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Bill Belichick y Tom Brady. / Foto: ZUMAPRESS.com/Cordon Press

Deporte USA

Divisional Round: la cabra y el cabrón entran en juego

La NFL busca este fin de semana a sus finalistas de conferencia con la presencia ya de los cuatro mejores equipos de la temporada regular

Los playoffs de la NFL no se detienen en su camino hacia la ansiada Superbowl y este fin de semana afrontan la Divisional Round, de la que saldrán los cuatro finalistas de conferencia del próximo domingo. Kansas City Chiefs, New England Patriots, New Orleans Saints y Los Angeles Rams, los cuatro mejores equipos de la temporada regular, entrarán por fin en liza para enfrentarse a los cuatro ganadores del Wild Card Weekend, Indianapolis Colts, Los Angeles Chargers, Philadelphia Eagles y Dallas Cowboys. Analizamos todos los partidos, pero antes un dato: de los cuatro favoritos a ganar los encuentros del pasado fin de semana según las estadísticas avanzadas, tres fueron eliminados, Houston Texans, Baltimore Ravens y Chicago Bears. ¿Muchas sorpresas? No, simplemente, football.

 


Kansas City Chiefs vs Indianapolis Colts (Arrowhead Stadium, sábado, 22:35 hora española. Movistar Deportes)


La Divisional Round empieza el sábado con un partidazo que debería caer del lado de los Kansas City Chiefs… o no. A priori, el mejor ataque de la competición y máximo favorito de la AFC para alcanzar la Superbowl cuenta con todos los ingredientes necesarios para ser uno de los conjuntos más temibles de la postemporada, pero hay situaciones que a veces escapan a la lógica. Por ejemplo, Andy Reid, uno de los mejores entrenadores de la NFL, cuenta con un récord negativo en los playoffs (11 victorias y 13 derrotas) y sólo ha alcanzado una vez el partido por el título como head coach. Hay más muescas pesimistas, demasiadas, incluso recientes: el año pasado, los Chiefs dejaron escapar una renta de 18 puntos para terminar perdiendo ante los Tennessee Titans en la Wild Card Round. Esos colapsos suelen ser habituales cuando llegan las eliminatorias en la historia de los Chiefs, así que en postemporada sus aficionados, en vez de pensar en su gran línea ofensiva o en la habilidad manifiesta de sus jugadores claves, deciden comerse la cabeza con el hecho de que su equipo tenga una de las peores defensas contra la carrera o que, si Eric Berry está finalmente ausente, el nivel de su secundaria también baja. Y, encima, en contra estarán los Indianapolis Colts. El siguiente dato es demoledor: desde el año 1995, Chiefs y Colts se han enfrentado cuatro veces en playoffs con un balance de 0-4 a favor de los de Indiana, incluida esa victoria por 45-44 el 4 de enero de 2014 en la ronda de Wild Card en la que los de Kansas City desperdiciaron un 38-10 para acabar perdiendo a falta de 1:15 minutos para el final merced a un pase de 64 yardas de Andrew Luck a T.Y. Hilton. Luck estará mañana sobre el campo y Hilton, si sus molestias se lo permiten, también. Y la línea ofensiva de los Colts de Quenton Nelson es todavía mejor que la de los Chiefs. Y la defensa de los de Indianapolis es posiblemente la más en forma de la competición en el último mes. Y con Marlon Mack a la carrera los Colts pueden dejar a Mahomes sin el balón durante mucho tiempo. Y Frank Reich siempre tiene jugadas preparadas para que el citado Hilton y Ebron hagan daño con el juego de pase. Y nada más, sólo una duda: si el histórico complejo psicológico de los Chiefs se acabará mañana… o no.

