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Doncic y Durant: ¿estudias o trabajas?

Dos caminos diferentes. Por un lado, Luka Doncic, profesional a los 15 años; por el otro, Kevin Durant, que decidió estudiar Derecho y se graduó jugando ya en la NBA.

El pasado 18 de noviembre se escucharon las siguientes declaraciones en los pasillos del American Airlines Center (pabellón de los Dallas Mavericks): “Tiene grandes capacidades, es muy habilidoso y se nota que ha jugado al baloncesto profesional”. Fue el propio Kevin Durant quien le dedicó estas palabras a Luka Doncic tras su primer enfrentamiento en la NBA.

Casi dos meses después, la opinión de la estrella de los Golden State Warriors ha cambiado por completo. Tras el segundo partido entre ambos equipos, Durant se volvió a dirigir hacia el joven Doncic, pero esta vez sin tanto romanticismo. “Él ya jugaba y aprendía en la segunda mejor liga del mundo sin tener que ir a clase. Eso le da ventaja y se nota que no es inseguro, no tiene miedo en los momentos importantes”

En todo este tiempo, debe haber algo que no le ha gustado a Kevin Durant. A lo mejor, que Luka Doncic, de momento, le esté arrebatando una de las plazas en el quinteto titular del All Star.

En la NBA, con 19 años, cualquier jugador puede ser seleccionado en el Draft. De hecho, la gran mayoría da el salto a la NBA tras pasar solo un año en la universidad. En cambio, en otro deportes americanos como la NFL, al menos tienen que haber cumplido tres años del ciclo universitario (21 años). El caso de Durant fue exactamente igual: cuando finalizó su etapa de instituto, KD continuó con su formación universitaria un año y, años más tarde, tras su llegada a la NBA, Durant se graduó en Derecho por la Universidad de Texas.

Puede que Kevin Durant haya pecado de cierto cuñadismo, si me permiten el término, al hablar del aprendizaje que tuvo Luka Doncic. Los canteranos del Real Madrid que no residen en la capital están inscritos en el colegio SEK de Villafranca del Castillo. Los futuros baloncestistas cumplen un estricto horario desde que se instalan en la residencia de Valdebebas. Todos se levantan a las 6:30h de la mañana para ir a entrenarse. Horas más tarde viajan al colegio donde estudian durante 6 horas diarias, como cualquier chico de su edad. Posteriormente, regresan a la residencia de Valdebebas donde pasan la tarde estudiando y, en los casos que sea necesario, en clases extraescolares de refuerzo. Cuando terminan sus horas de estudio, concretamente antes de cenar, realizan la última sesión de entrenamiento.

En el caso de Luka Doncic, tuvo que asistir a clase hasta segundo de Bachillerato, en ese momento decidió dejar los estudios por la incompatibilidad que le suponía estar con el primer equipo. Pero a diferencia de Durant, el esloveno asistió desde su llegada a clases extraescolares de español para poder ponerse al nivel de sus compañeros. En tres meses, el exjugador blanco dominaba el castellano básico. Con 14 años, ya se mostraba en redes sociales orgulloso de sus calificaciones.

 

 

Puede que Luka Doncic dejase a un lado los estudios y se centrara en el baloncesto como dice Durant, pero ¿cómo es la vida estudiantil del deportista en los Estados Unidos? Miguel Mallo, preparador físico en la Fundación Atlético de Madrid y, que además estudió en la Red Lion Christian Academy (Delaware), relata cómo vive el deportista en los Estados Unidos. «Los alumnos tenemos que coger asignaturas al principio del curso. Los que estamos en un equipo de fútbol, baloncesto o fútbol americano tenemos ventajas a la hora de elegir las asignaturas. Podíamos escoger las más sencillas o las que más nos convenían». 

Cuando hablamos de cómo es el día a día para el estudiante resalta la facilidad que tiene el deportista en los institutos: «No es que nos lo regalasen, pero disponíamos de más facilidades. Había estudiantes normales que si no entregaban los deberes o trabajos tenían problemas, pero yo que no entregué alguno y no recuerdo haber tenido ningún problema». A la hora de entrenarse, por encima de los profesores destaca la figura del entrenador, como cuenta Miguel Mallo: «Si los días previos a un partido, el entrenador consideraba que teníamos que entrenar, faltábamos a clases y nadie nos decía nada. Se dan muchas facilidades al deportista, pero allí es la prioridad».

