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Casemiro Valverde

Real Madrid

El efecto Casemiro-Valverde

Son la base que multiplica la altura y quizá los cimientos del Madrid de los próximos años.

Muchos publicistas defienden lo que en marketing se llama el efecto placebo. Consiste en catas a ciegas del mismo producto, variando lo que dicen que cuesta cada vez que lo prueba el mismo consumidor. Nuestro cerebro se encarga de que, cuanto más caro nos digan que es, más nos guste lo que estamos probando. No hay paladar que se resista al precio más alto. Si la coliflor se criase dentro de las ostras, comeríamos caviar con aceite y vinagre.

Dando esto por bueno, si mañana alguien regresara de un naufragio en una isla desierta —llena de cocos y frutas tropicales, que no le deseamos mal a nadie— y viese la pareja que forman Casemiro y Valverde en el Madrid, pensaría que los ceros del talón que puso Florentino para ficharles son más de ocho. Todos a la derecha del uno. Craso error, el Madrid se gastó más en alojamientos en el mes de julio, que en juntar a estos dos peloteros. También hay orégano sin necesidad de echarse a los montes.

El Madrid es impermeable con ellos y un aspirante a colador cuando le falta alguno de los dos. Y si esto es herida, pensar en la ausencia de ambos, casi tragedia griega. El pegamento de un presupuesto de casi 800 millones, solucionado con menos de 11. Paradojas del fútbol. Un deporte donde los que saben quien debe venir, suelen tener más razón que los que deciden, casi siempre, los que acaban viniendo. Si Casemiro está en camino de convertirse en el mejor medio centro defensivo de Europa, Valverde llega donde la humanidad del brasileño se pliega a regañadientes a las leyes de la física. Y aún le queda tiempo, al pajarito, para visitar el área contraria. Dos prodigios por el precio de los reservas de los reservas del City. No quiero en este artículo honrar el porcentaje de acierto en los fichajes merengues. Aquí se ha tirado más de veta que si Sergio Ramos decidiese casarse las mismas veces que Zsa Zsa Gabor, pero sí afirmar que alguna cosa también se hace bien. Justo es decirlo y justo escribirlo.

El efecto Casemiro-Valverde es tan enorme que hasta Zidane se ha tenido que rendir a la evidencia. Muchos de los errores del entrenador han venido por la cabezonería de querer juntar a la vez a jugadores que ya no están para la ida y vuelta de los partidos. Un equipo con Marcelo, Modric y Kroos, al mismo tiempo, dura lo que un capítulo de CSI las Vegas. Si incluyes también a James o Isco en ese once, aparte de la duración del capítulo, verás como cada 15 minutos se paran para dar publicidad. Lo que no puede ser, no puede ser. Si quieres agradecer a los tuyos lo mucho que te hicieron ganar, no les sacrifiques en el once inicial. Zidane se ha apuntado el mensaje.

La nueva dupla blanca convierte al Madrid en altamente competitivo. No tienen magia, pero con ellos es más fácil que aparezca la de los demás. Son la base que multiplica la altura y quizá los cimientos del Madrid de los próximos años. Voto por decirles todos los días a Florentino y Zizou que han costado lo mismo que piden por Pogba. A lo mejor así les parecen más buenos.

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