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Ciclismo

¡Malditas caídas! Dumoulin dice adiós al Giro

Con la rodilla ensangrentada y todos sus compañeros escoltándole, Tom Dumoulin cruzó la meta de la cuarta etapa del Giro cabizbajo, endolorido y con sensación de que mañana no tomará la salida

Ya se que esto funciona así, que las caídas son parte del negocio como el fuera de juego inexistente lo es (o ha sido) en el fútbol. Pero no dejan de fastidiar. Cuando algo ajeno a la fortaleza física debilita una carrera, no es plato de buen gusto. Hoy le tocó sufrirlo a Tom Dumoulin, uno de los máximos ilustres del Giro de Italia. No vimos casi nada en el directo y la primera imagen de su persona fue desalentadora; sangrando, prácticamente parado y con todo su equipo alrededor, con los ojos clavados en su dolor. Cruzó la meta de Frascati a más de cuatro minutos del ganador Carapaz, y transmitiendo la sensación de que en esa rodilla hay algo más que un golpe y que sus horas en el Giro de Italia están contadas.

Fue el gran damnificado de una jornada soporífera en sus primeras cinco horas y absolutamente loca en los veinte kilómetros finales. Habría qué preguntarse si reducir el número de corredores por equipo sirve para evitar las caídas, porque la sensación es que los ciclistas se toman estas etapas como medio de descanso y cuando la meta se acerca y los nervios afloran todos tienen demasiadas piernas, todos ven huecos donde no hay y las fuerzas son un peligro con el que contar. Un final en rampa provocó que los favoritos se exigieran estar delante, que los sprinters no quisieron ceder su sitio y el embudo de la carretera hizo el resto.


Victoria para Carapaz


Solamente hizo falta un afilador provocado por un corredor de Ineos para que todo estallara por los aires. La gente se cayó y se cortó, con suerte dispar para unos y otros. Nibali la esquivó de casualidad, a Carapaz lo pilló delante y atento, a Landa despistado (otra vez) y Roglic lo arregló con arrojo y calidad. El esloveno y el ecuatoriano fueron los únicos que aguantaron en un grupo delantero de no más de siete unidades. Murieron en el intento Viviani y Gaviria y las dudas acongojaron a Caleb Ewan, que no quiso pagafantear para Ackermann y eso le costó una victoria que acabó en la mochila del fabuloso Carapaz, fuerte y valiente como ningún otro.

A pocos segundos entró un grupo con el resto de aspirantes; con Simon Yates, con Nibali, con Miguel Ángel López, Zakarin, Majka, Formolo o Jungels. Faltaron Landa, que sin saber por qué se quedó cortado también de ese grupo y el mencionado Tom Dumoulin, que enterró todas sus opciones dejándose más de cuatro minutos en meta y dando la sensación de estar completamente fuera de la carrera.

Van tan solo cuatro días de carrera y el Giro ya ha perdido a uno de sus dos grandes favoritos. Es una verdadera pena y una desgracia que se une a las ausencias iniciales de Bernal o Valverde, desluciendo un Giro que sigue apasionante, que tiene a Roglic como gran candidato pero que sabe que tras él viajan tres peligros públicos como Simon Yates, Vincenzo Nibali y Miguel Ángel López, que le buscarán las cosquillas en cualquier terreno y que tiene a un Mikel Landa que (¿por qué no?) puede darnos la alegría de la temporada.

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