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Real Madrid

Gol, divino tesoro

Un tanto de Marco Asensio en la primera parte, refrendado por el VAR, dio la victoria al Real Madrid contra un Espanyol más que notable.

Además de esquemas y futbolistas, también hay que probar a la suerte. Se trata de caminar sobre el precipicio y observar cómo se comporta el viento. Si te empuja hacia el vacío o hacia el bosque. La pasada temporada, el Real Madrid terminó cada tarde ventosa de Liga en el océano. Es casi seguro que hubiera empatado contra el Espanyol, y eso en el mejor de los casos. Todos los visitantes que mostraron la misma ambición se llevaron algo del Bernabéu. Esa deriva marcó, fatalmente, el desarrollo del campeonato. En este caso, el Madrid salió bien parado, lo que libera al equipo de maldiciones iniciales. No hay peor enemigo que el mal fario.

La primera lección tiene que ver con los goles, bien preciado y escaso. Será bueno que los futbolistas interioricen el problema, aunque entiendo que no será sencillo. El olfato goleador ha sido un sentido poco utilizado en los últimos años y la evolución animal —dicho sin ánimo de ofender— nos enseña que la función crea al órgano. Ya saben, el cuello de las jirafas no creció como imitación de Betty Missiego, sino para alcanzar las hojas más altas de los árboles; por pura supervivencia. De modo que sin tiempo para evolucionar en los plazos que la naturaleza aconseja (dos o tres millones de años), el Real Madrid se ve obligado a desarrollar durante este curso un órgano que supla los cuarenta goles que se ha llevado Cristiano. A falta de nuevos descubrimientos, Mariano es el órgano. Por eso es aclamado por el público cada vez que asoma por el vestuario. Porque la gente entiende que con él se podrán alcanzar las ramas más altas del árbol, y que me perdone el National Geographic.

Que el Real Madrid no marcara hasta el minuto 41, y gracias a una jugada bastante afortunada, incide en lo apuntado: existe una dificultad evidente a la hora de traducir el dominio en goles, incluso el buen juego. No quisiera, sin embargo, excluir al Espanyol del análisis. Da gusto ver a un buen equipo, uno de esos, tan coordinados, que se borran los dorsales de los futbolistas, porque todos parecen intercambiables. Equipos que dibujan sus sistemas sobre el césped sin equivocar un trazo; equipos valientes y absolutamente libres de complejos.

No es nada sencillo plantar cara a un adversario que hace coincidir sobre el campo a Modric, Isco y Asensio (por citar al escuadrón artístico) y menos aun contestarle en los mismos términos. Pues es el Espanyol lo consiguió. Respondió al domino del Madrid con mejores ocasiones de gol, solo cedió ante un rebote y se resistió a la derrota hasta el último minuto. Hace falta un gran entrenador para dar esa imagen en la quinta jornada.

También son necesarios estimables jugadores, naturalmente. Y aunque no es un justo destacar a un futbolista en un grupo que tiene como valor el juego coral, quisiera hacer mención de Borja Iglesias. No es frecuente encontrarse con un delantero con tanto control del juego, que desespere en grado máximo a defensas como Ramos o Varane, y que resuelva la oportunidad de empatar con una vaselina que solo repudió el larguero. Se equivocó muy poco y según vaya ganando experiencia (tiene 25 años) se equivocará cada vez menos. No se me ocurre mejor forma de suplir el traspaso de Gerard Moreno al Villarreal. Hay directores deportivos que deberían postular a la presidencia del Gobierno.

En el Real Madrid, la presencia de Álvaro Odriozola aportó el aire fresco que se esperaba. El chico es incansable en las subidas y su principal problema es que ejerce de suplente de un jugador muy similar. La ausencia de Bale, en el banquillo, también influyó en la falta de gol, por supuesto. En cualquier caso, lo que parece garantizado es que el equipo, por edad y entusiasmo, garantiza un fútbol divertido. Otra cuestión será el gol. En su búsqueda habrá que estirar el cuello y recurrir a Mariano, al que no habrá que conceder millones de años para completar la evolución goleadora, aunque sí es posible que necesite algunos minutos más de los que le asigna el entrenador.

 

Periodista, ciclista en sueños, cronista de variedades y cinéfilo (sector La La Land). Capitán del equipo para que le dejen jugar. Después de tantos años, sigue pensando que lo contrario del buenismo es el malismo. Fue subdirector del diario AS y colabora con El Transistor de Onda Cero. Ahora se lanza a esta aventura de 'A la Contra' porque cree que hay que hacer cosas. Y esta tiene buena pinta y le apetece mucho.

2 Comments

2 Comments

  1. Eo

    23/09/2018 at 05:46

    Evolucionar o morir. Evidentemente mejor vivir para seguir! ✊

  2. Pingback: El vértigo de Vallecas acabó en empate | Rayo Vallecano | A la Contra

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