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Irlanda, campeona del Grand Slam y del 6 Naciones 2018. / Natwest 6 Nations

Rugby

¡Dios salve a San Patricio!

Irlanda gana en Twickenham (15-24) su tercer título de Grand Slam el día del santo irlandés en la jornada más grande la historia de su rugby.

Londres. 17 de marzo de 2018. San Patricio. Grand Slam irlandés en Twickenham. El día más grande de la historia del rugby irlandés. El paraíso terrenal para los hijos de la isla Esmeralda. 1948… 2009… 2018 . Tres fechas históricas, la de los tres Grand Slams, para una selección que reúne a las dos Irlandas bajo la misma bandera y el mismo himno. Karl Mullen… Brian O’Driscoll… Rory Best. Un apertura, un centro y un talonador. Los tres capitanes que lideraron a los victoriosos ejércitos verdes. Si en 1948 lo lograron ante Escocia y en 2009 ante Gales, hoy ha sido el título soñado: laminando a la arrogante Inglaterra en Londres, capital del imperio. Humillando a los hijos de su graciosa majestad ante la mirada inquisitiva del Almirante Nelson desde Trafalgar Square.

No parecía buena idea improvisar el día que te plantas ante la desbrozadora irlandesa. Y Eddie Jones, en su versión más histriónica, decidió tirar por tierra todo lo que había funcionado en 23 de los 26 partidos anteriores. A Inglaterra le han cogido la matrícula. Su tercera línea llega tarde a los rucks, los creadores de su línea no encuentran los intervalos y su back-three ha dejado de acertar con la trayectoria de sus carreras. Se acabó la magia. 

Jones desarmó su pareja creativa (Ford-Farrell), resucitó a un 9 desahuciado por él mismo (Wigglesworth) y relegó al metálico Brown como zaguero para colocar al florido Watson echando el cierre. Y todo ello con su delantera deambulando por el breakdown. Demasiado presuntuoso en el peor día: ante Irlanda en el día de San Patricio. La tormenta perfecta.  

Los irlandeses son un equipo de extrema fiabilidad. Un grupo cocinado lentamente por Schmidt con un rugby de una calculada sencillez que a muchos les resulta cartesiana. Cada jugador hace su trabajo, solo su trabajo, pero todo su trabajo. Su delantera, con la tercera más feroz del planeta, juega cerca del balón, no arriesga en los pases, genera muchos apoyos, limpia con prestancia los rucks, acumula fases y gana metros. No fascina, pero funciona. Un tanque.

Sus medios juegan con los errores del rival pateando alto para colocar presión en los puntos débiles de la zaga contraria al activar a sus chacales (Aki, Ringrose, Stockdale…). Ante Inglaterra focalizaron una debilidad en el juego aéreo del improvisado zaguero y allí fue la primera patada, en la que Kearney logró ensuciar el salto a Watson, que se dejó la pelota en el suelo, donde Ringrose posó el primer ensayo irlandés a los seis minutos.

Stockdale anota el tercer ensayo irlandés. / Natwest 6 Nations

Agarrotados por la inseguridad, los ingleses temblaban con la pelota en las manos. Resignados delante y nerviosos detrás, encadenaban error tras error sin proponer ningún tipo de juego. Un equipo sin alma. Irlanda, cómoda jugando a contrapelo, desataba otra estampida en la que Aki rompía la cortina defensiva inglesa por el eje sin noticias de los flankers de la rosa. La jugada terminaba con CJ Stander entrando como un búfalo para posar el 0-14, tras la conversión de Sexton. Twickenham se teñía de verde.

El orgullo inglés empujó a los irlandeses a su 22, provocando la amarilla de O’Mahony. A resultas de la cual Owen Farrell, el único inglés con carisma, regalaba una patada tensa y profunda para que ensayase Daly. Un 5-14 que daba oxígeno a los ingleses. Pero comenzaba a nevar en Londres cuando Carvery decidió jugar la última pelota del primer tiempo cargando por el cerrado para llevar la pelota hasta Stockdale, el exterminador de Ulster, que posaba su 7º ensayo en este 6 Naciones. El tercero de los verdes para cerrar un 5-21 doloroso para los parroquianos de Twickers al descanso.

Inglaterra salió obligada a mostrar corazón en la segunda parte. Pero lo hacía de forma muy desorganizada en ataque, con plataformas irregulares de delanteros (a veces de dos jugadores y otras de tres) y sin claridad en los medios, donde Wigglesworth ralentizaba las pelotas para unos centros sin chispa ni clarividencia. Las tomas de decisiones eran erróneas y la touch era un tiro al aire. Enfrente Irlanda se gustaba. Se apreciaba cierta exuberancia en su dominio físico, en las percusiones de sus delanteros y en el despliegue coral de su línea. Orquestados magníficamente por Murray, un medio melé majestuoso. Pasa, patea, carga contra la línea de ventaja, placa, dirige, lee defensas… 

Maquillaron los ingleses el marcador (15-24) con ensayos de May y Daly, jugador sobre el que deberían reconstruir a esta ruinosa Inglaterra que comenzaba el torneo con la petulante intención de enlazar su tercer título consecutivo y termina cuarto en el torneo. Hacía años…

Irlanda gana este 6 Naciones de 2018 que pasará a la historia de su rugby. Contarán las crónicas que el momento clave del torneo fue esa última jugada de la primera jornada en París. Ese despliegue coral del equipo que fue capaz de enlazar 42 fases antes de que Murray sacase una tensa para Sexton, quien pasó un drop desde 42 metros que dio el triunfo a Irlanda y los puso en el camino hasta este título histórico. Una jugada que define perfectamente lo que es: un EQUIPO.

Hablarán de esta Irlanda de 2018 por la delantera, por su devastadora tercera línea, por las tensas de Murray, los garryowen de Sexton, la primera línea de acero (Healy-Best-Furlong), los ensayos de Stockdale, la fiabilidad de Henderson y Ryan, las percusiones de Aki, la cabalgadas de Ringrose y Kearney… Y, sobre todo, por la normalidad de Joe Schmidt. Un neozelandés que estuvo a punto de regresar hace unos meses a su país por un problema familiar y que finalmente se quedó abrumado por el cariño y el respeto de los irlandeses para llevar a su selección de rugby a la más victoria más deseada. Título, Triple Corona y Grand Slam. Ante Inglaterra y en Londres. ¡Dios salve a San Patricio!

 

 

 

 

Como buen jugador de rugby le va el contacto, incluso cuando escribe. Lleva 20 años en el periodismo, 15 de ellos estuvo en el AS. Además ha tenido tiempo para comentar rugby en Canal +, Eurosport TV y Movistar, asomarse a Estudio Estadio, escribir para revistas como Esquire, GQ o Jot Down, y ser editor de deportes Terra y Vozpópuli. Actualmente escribe en El Confidencial y Eurosport y en la web de rugby '22'.

1 Comment

1 Comment

  1. Sam

    17/03/2018 at 21:05

    Muy buena crónica. Muchas gracias.

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