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Barcelona

La dictadura de Messi

Una nueva Liga para Messi, la décima para el argentino en sus 15 años en el Barça. Pocos gobernaron el campeonato doméstico como lo está haciendo el argentino. Esta es su tiranía.

La dinastía de los Hårfagreætta fue la primera que reinó en Noruega, allá por la era de los vikingos, en el 930 dC. Estos se consideraban descendientes del Rey Harald I, unificador del reino de Noruega bajo una sola corona. Con raíces que se entroncan en aquellos primeros reyes ha pervivido hasta nuestros días la monarquía en el país escandinavo. Desde 1991 uno de aquellos descendientes de vikingos de sangre azul, Harald V de Noruega ocupó el trono. Su padre, Olaf IV, afectado ya por un delicado estado de salud, le dejó paso justo un año antes de que otra dinastía alcanzara el trono futbolístico en Noruega. El Rosenborg dominó con puño de hierro las siguientes trece ligas, desde 1992 hasta 2004. Ese mismo año debutó Leo Messi con el FC Barcelona en partido oficial. En este caso, la sangre azul alternaba con la grana para iniciar un reinado que todavía no tiene fin. Después de tantos años, en Rosenborg ven peligrar su monarquía.

Sin prisa pero sin pausa otras dinastías del fútbol europeo han ido claudicando, sometidas todas a la dictadura de Leo Messi. Atrás quedaron los seis entorchados nacionales conquistados por el PSG —equipo que porta en su escudo la flor de lis, símbolo de la Casa de los Borbones—, entre 2013 y 2019 o los otros tantos de la Casa de Baviera por excelencia, el Bayern de Munich (2013-18). El magnífico Olympique de Lyon de principios de siglo XXI pergeñado por Aulas y que se convirtió en el Rey Sol de Francia durante siete temporadas también ha sido superado, incluso la tiranía de la Juventus en el país transalpino con sus ocho scudettos consecutivos (2012-2019) ha sido devorada por Messi. Todos ellos han sido coetáneos de Lionel, aunque quizá haya que mirar más atrás para entender la magnitud de su dominio, quizá ni siquiera el primer United ganador de Sir Alex Ferguson, ese que se alzó con 8 Premier League en una década (1992-2003) alcanzó en voracidad y regularidad al argentino.

Y es que Lionel Andrés Messi Cudiccini ha ganado 10 de las 15 Ligas que ha disputado desde su debut en la temporada 2004/2005. De los 26 campeonatos domésticos que ha coleccionado el Barça en sus casi 120 años de historia, el argentino ha puesto la rúbrica en 10. Diez de veintiseis, escrito resulta aún más estratosférico, en una institución que tardó 86 años en ganar sus diez primeras ligas. Hoy el 38% de esas Ligas tienen acento argentino, de Rosario, concretamente. Desde su advenimiento el Barça solo se ha quedado un año en blanco (2007/08) coincidiendo con el cambio de régimen y posterior abdicación de Ronaldinho en favor del argentino. También resultaron decepcionantes las temporadas 2006/2007, cuando ya se avecinaba el Crepúsculo de los Dioses azulgranas, consiguiendo escasamente una Supercopa de España. Ese fue el único botín que se logró también en la temporada 2013/14, en el prólogo del año del Tata Martino en Barcelona.

Sea como fuere solo el Madrid Ye-yé con 8 títulos ligueros en 9 años supera esta edad dorada del Barça al albur de Messi. Es ahí donde fija su siguiente meta el argentino. Alcanzado José Martínez Sánchez “Pirri”, jovencísimo integrante de aquel equipo que alargaría su estancia en la casa blanca hasta inaugurar la década de los ochenta para cerrar su etapa con 10 ligas, a Leo solo le queda por delante Paco Gento. La Galerna del Cantábrico convivió con dos históricas generaciones madridistas, con dos equipos que marcaron época para representar sobre el césped el Milagro Económico Español. Integrante del Madrid de Di Stéfano, sus carreras, regates y goles le valieron también para ser pieza fundamental de un equipo donde Concha Velasco era la musa y los Beatles ponían la banda sonora. El actual presidente de honor del Real Madrid ganó 12 de las 18 ligas que disputó entre la década. Todo ello aliñado con seis Copas de Europa. Si no lo han hecho ya, alguien debería poner una foto de Paco Gento en la taquilla de Messi.

