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George RR Martin, con un estudiante de cine en Austin. Foto: Cordon Press

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El fin de una era

Ha sido un viaje largo. Para algunos más que para otros, pues hay quienes llevan desde 1996 inmersos en el mundo de Hielo y Fuego, pero al menos para la serie el desenlace llegará en abril de 2019.

Contando los días? Yo también. Estos meses de espera me preguntaré si podré garantizar mi seguridad hasta abril y después de verla ya poder morir en paz. Es una locura. Ni yo mismo me reconozco.

Algo tienen los mundos de fantasía que resultan magnéticos. Como un espejo deformado de la realidad, George R.R. Martin asume el papel de ser dios para crear un universo que no se distancia tanto del nuestro. Como master aficionado de juegos de rol, os garantizo que crear toda una geografía con diferentes culturas, política y religiones no es tarea fácil. Más aún si estás tan loco como Martin para hacer tramas tan complejas como las que nos brinda en Canción de Hielo y Fuego. Pero el verdadero camino hacia la excelencia en la fantasía o la ciencia ficción es marcar una delgada línea divisoria con la realidad. Esto es lo más difícil, porque tenemos infinidad de casos en los que se pasan o se quedan cortos, pero cuando logran dar con el punto justo para mostrar tímidamente algo de magia, es cuando nos atrapa de verdad. ¿Por qué si no nos iba a dar tanto miedo Black Mirror?

Probablemente desde que el hombre es hombre, nada ha vendido más que la violencia y el sexo explícito. Ahora estamos bastante insensibilizados, pero hasta hace bien poco eran motivo de escándalo y censura. Pero esto es la HBO, todo es posible para ellos. Puede que estos sean ingredientes determinantes en su éxito y esto le haya creado fama de simplona, pero nada más lejos de la realidad. Muchos no salen de su asombro cuando esperan ver constantes guerras medievales y se encuentran continuos diálogos políticos entre conspiradores del poder. O cuando se levantan un momento a ir al baño y al volver se han pasado por la piedra a medio reparto. Nada más excitante que ver al héroe luchar contra los monstruos y no saber si realmente va a salir vivo de ahí. Esto es clave, pero tampoco es cierto que maten a tantos personajes. Es más bien que lo hacen de la forma más jodidamente inesperada. Bien es cierto que en sus inicios, el sexo y la violencia eran más frecuentes para llegar a más gente, pero conforme avanza la historia se van moderando a su justa medida.

Antes de su monumental éxito, la HBO puso todos sus recursos en la serie sacrificando incluso grandes obras maestras como Roma (2005-2007) por el camino, pero el resultado es inmejorable. No solo por el acierto en el reparto sino también por su monumental complejidad técnica que no ha hecho más que crecer temporada tras temporada. Cuando ves los making off de este tipo de superproducciones te das cuenta de que el cine es una empresa ambulante gigante que nace y muere unos meses después tras haber organizado y pagado a mucha gente. Sólo de pensarlo me da vértigo. He de hacer una mención especial a Ramin Djawadi, compositor de la banda sonora. La mayoría sólo conocerá el tema principal que cantamos todos en la intro, pero conforme la serie fue creciendo, su música también, y la diversidad de instrumentos y armonías es fascinante. No hay nada que conecte mejor las cosas que la música. Escuchar el tema de Arya, el tema de la Guardia de la Noche o cualquier tema de Daenerys Targaryen es una pura inyección de hype.

Como en todos los grandes fandoms, hay muchas facciones y casi ninguna abandera el término medio en su visión global de ésta fantástica historia. Hemos de escoger bandos y luchar contra el enemigo. Los humanos somos así. Algunos prefieren los libros y si no te lo recuerdan cada cinco minutos explotan cual Septo de Baelor. A otros les da pereza leérselos y se deleitan con las maravillas de la HBO. Lo verdaderamente curioso de esta saga es que las guerras de fans no están entre sus facciones, sino entre el autor y sus lectores.

El pobre George es objeto de improperios casi a diario desde que la serie alcanzó a los libros en 2015. Es el problema de vender tu obra antes de terminarla. El ritmo de la televisión es siempre frenético y desde que la serie logró el éxito internacional se apunta a todos los saraos de la HBO y se embarca en otras publicaciones secundarias; lleva más de siete años escribiendo Vientos de Invierno, el penúltimo de la saga. Pero hay que ser justos, George no escribe lento, escribe libros muy largos, que es distinto. Cuando terminé el tercer volumen de la saga Tormenta de Espadas no me podía creer que me hubiera engullido una novela de nada más y nada menos que 1.118 páginas en una semana. Esto es porque no sólo hace innumerables personajes, cada uno con sus complejas tramas, sino que lo hace contándotelo de forma dinámica y entretenida. Un escritor con experiencia como guionista se nota y esto no es una labor fácil, lleva tiempo, así que dejémosle trabajar.

El Invierno volverá en primavera y será un auténtico fenómeno mundial. Han sido nueve años fascinantes en la televisión en la que se ha mantenido su irreductible hegemonía tanto en crítica como en público como en los premios más prestigiosos. El temor por nuestros personajes favoritos se incrementa cada día que pasa, pero los fans lo tienen asumido y suscriben las palabras de nuestro querido Ramsay: “Si creéis que esto tiene un final feliz, es que no habéis estado prestando atención.”

Un desastre curioso que trata de expresar lo que el arte le hace a su cabeza, a veces sobre los escenarios, a veces sobre el papel.

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