… cogéis la idea, puesto que terminan haciendo incluso nuestro trabajo.

Ahí es donde entran las tres historias que manejamos y cuyos protagonistas son Connor, Markus y Kara. El primero es un androide de élite creado para ayudar a las fuerzas del orden en la lucha contra el crimen y que se verá implicado en la investigación de una oleada de asesinatos cometidos por los propios androides. Por su parte, Kara acaba de ser activada y se ve abocada a un hogar disfuncional, del que huirá junto a la hija de su dueño humano al comportarse éste último de forma violenta. Por último, Markus era un asistente de un pintor ciego que se verá abocado a ayudar en la revolución por los derechos de los androides.

A lo largo de episodios de tremenda emotividad, la clave de la historia de Detroit: Become Human no es tanto la liberación e empatía que se puede sentir con los androides sino ver cómo se toman las decisiones a lo largo de una trama para la que nuestro concepto de lo que es ético (o no) sufrirá no pocos asaltos respecto a nuestras ideas preconcebidas.


La rejugabilidad como punto fuerte


A lo largo de esta historia interactiva de una duración entre las 8 y 12 horas y en el que la capacidad de maniobra del jugador se limite a explorar los escenarios del juego mientras interactuamos con los interesantes secundarios y reunimos pruebas mediante el escáner de los androides, habrá no pocos momentos en los que tengamos la tentación de poder regresar por nuestros pasos para tomar una decisión bien distinta. Aquí es donde entra la tabla de flujo puesto que después de cada escena se nos ofrecerá un esquema del desarrollo de la misma y contemplar las distintas alternativas que se podrían haber tomado y sus correspondientes consecuencias.

De hecho, podemos volver al menú principal y cargar cada escena e incluso afinar aún más con los puntos de control cuando llegue un momento crítico siempre a través de los clásicos quick time events (QTE). No obstante, no recomendamos esta última opción puesto que le resta riqueza a la experiencia única que supone afrontar el juego por primera vez. En ese sentido, Detroit: Become Human se convierte en una excelente apuesta por la rejugabilidad y eso gracias al inteligente guión creado por David Cage.


Un espectáculo visual


Si algo ha caracterizado a los juegos de Quantic Dreams es una factura exquisita y este exclusivo para PS4 no puede decepcionar sino más bien todo lo contrario. Los gráficos son fabulosos y rivalizan con lo visto en juegos como God of War o Horizon pese a tratarse de géneros totalmente distintos con una dimensión diferente. La captura de movimientos de los actores nos ofrece una experiencia extraordinaria que casi nos hace pensar que estamos ante una situación real y no un videojuego. La música también se convierte en un elemento esencial de la trama y le da un tono crepuscular que le sienta fenomenal al título, como viene siendo habitual en la trayectoria de esta desarrolladora.

Hay que concluir que Detroit: Become Human puede que no invente la rueda ni falta que hace, pero se trata de una apuesta valiente que nos ofrece una historia apasionante que puede ser explorada desde diversos puntos de vista y que nos llega a hacernos la pregunta de qué es lo que nos convierte en humanos.

Desde este mismo momento, se convierte en una compra obligada para Playstation 4.

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