Fuera de nuestras fronteras, Ryan Giggs y Kenny Dalglish mantienen su particular reinado en lo alto de la cima con 13 ligas cada uno. Si el galés consiguió sus 13 Premier Leagues vestido de red devil durante 23 temporadas, King Kenny logró primero cinco en su Escocia natal, antes de bajar hasta Liverpool y ganarse el corazón de los reds con ocho Premier entre finales de los 70 y la década de los 80. Con 12 aparece también Gary Neville, aplicado alumno de la Clase del 92. El mayor de los Neville comparte escalón con Zlatan Ibrahimovic aunque los 12 títulos ligueros del sueco estén repartidos por un puñado de países (5 Series A, 4 Ligue 1, 2 Eredivisie y 1 Liga española). Por detrás de ellos y más al alcance de Messi parecen ya los 11 títulos de Vitor Bahía (10 ligas portuguesas y una española). El argentino ha igualado también a O’Rei Pelé que logró 10 campeonatos Paulistas con el Santos cuando la samba, el talento y los genios eran patrimonio de Estado en Brasil. Por detrás quedan ya un rosario de nombres ilustres entre los que sobresalen Buffon, Santillana, Iniesta, Amancio y Camacho (9), Xavi (8), Maldini y Costacurta (7).

En la Era Messi, la que abarca de 2004 hasta 2019 lo único que se mantiene inalterable es el propio Leo, hasta estirar el eslogan de un club, que bien podría ser desde ahora Messi que un club, colgado de su botín izquierdo durante prácticamente tres lustros. En ese tiempo el Real Madrid solo ha conseguido cuatro ligas y solo en una ocasión pudo enlazar dos seguidas (2006-07 y 2007-08). Ahora camino de los 32 años y burlando el ocaso con la misma facilidad con la que sigue desmontando defensas, Leo sigue manteniendo el idilio con el gol como ningún otro (34 dianas) y su visión panorámica sigue regalando pases a diestro y siniestro (13 asistencias). El listón que todavía seguirá subiendo está ya en los 417 goles en 449 partidos. A estas alturas, lo que produce Messi es vértigo.

Y es que sobre su 1,69m. se ha edificado el Barça contemporáneo, el club universal que recuperó la sonrisa con Ronaldinho. Pero que necesitó la ascensión del argentino como líder del equipo y de la mano de Pep Guardiola para llevar al club a otra dimensión: la de pelear siempre por todo hasta el final. Los tripletes y sextetes dejaron de ser una quimera. Tras mostrar pinceladas de su talento en el Barça de Rijkaard, revulsivo y esperanza azulgrana desde el extremo derecho, dio un paso adelante con Guardiola. También hacia el centro. Como falso 9 y con el 10 a la espalda catapultó al Barça a los mejores años de su vida. “La cuestión es rodear bien a Messi, que se sienta feliz” dijo una vez Guardiola, mientras el argentino mezclaba por igual con Eto’o o con Villa, con su amigo Fábregas o con Pedro. Quizá solo la convivencia con Zlatan Ibrahimovic, en una carrera donde el ego importaba bastante, fue el único punto de discordante que ha tenido sobre un terreno de juego.

El Barça pese a los augurios que se cernían sobre él no se marchitó con la marcha de Guardiola. Para entonces un Messi convertido ya en el eje capital del equipo y del club llevó a Tito Vilanova a lograr una liga histórica, la de los 100 puntos. Eran los años de los 91 goles, de los Chitalu y de los torpedos a la historia. Fueron también años perdidos como el del Tata, por más que el equipo peleara la Liga hasta el último día. La última vez que cayó el muro, el de la Copa de Europa, fue en Berlín con una delantera mítica a la par que breve, para repetir triplete y sensaciones. Luego Neymar no supo o no quiso aguardar a una abdicación que sigue posponiéndose como si de un pacto con el diablo se tratara. El botín que se llevó a París fue una Copa de Europa, mientras Suárez y Leo, huérfanos de samba y entre mate y mate buscaban reconstruir un equipo en el que Messi cada vez tenía que hacer más cosas: arrancar la jugada, darla velocidad, sortear defensas y llegar al remate. Para no desfondarle, Valverde montó un sistema de ayudas y parapetó al equipo hasta arrebatarle el romanticismo y dejarle en un aplicado funcionario. El Barça con Messi en el epicentro sigue llegando puntual a la victoria, dominando con puño de hierro la Liga y con el anhelo de conquistar Europa desde el orden y la serenidad. Ocurre en los amores maduros, también en las monarquías asentadas, donde la burocracia se impone y los días apasionados empiezan a ser un bonito recuerdo. Por más que el ocaso no termine de advertirse con Leo en el campo.

Ahora sabemos que cuando hablábamos del Barça de Guardiola, del Barça de Tito, del de Martino o del de Luis Enrique, incluso de este último, del Barça de Valverde, lo hacíamos en realidad del Barça de Messi porque el club lleva más de una década gravitando en torno a su figura, a sabiendas de que con Leo todo es posible. Nadie gobernó tanto y tan bien como el argentino.

 

 

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