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Willian dispara en la jugada del gol. / Cordón Press

Barcelona

El Barça sobrevive en Stamford Bridge (1-1)

Los de Valverde lo pasaron mal ante un Chelsea muy ordenado que dispuso de ocasiones claras con dos disparos al palo de Willian antes del gol.

La Champions, cuando llegan las eliminatorias, son palabras mayores, caza mayor. Y Stamford Bridge es y será un campo de minas para el Barcelona. No hay partido fácil para los culés en el templo de los blues. Si a eso sumas enfrente a un Chelsea italianizado por Conte, áspero y pendenciero, el panorama es cuanto menos inquietante. Una visita al dentista.

Conte eligió salir sin 9. Se tapó la cabeza y dejó los pies descubiertos. Colocó arriba a tres llegadores al espacio (Pedro-Hazard-Willian), complicando a la defensa contraria la marca sin un delantero de referencia. Futbolistas laboriosos, de los que solo Hazard se desentendía en labores defensivas porque Pedro y Willian sumaban atrás tapando los costados junto a sus laterales. Cesc retrasaba su posición para alinearse junto a Kanté, el ancla del equipo. Y por detrás una muralla con tres centrales, Rudiger-Christensen-Azpilicueta, y Moses y Marcos Alonso en los laterales.

Con los blues regalando el balón y defendiendo en su campo, el Barça estaba ‘obligado’ a proponer con la pelota. Conte atrincheraba a los suyos escalonando jugadores para impedir a Messi encarar, darse la vuelta, pensar con la pelota en los pies… Más que un partido era una partida de ajedrez. Los azulgrana, granates esta vez, rumiaban la jugaba sin encontrar fisuras.

Al cuarto de hora pudo marcar Paulinho, que llegó por sorpresa a la espalda de la zaga, cabeceando cruzado. El Barcelona tenía la posesión, pero no dominaba. El Chelsea no tenía la pelota en los pies, pero tenía el partido donde quería. Y esa sensación se convirtió en algo tangible pasada la media hora, cuando Willian apareció a la espalda de Busquets, llegando desde la zona de Iniesta, y soltó un derechazo con rosca que se topó con el palo de Ter Stegen. Primer aviso. La primera cuchillada no afectaba a zonas vitales.

Resopló Valverde, pidiendo paciencia para no acelerarse y rifarla. Este Chelsea es más peligroso emboscado que con la pelota en los pies. Lo volvió a demostrar en el minuto 40, cuando, de nuevo Willian se encontró un balón al borde del área y le pegó sin pensar. Otra vez al palo. Otra vez desde la espalda de Busquets. Segundo aviso.

El descanso era una buena noticia para el Barcelona. Pese a disponer la posesión, Valverde tenía un serio problema táctico en la medular, donde Busquets estaba demasiado solo para cerrar a Willian, Cesc, Hazard o quien apareciese en los tres cuartos de ataque. Paulinho se había desentendido de las labores defensivas y Rakitic tampoco leyó las llegadas al espacio de Willian.

El Barça avisó al principio de la segunda mitad a través de Luis Suárez, un disparo cruzado que se cocinó él solo y en el que nadie tuvo fe. Pasaba la hora de partido el resultado era tan inquietante como el desenlace del duelo. Demasiada incertidumbre para lo que está acostumbrado el Barcelona. El Chelsea dispuso de un córner y la defensa azulgrana se replegó en el área pequeña. Los blues sacaron en corto y la pelota llegó a una vez más a Willian al borde del área. Tercer aviso. El brasileño recortó para fabricarse espacio de disparo y atornilló una rosca al palo que Ter Stegen no pudo ver. Gol.

Con 25 minutos por delante y el Chelsea arriba en el marcador, el tablero de ajedrez se convertía en Vietnam. La colina de la hamburguesa. Y entonces los londinenses se dispararon en el pie. Christensen regaló un pase horizontal desde el lateral al centro intolerable en un central. Cesc no llegó e Iniesta recuperó la pelota sirviendo al medio donde Messi la clavó en las redes la pelota. El harakiri de los de Conte daba vida al Barcelona.

De ahí al final, Valverde ordenó congelar el partido, que corriera el reloj. Había que salir vivo de Stamford Bridge, el Camp Nou decidiría. Y lo logró. Pero Conte demostró que el Barcelona tiene un problema cuando pierde la paciencia y le atacan a campo abierto, con Busquets descolocado. Dirá Xavi que el Barcelona fue mejor y dispuso de una posesión del 70 %. Dirán los resúmenes que Willian metió un gol y mandó dos balones al palo. Para gustos, colores. 

Como buen jugador de rugby le va el contacto, incluso cuando escribe. Lleva 20 años en el periodismo, 15 de ellos estuvo en el AS. Además ha tenido tiempo para comentar rugby en Canal +, Eurosport TV y Movistar, asomarse a Estudio Estadio, escribir para revistas como Esquire, GQ o Jot Down, y ser editor de deportes Terra y Vozpópuli. Actualmente escribe en El Confidencial y Eurosport y en la web de rugby '22'.

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