MVP Mahomes. No es excesivamente descabellado asegurar que dentro de un par de semanas Patrick Mahomes superará a Drew Brees, su máximo rival, y se convertirá en el MVP de la temporada 2018 de la NFL. La segunda campaña entre profesionales del QB nacido en Texas, primera como titular, ha sido impactante tras liderar al mejor ataque de la competición y sus logros son prácticamente inabarcables: entre otros, primer jugador en lanzar más de 3.000 yardas de pase en sus primeros diez partidos, jugador con más pases de touchdown en sus primeros tres partidos (10), jugador con más pases de touchdown en los primeros diez partidos de una temporada (31), el quarterback más joven en lanzar seis pases de touchdown en un partido (con 22 años y 364 días), el QB con más partidos consecutivos lanzando más de 300 yardas de pase (8) o el jugador que más rápido ha alcanzado las 4000 yardas de pase y los 40 pases de touchdown. Al final, Mahomes ha sumado en total 5.097 yardas de pase y 50 touchdowns (para un rating de 113.8, precisamente, sólo Drew Brees le mejora entre los QB titulares), lo que le ha convertido en el segundo QB de la historia, tras Peyton Manning (con 5.477 yardas de pase y 55 touchdowns), que supera las 5.000 yardas y alcanza los 50 pases de touchdown en una misma temporada. Sin embargo, tal y como apunta mi compañero Luis Bustos aquí, Manning tardó 16 años en conseguir alcanzar los 50 pases de touchdown en una campaña y Tom Brady ocho. Mahomes solo ha necesitado dos años, uno como titular. Los Kansas City Chiefs por fin tienen el elemento que les faltaba en cada uno de sus habituales fracasos en postemporada: un quarterback sobresaliente. El futuro es siempre incierto, pero Mahomes será uno de los que lo escriba.

A ritmo de touchdowns. Ha quedado demostrado que, con el brazo de Mahomes, los Kansas City Chiefs pueden convertir un encuentro en una sucesión de touchdowns. Ninguna escuadra ha logrado más que ellos en la temporada regular (71) y la nómina de jugadores claves en la carrera y en la recepción, aún tras el despido de Kareem Hunt, es amplísima: Travis Kelce, Tyreek Hill o Sammy Watkins (que está renqueante). Sin embargo, si son pocos los conjuntos que pueden mantener el ritmo de touchdowns de los Chiefs, sin duda los Indianapolis Colts están en ese reducido grupo. Tras Mahomes, el QB con más pases de touchdowns conseguidos es Andrew Luck, con 39, mientas que los Colts son la quinta franquicia con más touchdowns esta temporada, con 52. Y, además, la lista de excelentes corredores y receptores en el equipo del Estado de Indiana tampoco tiene mucho que envidiar a los Chiefs con nombres como los de Marlon Mack, T.Y. Hilton, Eric Ebron, Inman o Pascal… Prepárense para el bombardeo.


Los Angeles Rams vs Dallas Cowboys (Memorial Coliseum, domingo, 2:15 hora española, #Vamos)


La irrupción el año pasado del joven Sean McVay como head coach de Los Angeles Rams provocó un terremoto de grandes proporciones que todavía sigue afectando a la NFL: todas las franquicias (Green Bay con LaFleur, Bengals con Zac Taylor) buscan ahora encontrar al molde imberbe que convierta a una plantilla perdedora en un conjunto ganador, tal y como hizo McVay en tierras angelinas pese a la derrota en el Wild Card Weekend del curso pasado ante los Atlanta Falcons. El brillante dinamismo del ataque de los Rams de Goff, Woods, Cooks y compañía y las estadísticas, las mismas que le convierten en favorito este domingo ante los Dallas Cowboys, parecen darle la razón a los buscadores del tesoro escondido entre los nuevos y jóvenes gurús ofensivos: de todos los equipos de la competición, los angelinos son los segundos en puntos por partido (32.9), en yardas por partido (421.1) y en yardas por jugada (6.4), los cuartos en yardas de pase por jugada (83) y los quintos en yardas de pase por partido (281.7). Pero, sin embargo, atentos, Cowboys, los de LA también tienen su vertiente negativa: el ataque de los Rams se basa sobremanera en las jugadas de play action y, precisamente, el conjunto angelino no atraviesa por su mejor versión en ese tipo de jugadas. Datos que lo demuestran: en las citadas jugadas de play action, los Rams han visto menguados sus números en las tres últimas semanas en rating de pase, en yardas de pase por jugada y en yardas de pase por partido. Y, claro, también hay que tener en cuenta la eficacia en la red zone: pese a ser, después de los Kansas City Chiefs, el mejor ataque de la competición, los jugadores de McVay cuando llegan a la red zone únicamente convierten el 57% de sus posesiones en touchdowns. Un número bajo, si bien peor todavía lo tiene su rival el domingo: los Cowboys convierten en touchdowns el 50% de sus posesiones en la red zone. Aunque los texanos también encuentran un dato para el optimismo: en los tres últimos encuentros, ese último porcentaje ha crecido hasta el 73% de eficacia. In Dak Prescott The Cowboys Trust.

