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Barcelona

El Barça ‘chutinhea’

Chutinhear: dícese de esconder un mal partido marcando goles desde fuera del área. Como Chutinho, vamos.

Probó Don Honesto, especialmente en defensa, con el equipo B(lack): Wague, Todibo, Umtiti y el debutante Junior Firpo. El resultado no pudo ser más desilusionante. Estamos aún en pretemporada pero salvo algunas pinceladas de calidad de Todibo, a día de hoy se podría afirmar que Jordi Alba no tiene nada que temer. Que Piqué y Lenglet seguirán siendo titularísimos. Y que si Semedo se lesiona, habrá que ver cuánto tarda Sergi Roberto en regresar al lateral derecho.

El Nápoles se mostraba mejor desde el primer minuto y liderado por Fabián Ruiz, Callejón, Insigne y Mertens desarbolaba una y otra vez a la defensa culé: la endeblez defensiva permitió vislumbrar, tras una casillesca parada, que Neto tal vez no sea una mala opción como suplente. Al buen fútbol napolitano, le faltaba la famosa pegada que todo equipo aspirante a campeonar debe tener. Y el Barcelona, sin apenas juego ni ganas, se lo recordó: una recuperación en la salida del balón de Riqui ENP, que cede a Busquets para que este chutinhee. Chutinhear: dícese de esconder un mal partido marcando goles desde fuera del área. Como Chutinho, vamos.

Pero al Nápoles seguía sin costarle llegar hasta la frontal del área de Neto: Callejón cegó a Junior con su deslumbrante corte de pelo y Umtiti, en propia puerta, recordó que tras su lesión no es ni la sombra de lo que fue. Quizá faltó habilidad en los despachos: un Manchester United desesperado por fichar cualquier futbolista que pareciese un buen central habría sido presa fácil.

La segunda parte no hizo sino confirmar que, como en toda la época valverdiana, el equipo anda justo de fútbol pero sobrado de pegada: ya no son solo algunos jugadores sino que es el propio equipo el que chutinhea. Más y mejores ocasiones para el Nápoles hasta que Rakitic confirmó el nuevo estilo: gol desde fuera del área. Con el partido convertido en un correcalles, Dembelé siguió despistando a los aficionados propios y rivales combinando detalles de talento con controles de alevín. Si a eso se le suma que desde que Don Honesto ocupa el banquillo ningún fichaje blaugrana ha mejorado el rendimiento que traía de su equipo de origen, las esperanzas de ver mejorar a este Julio Salinas con cuerpo de Carl Lewis se reducen al mínimo. Suerte que De Jong ya ha venido con un nivel altísimo: 20 minutos del holandés bastan para saber que este equipo debe ser Messi, De Jong y 9 más.

Una vida de extremo a extremo: de los secarrales de Castilla a la húmeda yunga tucumana. De Perico Alonso a Messi. De la ingeniería al cine. De la A de Argentina a la Z de Zambia.

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