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Dirt Rally 2.0 es una divertida y exigente experiencia

La popular serie de Codemasters nos ofrece un juego de mucho nivel no apto para todos los públicos

Desde la publicación del primer Dirt Rally hace un par de años, los seguidores del mundo de estos simuladores estaban contando los días hasta la publicación de una nueva entrega de la franquicia y Codemasters no se ha hecho de rogar con la mejor propuesta hasta la fecha para este significativo nicho de mercado.

Lo primero de todo es comentar que la desarrolladora sigue fiel a las directrices que mostró en el primer título, pero ha incorporado aspectos que le relacionan con el Dirt Rally 4, un juego que ofrece una mayor accesibilidad y que no supone un desafío tan grande.

Por este motivo, no sería descabellado pensar en este Dirt Rally 2.0 como una mezcla de ambos universos y eso no es malo porque aspira a poder contentar a puristas como aquellos que buscan una experiencia complicada aunque sin morir en el intento.


Una oferta no del todo completa


Dirt Rally 2.0 nos ofrece un menú variado en el que no faltarán distintas propuestas destinadas a satisfacer al usuario y puede que no lleguen a lograrlo con lo que viene en el juego base, algo que os vamos a comentar un poco más adelante.

Gracias a un menú muy intuitivo en el que se nos proporciona una información que debemos ir procesando poco a poco, Dirt Rally 2.0 presenta un abanico de posibilidades bastante amplio que contenta a los usuarios si lo nuestro es participar en las seis localizaciones con sus versiones de etapas corta, larga, invertida, el juego online, conducir en las ocho pruebas recogidas del Mundial de Rallycross, formar parte de un equipo cuya mejora de sus miembros (ingenieros incluidos) serán un aspecto fundamental para nuestro triunfo eventual, aparte de los desafíos diarios y semanales que aumentan el valor añadido del título.

El nivel de detalle es asombroso y el jugador puede personalizar su vehículo hasta niveles insospechados para ajustarse al recorrido, siendo la elección de neumáticos (y su degradación) una de las mayores y mejores novedades para este simulador, al igual que los “momentos inesperados”, que son esos pequeños fallos puntuales en los que las luces de nuestro coche se apagan… para regresar unos segundos después previo paso por un comprensible estado de pánico.

El aspecto más polémico puede ser la inclusión de no pocos vehículos y rallies tan emblemáticos como el de Suecia vía DLC o como parte del pase de temporada, motivo por el que os recomendamos la compra de la versión Deluxe, que incluye acceso a los dos primeros pases posteriores al lanzamiento cuyos contenidos son esos coches icónicos amén de tres nuevos escenarios.

Por último, mencionar que uno de los grandes aciertos del Dirt Rally 4, que no es el predecesor de este título que tenemos entre manos aunque forma parte de la familia, no ha sido recogido en este lanzamiento como era la personalización para el usuario. En este sentido, la capacidad que teníamos a la hora de escoger las distintas variantes climatológicas como la nubosidad, los bancos de niebla, la intensidad de la lluvia o el poder jugar de noche o al alba le resta dinamismo al juego y resulta una verdadera pena.


El control lo es todo


Esta clase de juegos en los que hay una obvia dificultad mientras conducimos por grava, barro y distintas superficies que se confabulan para jugarnos una mala pasada a la mínima, nuestro dominio en la conducción del vehículo es crucial.

Por este motivo, disponer un volante y sus correspondientes pedales es un salto cualitativo a la hora de disfrutarlo aún más si cabe, pero cualquier periférico de la marca Logitech o Thrustmaster con force feedback va a conseguir que le saquemos mucho más partido y sólo podemos recomendar su compra desde aquí aunque se trata de una inversión no pequeña, pero satisfactoria si nos gustan los juegos de conducción.

Por el contrario, el aspecto del force feeback no está del todo bien recreado porque valores como el deslizamiento del neumático o el motor no pueden ser personalizados… por ahora. De todas formas, Codemasters ya está trabajando en ello y seguramente será corregido en posteriores actualizaciones.

Por último, mencionar que la conducción con el propio pad del mando ha mejorado considerablemente desde el primer Dirt Rally, con una robustez y empaque envidiable, y se trata de una alternativa más que estimable, si bien juega en una división distinta cuando hablamos de esos volantes con force feedback.


Un portento gráfico


En esta época en la que se da tanta importancia al nivel gráfico de los juegos, la propuesta de Codemasters es extraordinaria. El nivel que nos ofrece el juego es sublime y eso se puede aplicar a todos los niveles, desde los propios vehículos que han sido recreados con mimo, pasando por unos escenarios de una gran belleza y que pueden ser disfrutados como se merece (porque en vivo no hay tiempo material) en las repeticiones, con detalles como los flashes de los aficionados que nos deslumbran mientras conducimos a toda velocidad.

El aspecto sonoro también está cuidado al máximo y es que cada vehículo posee su propio ADN, un sonido característico que hace que la conducción llegue a ser incluso más inmersiva.

Hay que destacar que Codemasters ha anunciado que habrá soporte para la VR durante el verano y hay que alabar la rectificación de la empresa, que había descartado su inclusión durante el desarrollo. La mala noticia es que vendrá exclusivamente de la mano de Oculus Rift para los jugadores de PC, quedándose fuera de juego una parte muy sustancial de la tarta de la realidad virtual como es la de Playstation. Desde aquí, solo deseamos que ese cambio de política llegue también para la PSVR.


Conclusiones


En este tramo final de la generación, Codemasters nos ha ofrecido el mejor simulador de rallies hasta la fecha y han logrado ofrecernos el más difícil todavía como es un título que logra un excelente equilibrio entre diversión y exigencia en un entorno en el que no se hacen prisioneros y te vas a la cuneta a la mínima de cambio.

La progresión que ha experimentado a la hora de proporcionarnos una oferta accesible en el que todo luce a las mil maravillas es encomiable aunque se le puede achacar que una parte significativa de los contenidos son pruebas legendarias como el Rally de Suecia formen parte del pase de temporada y no del juego base y que se haya renunciado a algunas características como la personalización del Dirt Rally 4, que era uno de sus puntos fuertes.

No obstante, se trata de un producto con un altísimo nivel de realismo que no va a defraudar a los seguidores de la saga y que es un salto de fe relativo para aquellos que busquen adentrarse por primera vez en el exigente mundo de los rallies, pero uno que proporciona un alto grado de satisfacción si logramos hacernos con él.

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