Todd Gurley y Zeke Elliott, a la carrera. Con Todd Gurley de regreso tras superar la inflamación de rodilla que le mantuvo alejado de los campos en las dos últimas jornadas de la temporada regular, el Rams-Cowboys del domingo se convierte por encima de cualquier otra denominación en un duelo entre el citado Gurley y Zeke Elliott. O, lo que es lo mismo, en un duelo entre los dos mejores corredores de la competición. El 30 de los Rams acumula 1.251 yardas de carrera y 17 touchdowns en 256 intentos, mientras que el 21 de los Cowboys, que el pasado domingo ante los Seahwaks logró 1 touchdown y 137 yardas, ha sumado 1434 yardas y 6 touchdowns en 304 intentos (y, en la vertiente negativa, seis fumbles). Sin perder de vista tampoco al veterano C.J. Anderson, que superó las 100 yardas en los dos encuentros en los que reemplazó al lesionado Gurley, el dominio del tiempo de posesión, de las yardas cosechadas y del marcador con sus corredores estrella puede ser definitivo para lograr la victoria entre dos equipos bien diferentes, eso sí, en la defensa contra la carrera. No en vano, los Rams son el peor conjunto de la competición en la defensa contra la carrera, permitiendo una media de 5.1 yardas por intento y 12 touchdowns. Por el contrario, los Cowboys son una de las mejores franquicias esta temporada en la defensa contra la carrera, gracias en gran medida al desempeño de sus linebackers Sean Lee, Jaylon Smith y Leighton Vander Esch. En esta disciplina, los texanos no permiten más de 3.8 yardas por intento, han provocado 7 fumbles y dejan a sus rivales en tan solo 94.6 yardas por partido. Es tiempo de que suene la corneta y llegue la caballería.

Problemas a domicilio. En la era de la Superbowl, los Dallas Cowboys forman, detrás de los Pittsburgh Steelers y junto a los New England Patriots y los San Francisco 49ers, parte de la élite de la NFL gracias a sus cinco títulos (uno menos que la escuadra de Pennsylvania y los mismos que la de Massachusetts y la de California). Sin embargo, la franquicia de Texas no gana el anillo desde el 28 de enero de 1996, justo el mismo día que disputaron por última vez el partido por el título. Gran culpa de ello la tiene su pobre rendimiento a domicilio: los Cowboys no ganan un encuentro de postemporada lejos de su estadio desde el 17 de enero de 1992 en el ya demolido Candlestick Park de San Francisco ante los 49ers. Desde entonces, los texanos han perdido los siete encuentros que han disputado en playoffs a domicilio antes de viajar en la madrugada del sábado al domingo al histórico Memorial Coliseum para enfrentarse a Los Angeles Rams. Una visita que tampoco parece pintar bien esta temporada: los Rams han ganado siete partidos y tan solo han perdido uno en su campo, mientras que los Cowboys han ganado tres y han caído derrotados en cinco encuentros lejos del AT&T Stadium. Pero es un partido de playoffs y no hay mejor momento ni lugar para acabar con 26 años de maldición… o para, en cambio, alargarla como mínimo hasta los 27 años, la edad maldita de las estrellas del rock.