Al comentar las famosas palabras que Kevin Durant le ha dedicado a Doncic Miguel se ríe. «Es algo que cuando lo he visto me ha hecho mucha gracia, porque allí el deportista goza de un trato tremendamente favorable. No es comparable estudiar siendo deportista, que sin serlo y eso allí todo el mundo lo comenta». En cierta medida entiende que el plan estudiantil sea así: «Allí buscan potenciar al deportista». 

A nivel universitario, Miguel Jiménez jugó durante cuatro años para el Missouri Valley College. El futbolista explica que «los deportistas están muy valorados porque representan a la universidad, pero que nadie te regala nada. Durante la temporada (agosto-diciembre) solíamos coger las asignaturas de menos carga lectiva y, cuando la temporada terminaba y la carga de entrenamientos era menor, aprovechábamos para cursar asignaturas más complejas». En ningún momento recuerda no haber entregado un trabajo, pero sí que reconoce: «Si teníamos que competir, podíamos entregarlo más tarde, pero porque nos pasábamos viajando y compitiendo tres días».

Miguel Jiménez resalta la importancia que le dan al deportista en las universidades: «No es como en España, que te la juegas en una o dos oportunidades. Aquí tienes más oportunidades para aprobar, pero tienes que estudiar y ser algo constante; si no apruebas, el entrenador no te deja jugar». Siendo una futura superestrella, la situación cambia un poco: «Si eres como LeBron James, a lo mejor si que te ayudan un poco más». En un caso contrario al que podría haber tenido la estrella de los Lakers, Jiménez explica que «la única ayuda que te podría llegar sería en un supuesto caso en el que estuvieses en un suspenso muy justo y pudiesen ayudarte a aprobarlo, pero insisto, nadie te regala nada».

El lado opuesto a Miguel Jiménez es la historia de Josh Gordon, uno de los jóvenes más prometedores del fútbol americano y que recientemente ha tenido que abandonar la NFL por sus problemas de adicción. Gordon, que estudió sus dos primeros años de carrera en la Universidad de Baylor, jugó 22 partidos de los 28 posibles. En su etapa estudiantil, el exreceptor de los Cleveland Browns reconoció haber jugado borracho o drogado alguno de los partidos universitarios. También reconoció que sus profesores y entrenadores habían tapado algunos de sus escándalos. Finalmente, el jugador tuvo que abandonar la universidad debido a sus adicciones. Pero durante dos años, al jugador nacido en Texas le permitieron acciones que no le aceptarían en cualquier alumno.

LeBron James, al igual que Luka Doncic, no asistió a la universidad. En su documental More than a Game, se ve como el jugador franquicia de los Lakers nunca fue un buen estudiante, de hecho se tuvo que mudar a casa de un amigo para poner cierta estabilidad a su perfil académico. No por ello, King James ha tenido más facilidades para llegar al nivel que muestra día a día. Como muchos otros novatos de la NBA, tuvo que dar madurar antes y soportar la presión de un gran equipo. Otra estrella de la NBA como Kyrie Irving, que estudió un año en Duke, una de las universidades más exigentes con el tema académico, llegó a decir que la tierra era plana.

Cada camino tiene su complejidad. Por un lado, puedes seguir estudiando y sacarte una carrera. Esta bien asegurarte un futuro, porque en el deporte nunca se sabe. Por otro lado, también está el caso de Doncic. El base esloveno tuvo que dejar los estudios por el nivel de exigencia que conlleva ser profesional, pero tuvo que madurar mucho antes que cualquier jugador a su edad. En cambio, Durant terminó estudiando una carrera tras llegar a la NBA y desarrolló otras capacidades. Pero en ningún caso, un camino es mejor que otro.

Describe su cabeza como el garaje de Homer Simpson: siempre desorganizado. Le promete a diario a una Marge imaginaria llamada conciencia que luego más tarde lo organizará, pero nunca lo hace. Un sillón, su cerveza Düff, el mando a distancia y el televisor con retransmisiones deportivas son sus acompañantes en el día a día. En A La Contra encontró el lugar donde puede contar esas hazañas del deporte que tanto le gusta ver.

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