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Euroliga

El síndrome Dummkopf des Dose

Esta es una experiencia psicológica paradójica en la cual el individuo se ve incapacitado para lograr un objetivo cuando ya lo tiene al alcance de la mano. Y por ese síndrome se vio atrapado el Real Madrid ante el CSKA.

El síndrome de Dummkopf des Dose, tal como fue descrito a mediados del siglo XX, es una experiencia psicológica paradójica en la cual el individuo se ve incapacitado para lograr un objetivo cuando ya lo tiene al alcance de la mano, cometiendo cuantos errores sean imaginables, de forma no intencionada, hasta malograr todo esfuerzo realizado con anterioridad. Es lo que viene siendo el nadar para morir en la orilla de toda la vida, pero con una connotación negativa que va más allá, ahondando en los errores propios más que en los aciertos ajenos.

Quién siguiera el partido de baloncesto de ayer entre el Real Madrid y el CSKA, en las semifinales de la Euroliga, convendrá conmigo que el conjunto blanco fue el fiel reflejo del síndrome descrito en el prólogo de este texto, tirando, en un discretísimo último cuarto, todo el trabajo y esfuerzo realizado durante los tres primeros. Lo peor de todo es que no es la primera vez que le sucede esto a la escuadra de Laso. Ya vivimos una experiencia similar en la pasada edición de la Copa del Rey, cuando el Barcelona fue capaz de remontar una ventaja de hasta 17 puntos, con un el Real Madrid preso del síndrome de Dummkopf des Dose, en un último cuarto de leyenda… de leyenda negra para la casa blanca.

Cuando un jugador está más desacertado de lo normal suele decirse de él que Pepito no está. Ayer no estuvieron, principalmente, ni Ayón, ni Llull, aunque seguramente hubiera sido más beneficioso para el equipo que, en lugar de en sentido figurado, realmente no hubieran sido de la partida. Un palo de piñata, con su cesta llena de confites, peladillas y perras gordas, al estilo de las antiguas celebraciones populares de bautizos y comuniones, hubiera sido ayer más útil que el bueno del mexicano; así, tal vez, en un intento de Llull de bajar la piñata a balonazos quién sabe si, por fortuna, algún balón rebotado hubiera ido dentro de la canasta de CSKA. En todo caso, el equipo en su conjunto estuvo por debajo de lo esperado salvo excepciones concretas: Causer (que esta vez no pudo cantar), algo de Rudy y Campazzo, 

El momento anecdótico del partido ocurrió cuando Laso lanzó una toalla contra su banquillo y la árbitro alemana, Anne Panther, presa seguramente de su instinto maternal, le señaló una técnica. ¡A quién no le ha pegado su madre una bronca del quince por dejar la toalla por ahí tirada! “Pablo, la toalla y la ropa sucia, al cesto de ropa sucia”. El colmo del absurdo hubiera sido que, cuando saltaban los muchachos de la mopa al parqué, hubiera ordenado poner papel de periódico para que nadie pisara lo fregao.

Bromas aparte (espero sepan perdonarme la chanza, pero como dicen por estos lares, me la habían puesto botando), es una gran noticia el hecho de que una mujer formara parte del trío arbitral en un evento como el de ayer. La demanda de una equiparación salarial en el mundo del deporte profesional es algo más controvertido, pues este, como muchas otras facetas de nuestra economía, obedece a las leyes del mercado: la oferta y la demanda que dijo Adam Smith; pero en el ámbito arbitral, dónde solo es preciso el intelecto, el conocimiento del juego, el reglamento y su aplicación con equidad, desde mi punto de vista tiene un encaje perfecto. Ojalá lo que ayer fue una novedad pase a ser intrascendente en el futuro por su asiduidad.

Si llegados hasta aquí alguno de ustedes ha cometido la ingenuidad de googglear en busca del síndrome de Dummkopf des Dose, tengo que confesarles que tal síndrome no existe o, al menos, yo no tengo cosntancia de su existencia. Es la mejor traducción al alemán que me ha ofrecido Google Translator al término «tonto del bote», en clara alusión a la forma de perder y al deporte de la canasta. Se trata simplemente de una licencia que se ha tomado este que escribe para intentar expulsar su decepción y desazón, a la par que encontrar una explicación a la absurda derrota que sufrió ayer el equipo de baloncesto del Real Madrid que, como la burra en la era, ha vuelto de nuevo al trigo. Seguramente por ahí encuentren sesudos análisis de especialistas en la materia que les hablen de defensa presionante, defensa dos-tres con ayudas, uno en caja y esas cosas que se escapan de mi simple rol de espectador desconocedor del juego. Harían bien en consultar dichos análisis para tener conocimiento de cuál fue la verdadera causa de la derrota de ayer.

Por cierto, como lo cortés no quita lo valiente, quiero mostrar mi agradecimiento desde estas líneas a la sección de baloncesto del Real Madrid, su cuerpo técnico, jugadores y demás personal del staff, en especial a Ayón y Llull (a quienes he vareado un poco en este texto), por los grandes momentos que nos han permitido vivir durante estas últimas temporadas. Hemos perdido pero, como se suele decir, para perder hay que estar allí. Volverá la próxima temporada de Euroliga y volveremos a luchar, a pelear, por regresar a lo alto de la cima; porque al final es de eso de lo que se trata, de competir; la victoria, en muchos casos, suele ser simplemente un capricho del destino.

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