 


New England Patriots vs Los Angeles Chargers (Gillette Stadium, domingo, 19:05 hora española, Movistar Deportes)


A priori, se trata del duelo más igualado de todo el fin de semana pese a que se encuentre de por medio New England Patriots, la franquicia más exitosa de cualquier deporte estadounidense en las primeras dos décadas del siglo XXI. Sin embargo, esta versión del equipo bostoniano parece su peor versión en muchos años. Sirva un ejemplo para demostrarlo: Rob Gronkowski, uno de sus jugadores clave, lleva esta temporada solamente 47 recepciones, 682 yardas recibidas y 3 touchdowns. Los de Massachusets necesitarán que sus mejores jugadores, entre ellos su letal tight end, vuelvan a aparecer como cada postemporada para poder derrotar a un equipo, Los Angeles Chargers, con recursos ofensivos (los de siempre, el renqueante Melvin Gordon, Keenan Allen, Mike Williams, Antonio Gates, Austin Ekeler) y con un claro objetivo: sacar con su defensa a Tom Brady de su sitio en el pocket. Si lo consiguen, la escuadra angelina estará más cerca de dar la (relativa) sorpresa en Foxborough, ya que tiene argumentos más que de sobra para llevarse el triunfo. No en vano, los Chargers afrontan este choque con mejor récord que los bostonianos esta temporada (12 victorias y 4 derrotas por 11 victorias y 5 derrotas) y con más probowlers en su plantilla (7 a 2). Y también con Philip Rivers, su eterno QB, gran protagonista del último enfrentamiento en playoffs entre ambos conjuntos, el AFC Championship disputado el 20 de enero de 2008. Aquel día, Rivers jugó todo el partido con el ligamento anterior cruzado roto de su rodilla derecha. Unos días después, los Patriots perdieron la primera Superbowl de la era Belichick & Brady ante los Giants de Eli Manning, mientras que el QB de los (por entonces) San Diego Chargers pasó por el quirófano. ¿Qué ocurrirá esta vez?

La cabra y el cabrón. La cabra es Tom Brady y el cabrón es Bill Belichick, una de las parejas más importantes de la historia del deporte, sino la que más (el mérito de tan sublimes sobrenombres es para el compañero Mario Peña, que lo dejó escrito en este gran reportaje en diario As). Su ascendencia en el football es tan sustancial que los datos se quedan cortos para poder explicarlo, pero habrá que poner algunos de ellos. Por ejemplo, en las 18 temporadas que llevan juntos en Boston (sin contar la actual), la B&B Limited Co. ha conseguido llevar doce años a la franquicia bostoniana al menos hasta la final de conferencia, sin ir más lejos los últimos siete años de manera consecutiva. Hay más: olvidando la Superbowl del año pasado ante los Philadelphia Eagles (no es playoffs en sí, sino la final), Brady no pierde un encuentro de eliminatorias por el título desde el 24 de enero de 2016 en el Mile High ante los Denver Broncos. El récord del ex de la Universidad de Michigan en los partidos de postemporada también brilla: 22 triunfos y 7 derrotas (sin contar, como se dijo con anterioridad, las ocho Superbowls que ha disputado, cinco victorias y tres derrotas más). En el siglo XXI, cuando Belichick está en la banda y Brady sobre el campo, sólo hay una certeza, indiscutible y venerada, en la NFL: ninguna persona sabe cómo, ni cuándo, ni por qué, pero la victoria de los Patriots acaba por llegar.

