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El once de Dinamarca ante Eslovaquia, plagado de jugadores amateurs y de fútbol sala | CORDON PRESS

Fútbol

La casa de los líos está en Dinamarca

Un portero de fútbol sala se puso los guantes de Schmeichel y futbolistas de tercera y cuarta división hicieron de Eriksen, Kjaer o Sisto.

En el último partido de la selección danesa, un portero de fútbol sala se puso los guantes de Schmeichel y jugadores amateurs de la tercera y cuarta división local hicieron de Eriksen, Kjaer, Sisto y compañía. No es que el seleccionador nacional estuviese experimentando un método alternativo como el de los directores de la Nouvelle Vague, que contrataban para sus películas a ciudadanos de la calle sin ninguna aptitud artística, ni tampoco que los futbolistas daneses hubiesen desarrollado una fobia post mundialista a la camiseta de su tierra.

La DBU (Federación de Fútbol de Dinamarca) mantiene un duro conflicto con el sindicato de jugadores por la participación de estos en los actos publicitarios de la selección. El contrato que regulaba las cuestiones de patrocinio expiró después de Rusia 2018 y hasta hace escasas horas no se ha alcanzado un nuevo acuerdo que satisficiera a ambas partes. Hasta ese momento, la respuesta de los protagonistas en el campo fue muy contundente: adiós a la selección. La polémica estaba servida. La DBU presionó recordando la importancia de los dos siguientes partidos y los futbolistas se defendieron dejando claro que el plantón no era por una cuestión económica.

El director ejecutivo de la DBU, Claus Bretton-Meyer, dijo: “Esperábamos que los jugadores se reunieran. Es una situación triste. Ahora, trabajamos para convocar a los mejores jugadores posibles para estos dos partidos. Es crucial. Si no jugamos, podemos recibir multas o ser excluidos”. Mientras que la estrella danesa, Christian Eriksen, argumentó: “Queríamos seguir negociando y fue la DBU la que no quiso. Quisimos prolongar el acuerdo y jugar en condiciones serias. No se trata de dinero, sino de derechos”.

Lo cierto es que los propios futbolistas habían intentado negociar hasta en dos ocasiones, sin ninguna suerte, con la Federación. Es más, los directivos del fútbol danés, en su momento, fueron condenados por el Tribunal de Arbitraje a pagar tres millones de coronas (unos 400.000 euros) a los jugadores tras una mala interpretación del contrato que se firmó en 2015. El nuevo acuerdo entre Federación y sindicato, vigente hasta el próximo 30 de septiembre, es una solución temporal mientras ambas partes negocian un consenso definitivo. Este nuevo convenio es similar al que regía anteriormente la participación de los jugadores en los actos publicitarios.

Dinamarca podrá estrenarse en la Liga de Naciones ante la Gales de Bale con todas sus estrellas tras un conflicto que llegó a rozar lo inverosímil. La presión era máxima: si la selección danesa no presentaba un equipo para enfrentase ante Eslovaquia, en amistoso, y a Gales, en partido oficial, corría el riesgo de que la UEFA les expulsase de la próxima Eurocopa. John “Faxe” Jensen, integrante del combinado danés que ganó la Eurocopa de 1992 y segundo entrenador de Michael Laudrup en su etapa en el Getafe, asumió las riendas de la selección hasta que se logró un nuevo acuerdo.

Conocedor de la máxima categoría del fútbol nacional, Jensen recurrió de urgencia a los mejores futbolistas de la Superliga. Muchos de ellos estaban dispuestos, pero por las presiones del resto de internacionales no pudieron aceptar la llamada. La solución de la Federación, en vistas de que nadie quería jugar para Dinamarca, fue convocar a un conglomerado de futbolistas de las divisiones más bajas del fútbol danés, además de a seis jugadores de fútbol sala. La tensión era tan grande que estos 23 hombres tuvieron que salir en un autobús, a escondidas, de la sede de la DBU y la convocatoria no se hizo pública hasta que el equipo no aterrizó en Bratislava.

La batalla parece haber terminado a tiempo, con las secuelas de una bendita derrota, en el amistoso ante Eslovaquia por 3 goles a 0. Muchos medios daneses, viendo el nivel futbolístico que presentaban los seleccionados, especularon con que pudiésemos estar frente al encuentro en el que se sufriese la mayor goleada en la historia de Dinamarca. Después de días de largas negociaciones y pocas horas de sueño, y de que la DBU le rezará a todos los dioses nórdicos, la selección danesa se estrenará con sus mejores galas en la Liga de las Naciones frente a Gales.

Este no ha sido ni el primer, ni el segundo conflicto protagonizado por la DBU. En septiembre del año pasado, el equipo masculino aceptó ceder parte de su salario para que así el equipo femenino pudiera equipararse a su misma altura. Bajo la idea de que las mujeres no podían cobrar menos que los hombres, ambas selecciones se unieron dándole una lección al mundo del fútbol y, en especial, a la Federación danesa que se negaba a que esto sucediese. No la busquen en España y en los partidos en Estados Unidos de Javier Tebas, la casa de los líos está en Dinamarca.

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