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Fútbol

¿Por qué piden perdón los futbolistas después de marcar?

Ceballos se disculpó ante la grada después de marcar un gol que no quiso celebrar «por respeto». Denis Law pudo ser el inspirador de esta costumbre… aunque él tenía razones.

La pregunta tiene miga y dudo que nos pongamos de acuerdo en la respuesta. ¿Cuándo fue la primera vez que a un futbolista se le ocurrió pedir perdón por hacer un gol? El último en hacerlo fue Dani Ceballos; después de marcar a su Betis pidió las consabidas disculpas. La grada, por cierto, no se sintió conmovida en absoluto: cambió el insulto inicial, “come pipas”, por otro menos metafórico, más grueso, de carácter genealógico, ya se imaginan.

¿Pero quién fue el primero que reprimió la alegría natural del gol? La no celebración más famosa de la historia del fútbol la protagonizó el escocés Denis Law (Balón de Oro en 1964) en el último partido de la temporada 73-74. Después de once años en el United y de formar parte de la Santísima Trinidad del club (junto a Charlton y Best, con los que comparte estatua), Law vestía la camiseta del City en el derby de Manchester, con sede en Old Trafford. El partido era agónico porque los red devils se jugaban la permanencia. Necesitaban ganar y rezar. Y perdieron. La culpa la tuvo un gol de Law en el minuto 81’, un remate de espuela y de espaldas en el área pequeña. Mientras sus compañeros le abrazaban, Law parecía abatido y así se fue al vestuario después de ser sustituido. El Teatro de los Sueños había festejado 203 goles de King Denis, pero su última diana había sido una flecha en el corazón. En plena desesperación, cientos de aficionados del United invadieron el campo con la perversa intención de que el partido tuviera que repetirse. El árbitro lo dio por concluido en el minuto 84.

Aunque para la leyenda quedó el relato (casi novela) del ídolo que descendió al equipo de su vida, lo cierto es que fue la victoria del Birmingham City la que condenó al United, al que no le hubiera valido ni siquiera el triunfo.

Incapaces de imitar el fútbol de Denis Law, del que Bill Shankly dijo que “podía bailar sobre cáscaras de huevo”, muchos futbolistas han copiado su gesto sin calibrar si la oportunidad lo merece. La costumbre está tan arraigada que el asombro fue mayúsculo cuando en 2013 el holandés Robie Van Persie festejó a lo grande un gol al Arsenal con la camiseta del United. El delantero, que había jugado ocho años en los gunners, marcó de cabeza en el minuto 26 y, visiblemente emocionado, corrió por el campo hasta lanzarse al césped de rodillas. Su celebración provocó cientos de debates. En una encuesta puesta en marcha por The Guardian, el 74% de los participantes apoyó que los futbolistas festejaran los goles que marcaban contra sus exequipos.

El comediante y analista de BT, Ian Stone, dio entonces una peculiar explicación. “Esto es como encontrarse meses después con la que ha sido tu pareja. Nunca se te ocurriría pedirla perdón por estar con alguien más atractivo…”.

Sin embargo, la opinión popular no ha cundido entre los futbolistas. Cada fin de semana asistimos a la triste ceremonia del gol no celebrado, aunque la vinculación del goleador con la víctima sea meramente circunstancial. Hay que admitir, no obstante, que en ciertas ocasiones el enamoramiento es sincero. El italiano Fabrizio Miccoli no solo no celebró el gol que marcó al Lecce, el club de su ciudad, con la camiseta del Palermo; rompió a llorar.

Caso distinto es el de los porteros. En la Premier es costumbre que el portero que marca un gol (cosa poco frecuente) no lo celebre por respeto al otro guardameta, que bastante humillación sufre. Así lo hizo Tim Howard, portero del Everton, cuando marcó al Bolton desde su propio campo. Y el mismo comportamiento tuvo Begovic, guardameta del Stoke, al marcar desde distancia similar a Boruc, colega del Southampton.

En tales casos, se acepta la galantería. Pero no en el resto. La celebración no ofende. Puede molestar el gol y la coincidencia (¡tenía que ser él!), pero unas disculpas no alivian a la hinchada, bien lo sabe Sergio Ramos. Otra cosa es que el gol provoque el descenso del equipo con el que tocaste el cielo. En ese supuesto, se admite el homenaje a Denis Law: bajar la cabeza, descolgar los brazos y desaparecer cuanto antes.

Periodista, ciclista en sueños, cronista de variedades y cinéfilo (sector La La Land). Capitán del equipo para que le dejen jugar. Después de tantos años, sigue pensando que lo contrario del buenismo es el malismo. Fue subdirector del diario AS y colabora con El Transistor de Onda Cero. Ahora se lanza a esta aventura de 'A la Contra' porque cree que hay que hacer cosas. Y esta tiene buena pinta y le apetece mucho.

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