Nadie gana en Foxborough, ¿salvo los Chargers? Sigamos: el único equipo que no ha perdido ninguno de sus ocho encuentros como local esta temporada se llama New England Patriots. La franquicia bostoniana lleva 468 días sin conocer la derrota en el Gillette Stadium (desde el 1 de octubre de 2017 ante Carolina Panthers), una estadística que aumenta exponencialmente en playoffs: la última derrota doméstica de The Brady Bunch en las eliminatorias por el título fue en el AFC Championship de la temporada 2012, el 20 de enero de 2013 contra los Baltimore Ravens, a la postre campeones de esa Superbowl. Es decir, exactamente hace 2.183 días. Si a eso le unimos la legendaria versión competitiva cuando el calendario marca enero de los Patriots de la B&B Limited Co. todo hace indicar que la victoria se quedará una vez más al suroeste de Boston… salvo por un importante detalle: Los Angeles Chargers. No en vano, el ahora equipo angelino es, junto a los Saints, la única franquicia que ha logrado este año un récord de siete victorias y una sola derrota a domicilio. Y eso que ha tenido que visitar estadios tan complicados como, entre otros, el New Era Field de Buffalo, el CenturyLink Field de Seattle, el Heinz Field de Pittsburgh, el Arrowhead Stadium de Kansas City o el Broncos Stadium at Mile High de Denver. En todos ellos ganó, al igual que el pasado domingo en el M&T Bank Stadium de Baltimore (octava victoria a domicilio de la temporada, nueve si se cuenta el encuentro que jugó y ganó en el Wembley Stadium de Londres como local; de hecho, los Chargers sólo han perdido este año en el campo de los Rams, un equipo también de Los Angeles), para cimentar una cristalina sensación de cara a este domingo: hay mucho, equilibrado y complicado partido todavía por disputar y por ganar. Con permiso, eso sí, de lo que les apetezca dictaminar esta vez a la cabra y el cabrón, los socios fundadores de la empresa más exitosa del dow jones deportivo, la citada B&B Limited Co. Cada año desde hace ya décadas se hace siempre lo que ellos deciden, pero algún día eso tendrá que acabarse, ¿verdad?

 


New Orleans Saints vs Philadelphia Eagles (Mercedes-Benz Superdome, domingo, 22:40 hora española, Movistar Deportes)


El gran favorito al título y el actual campeón se enfrentan en un partido que, como el resto de duelos de este Divisional Round y la mayoría de duelos de la historia de los playoffs de la NFL, nadie se atreve a predecir. Lo normal sería que Drew Brees, Alvin Kamara, Mark Ingram y compañía hicieran prevalecer su favoritismo, pero los Eagles ya han demostrado suficientes veces que nunca se les puede dar por derrotados (¿os suena, Chicago Bears?). Porque, en realidad, este es un encuentro que, como la mayoría de choques de football, se decidirá por pequeños detalles. Principalmente, dos. Por un lado, la habilidad que tenga Foles para evitar la presión y los sacks de la defensa de los Saints (ante los Bears solo sufrió un sack), una de las mejores unidades defensivas de la competición en sacks (49, quinta mejor) y en menor número de yardas permitidas en el primer down, especialmente en el juego de carrera. La poca capacidad de los Eagles para conseguir yardas en el primer down (especialmente también a la carrera) hace presuponer que el encuentro estará repleto de terceros downs, lo que nos lleva directamente a la segunda gran clave: el acierto o no de los de Philadelphia con el citado tercer down. Tras no alcanzar ni el 40% de conversión en terceros downs durante la mayor parte de la temporada regular, los de Doug Pederson aumentaron su porcentaje de conversión en los tres últimos encuentros de la liga regular (casi 49%) hasta cerrar el partido del pasado domingo en Chicago con 5 de 12, incluidos dos terceros downs salvados y un touchdown anotado en un cuarto down y gol decisivo a falta de menos de un minuto en el drive clave. Si quiere seguir dando sorpresas, será completamente necesario que el conjunto de Pennsylvania gane estas dos estadísticas ante un conjunto que únicamente ha permitido anotar más de 30 puntos a sus rivales en cuatro de los 16 partidos disputados y que, durante casi toda la temporada regular, ha parecido ser el mejor conjunto de la competición y más cuando juega con el ensordecedor apoyo de su público. ¿Su único defecto? Tal vez, la dependencia en la recepción con el magnífico Michael Thomas y los problemas físicos que arrastran prácticamente todos los jugadores de su línea ofensiva, sobre todo Terron Armstead (los receptores Jeffery y Tate son los que más molestias han tenido esta semana en los Eagles). Que llegue ya el kickoff, por favor.

Foles, el rey del invierno. “Winter is coming” y Nick Foles es su rey, queridas Daenerys y Sansa Stark. Hay datos que lo avalan: con él de titular, los Eagles han vencido nueve partidos y únicamente han perdido uno en los meses de diciembre, enero y febrero de las dos últimas temporadas. Pero más allá de la mística de la magia o de dragones que vuelan, hay una explicación: no es que Foles sea mejor que Wentz (podría serlo, cada uno opinará lo que quiera), sino que Doug Pederson, ese gran entrenador salido de la Andy Reid Excelsior Offensive Academy of Talent, ha sabido adaptar todo su ataque a las virtudes de su QB suplente, ahora titular. De los pases profundos de Wentz a los lanzamientos cortos y seguros de Foles con la búsqueda de yardas tras la captura. De la verticalidad como objetivo a las jugadas que minimizan los posibles errores que puedan surgir en el desarrollo del partido. Y, evidentemente, con sus consiguientes cambios y mejoras este año en el prototipo avanzado de la versión 2.0 de los Eagles que quieren caminar de nuevo hacia el título de la Superbowl. Todo el mundo conoce la teoría de la fórmula, pero nadie puede contrarrestarla y lo único cierto es que al final todavía continúa funcionando en la práctica. Porque, en la actualidad, los equipos underdog del globo terráqueo llevan puesta la careta de un perro llamado Nick Foles.

Dos meses, una eternidad. No hay que irse muy lejos para encontrar un precedente para este partido. No en vano, el pasado 18 de noviembre, ambos conjuntos se enfrentaron en la semana 11 de la temporada regular en un partido disputado también en el Mercedes-Benz Superdome y que terminó siendo un lúdico paseo para los Saints (48-7). Ese día, Carson Wentz fue el QB titular de los Eagles y fue interceptado hasta en tres ocasiones para la defensa de NOLA. Todo lo contrario que Drew Brees, que se fue hasta las 363 yardas de pase y asistió a sus compañeros en 4 touchdowns. Ni siquiera han pasado dos meses desde ese encuentro, pero en realidad la sensación es que ha transcurrido una eternidad, sobre todo en Philadelphia. Dice Nick Foles que la paliza que sufrieron bajo la cúpula del Superdome les hizo estar más unidos. Sea cierto o no, lo que sí que es innegable es que, desde esa derrota, los Eagles únicamente volvieron a caer en Dallas (en la prórroga), ajustaron su defensa (ningún conjunto les ha anotado más de 30 puntos desde entonces) y acumularon cinco victorias para lograr su pase a los playoffs y protagonizar, con ayuda de Cody Parkey y de los palos en el casi milagro en el Soldier Field, una de las grandes sorpresas del reciente Wild Card Weekend. Ahora les espera de nuevo el imponente Superdome. Otra vez. Los campeones siempre tienen una vida extra.

Periodista en retirada. Escritor de varias novelas que se negó a publicar y de una que sí publicó. Gris en un mundo en blanco y negro. Franquista de Battiato y marxista de Groucho. Adscrito a la religión de Billy Wilder. Ideólogo del Happysmo y creador de Los Jonastruebistas, pese a que nadie sepa muy bien lo que son. De Guadalajara a Madrid, aunque siempre volviendo al punto de partida. Se marchó a vivir a Estados Unidos porque estaba cansado de trasnochar para ver deporte y dormir poco, pero ahora las ojeras en la cara vuelven a ser su seña de identidad. Fantasea con formar parte de Los Nikis desde que era pequeño, si bien hasta el momento se conforma con utilizar como estado de whatsapp frases salidas de sus canciones. Le encanta decir "estribaciones de la sierra de Albarracín". Va al cine cada vez que reestrenan una película de Stanley Kubrick. Tiene un río favorito y un libro firmado por Jeffrey Eugenides. Prefiere tomar el aperitivo en la Sacrestia Farmacia Alcolica. Si te ve en la fila del autobús a las seis de la mañana es muy probable que te salude al llegar te conozca o no en persona

6 Comments

6 Comments

  1. David

    11/01/2019 at 20:35

    Los Chargers han sido uno de los cuatro mejores. Mejor record que los Patriots.

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